La Ciudad Roja
Por siempre entre lo inexpresable.
Incendiando aquella comuniòn que desciende con el aire.
Y es huella, soledad, diàlogo de naves con el iris
templos donde es poseido el abismo.
Que nada detenga este instante en ello.
En el lugar de la inspiraciòn
Los cometas
tambièn escriben del rocìo
y en cada luna
la estaciòn de la cupula
da de beber a la orgìa.
Por siempre
en una dentadura de males,
como un niño insomne que descifra
el mito de la nieve
para sus entrañas
y un cartilago de pubis
araña el plenilunio,
de esta araña en mis ojos.
De este escarabajo en el agua
confundido aùn mientras se ahoga.
Y es que no siempre la transparencia
es de aire.
Guillermo Paredes
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