En la temeraria luna de los dedos
junto a la ambición que profana sus trajes amarillos
y desciende entre luces de profundas llamaradas.
Cuando no hay que escribir sino es en perihelios
y todo alude a ciclos de labios con los craneos
con una citara contemplando herejías de barro
en la arena de aquello que nos negó su ventana
su pupila ardiente en el verano de nieblas
de tempestades en el ojo de un escarabajo
o una familia de lluvias representando traversas.
Cuando hay que morir incendiando mafias
ocurrencias de espuma aquí en la albufera
donde mi condición de agua es relato de collarines
estruendos como el viento de un espíritu
rastreando naves
sortilegios de estrabismos para el mar
o el conjuro de un cielo cuando cae al horizonte.
En la temeraria que inunda su ambición de trenes
y huye de masacres cimbreando movimientos
de latidos rotando en abejas y lampos.
Esta es la rosa de una brújula que navega en cadalzos
la bruma que juega diciendo que las hojas
son el vasto criminal que cae de mis ojos
para mi ráfaga concilia en su luz que arde
disparando extravismos en el furor de una calle.
De una serpentina que trasciende libando
en el estro, todo horror de sus prudencias.
Guillermo paredes mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario