Tierra de Cera
Tierra de cera, tus velas han sido derretidas al llegar a la arena, gual que la inspiraciòn al arribar al pensamiento.
Pregunta a la hoja, cuantas veces el borde se convirtiò en filo para cortar el viento, cuantas veces la ràfaga herida de muerte descendiò bajo ella, como un sepulcro olvidado por la distancia, ese horror infinito.
Tierra de cera, diràs que la prosa està hecha para metales y que la nieve es roze de un aparejo invisible donde viven y mueren alfiles de arena. Pero en esa imagen el destello impregna de soledad sus jardines y la muchacha de agujas en su boca, vuelve a pertenecer al sueño, como en esos violentos informes donde el diàlogo entretiene al lenguaje con amarillas enfermedades.
Pero no conozco remedios, mis travesaños cuelgan de sì mismos para que los jueces se pierdan y màs que leyes conozco ensayos de mafias con la imginaciòn y la providencia.
Brùjulas de naipes, estamos aùn en cada mandibula recordando que descendiamos del paladar y la aurora era un vicio, una traiciòn para esas almas que no pueden sostener en sus venas la madrugada.
Quièn fuera murcielago o buho, casta de nictalope forjado en las estrellas, hay aùn cuatro crucez cuando quiero caer por el asfalto, hay numeros que puden disgregarse y el momento separa cualquier hecho, un fenòmeno, la lira bastarda de esa espectaciòn donde àrboles de sal caminan a los manantiales.
Tierra de cera, todavìa nos equivocamos, hay profetas que mastican laberintos, hay prisiones dentro de la rama, la copula es sòlo del graznido para comprender que el placer estalla entre graniticos laberintos. Ay herida, estàs quitandome ese derecho al dolor, yo que humano me sentìa humanoide y tensaba las cuerdas de mis dedos para que sus yemas no sean raspadas hasta convertirse en carne.
Què harìa al borde de esos huesos. Que sintaxis quisiera el eco de mis tributos, de mis monedas. De esos espejos donde suele suceder que no hay motivos para encontrar, ni encontrarme y entonces la alquimia de este espectro es un oso, una pantera amarilla orbitando entre cadenas de alambres.
Que harìa si el mundo corriera entre liquidos y elementos, que visiòn templarìa mis interrogantes, irònicos disturbios del que yace lejos de una rama, presenciando la extinciòn de los puentes y de una bicicleta roja.
Guillermo Paredes mattos
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