La Lealtad y la Orgía
No hay noche que no haya intentado en la madera.
No hay calle que no pose su corazón en el diluvio.
Pero dentro de cada soledad están los muertos
siguen tripulaciones de ángeles
y algo como un día intelegible, bastardo,
tan puro que su inocencia
es parábola
de remotos vellocinos.
No hay noche y quiero nada
el mundo es pequeño para mí,
las veredas y las ventanas fueron ya leyendas
y si una luz me espera
llega de las sombras.
No quiero nada.
El universo sigue el camino
pero de otro corazón
y las estrellas en lo remoto
estan formando distintas constelaciones
para que el hombre no las encuentre.
No diré que por ellas cae una lágrima.
Diré que esa es mi tragedia.
Guillermo Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario