Maniobra entre la luz un espejo
y eremita la cadencia reclama un arrecife
extasiando la huida de su feroz batalla.
Arduo en el espacio de un planeta
divisanse los helios de insinuantes atomos
lluvias de imaginaciones junto al eter
a un navio colocado por la arena en la albumina.
Es perezosa la penumbra, junta miradores de ecos
explanadas de ruidos junto a un aneroide
una hoja de espuma cayendo en los ojos,
como una brujula de mundos cegandose en los ojos.
Realidad tu quitaste la humedad de mis dedos
arrancaste el vidrio de esta noche con que siento
en esta intimidad de pastos y malhechores rojos.
Y quisiste llevarme a traves de los seres
en esas calles donde solo llegan hasta sus pasos
en esas distancias donde solo pueden tocar con sus ojos
y sus dedos apenas sostienen en figuras el verbo.
Y trataste mi imaginacion como un hilo
reclamaste un mundo perdido para ti,
una ventana de sabios cuchillos ignorando el velo
la insinuacion de un golfo respirando rameras
feretros de romance juntando desiciones al aro
al espiral de un jardin rodando en la estela.
Contempla el instinto noche, en el florecen los pañuelos
arde en los miradores creacion, incineran arpas
de juglares rendidos.
Oye la tempestad en sus filos de niño
y has de mi la respuesta que bebe filtros y pocimas
y humedece en la arena, la ira de todos los venenos.
II
Recoge aguas cítara
eleva una plegaria barro
coge el estigma de todos tus acontecimientos
la noche y el universo cantan en ellos.
Lapida el sesgo de una viciosa
mención de perros,
el helio de la célula raida por mis dientes,
toma de mi labio al enemigo
la boca de azufre antes del infierno,
el paraiso celado de miradores, ecos
de disparos y ruletas
callejeros llevando el misterio hasta un hambre
de letanías y rosarios sortilegios.
Guillermo Paredes mattos
Guillermo Paredes mattos
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