He tomado el camino que alguna vez dió una imagen
la silueta detrás y el amor del eco, el día como un claro
inicio de civilizaciones de agua, cuando corrómpese en mi pecho
el corazón y se une a la vida en el latido.
Ah...como oprimirlo dentro de su propío sonido y no dejar
ni siquiera ese movimiento de péndulo que se extiende hacia todo.
Por ello cuando pienso, estoy más cerca de mis intuiciones
por ello cuando intuyo estoy tocando casi mi desasimiento
y oigo que los navíos juran ante el mar pero llevan espumas
como mariposas de sol robando amaneceres de entrañas,
vilos de espirales rosados, danza en mis labios el color
de una brújula y la rueda queda presa de mis pupilas
como la silueta de un animal imaginando algo moderno,
una ciudad que exista aún y sea arrojada al fuego.
Estoy percibiendote vida, eres lo que siempre se ha despedido
he llevado expediciones dentro de tus hojas
he arriado libelulas entre tus limbos,
te he tocado y no llevas pieles ni criaturas enfermas
hay en tu voz algo de raices y seductores de plomo,
un aire de svasticos velos para seguir murcielagos
pócimas que vierten venas y allí la sangre, mi maravilloso veneno.
Estoy tocandote, atrevete ahora tú a hacerlo
estoy cayendo en los edificios del cielo después
de haber herido el celaje,
estoy creando paraderos de saliva en el barro
para que la brisa allí se quede,
camino hacia atras sin tener que recoger ningún pasado,
soy astral ahora que empiezan a divisarme
los naipes,
he oido de gitanos que mueren en la marea
ahora que también perece allí la luna,
voy tan rapido hacia la velocidad
que ni siquiera puedo alcanzarme,
la noche sigue siendo un desierto nombrando
en el sonido
las alas de un ruidoso condenado.
Guillermo Paredes mattos
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