Una imagen de Kleist
Epifanía del Cielo
Aprender del agua es impresión insomne.
Un conocimiento de calles heridas por un perro.
Por la espina de esta caminata conduciendome al mar
a esa orilla donde sólo los mastiles esperan.
Quién soy para decir
formar la palabra es caer por brújulas
intentar vacíos y educaciones de algas,
sobornar este pedazo de nieve que cae del granizo.
Cuàntas ventanas habrán caido en mi lenguaje
todas cubriendo de forma e inspiración la noche
y aqui, en esta muñeca que dobla sus huesos
sólo hay existencias,
que caminan en medio del vocablo.
Relámpagos de sienes que persiguen el mundo.
Mi dios transparente en medio de las manos
recibiendo a la piedad
entre mancias de huesos.
Si tú quieres hay un hilo amarillo
en cada despedida,
un calendario de agujas
para que busques el desierto,
sé que no he de hallar la nada
a veces contemplarla sólo es el símbolo
que me aterra ante el atomo,
yo que apenas soy miles de celulas.
Por eso aprender es el manantial apolineo
donde se educa a sì mismo lo dionisiaco.
Guillermo paredes mattos
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