miércoles, 4 de diciembre de 2013

La religiòn de los màstiles




La Religión de los Màstiles
Empiezo por una calle donde el mar era niño.
Su voz ascendía por el caracol
como por una metáfora
y oculto en los trenes
algo como el mar disecaba.
Yo amaba una imagen, era de vidrio
y eran temerarios en mi corazón los suspensos
el drama de un día empujado por la arena
y los mástiles
la mitología de un conocer hecho
de faroles y patios.

Tambièn amaba tu medula: tù lo sabes,
no tienes que volver al suelo para recoger uno
de los relojes que ocultè junto a una
noesis.

Yo amaba una ciencia
conducía anestesias cerca del abismo
y a veces escribía junto a los probetas
porque el encantamiento
dictaba cerca del mar un embrujo
como el que agitan los halos
cuando el desierto es una calle
cuando una imagen
se desnuda en la figura
tratando de alimentar otro sueño.
Empiezo por una calle donde el azul era de oro
a mí los dioses me quitaron una parte de la vida
pero a cambio de ofrecieron otra.
Este sacrificio es de sal
y de mercurio.
Una performance dentro del mar
y en el osculo celeste del cemento.




Guillermo paredes mattos

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