martes, 3 de diciembre de 2013

La Profecìa de la Maldiciòn






 
 
He amado noches para que no lleguen al alba
pero mi amor no era suficiente y todas teminaban
traicionandome.
 
Hablo de mi amor como si conociera cada uno se sus 
celulas
cada uno de sus secretos
como si yo fuera leal a él y eso es mentira.
 
Ambos algun día nos hemos traicionado.
De qué me lamento entonces, no creo que a la lealtad
le importe mucho el amor y mi amor,
la noche donde cae ahora convertido en un pensamiento,
en una especie de bengala, en una calle como un género.
 
Si yo hubiera sido leal seguramente colgaría de una ventana
y esperaría sumergido debajo de la luna
y escribiría de manantiales que crecen entre los ojos.
Hubiera tenido muchos amigos.
Amen de un pubis que sería el velero que en la orilla
agitaría para el sueño avutardas.
 
Si yo hubiera sido leal no tendría tantas heridas
y el dolor sería más dolor que este día,
pero nada es asi, vivo en mis palabras como en una venganza
mi batalla es contra el verbo
aunque sé que jamás voy a herirlo.
 
Lo que si puedo afirmar es que lo llevo
como una maldición.
 
Una maldiciòn donde nunca podrè
ver su profecìa.




Guillermo paredes mattos
 

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