Què nocturno en la naturaleza,
què esterilizaciòn de perno
mientras el lenguaje vuelve al
còdigo de un continente entrañable
planeando el mundo entre dios y
la venganza, vulnerable.
Què rostro de oraciòn en
el cual sumergimos el andrògino alabastro
del dìa y los exodos del hado.
Y mientras escribes buscando el preàmbulo
eres conciente que los roles en
el universo son cada vez màs pequeños
y por màs esporàdico, el astro que roza
tus cadenas, que acaricia el eslabon subterraneo
de tu cuello, el aprendiz
de las primeras inocencias y rencores
en tu espiritu no deja de conducirte
a los àrboles.
Presente el alamar y corre eclesiastico,
sospechoso de toda guìa y tòtems de azur
conviviendo con terminos de grasa
dan existencia a la polilla
en la tez hidraùlica
del torno.
Miramientos de desenlace con el
punto en una fragata donde tocas
la impresiòn con la medusa desvaneciendo
su exhalo en tu saliva.
El soplo y el asidero de una cabala
donde juntas dìas
estelas de oregano.
Un caminante que no haya tenido
que borrar sus pàsos
sobre el viento, decide hoy tambièn
los del alba.
En un sentimiento vacìo y escarlata
como los despeñaderos.
Guillermo Paredes mattos
què esterilizaciòn de perno
mientras el lenguaje vuelve al
còdigo de un continente entrañable
planeando el mundo entre dios y
la venganza, vulnerable.
Què rostro de oraciòn en
el cual sumergimos el andrògino alabastro
del dìa y los exodos del hado.
Y mientras escribes buscando el preàmbulo
eres conciente que los roles en
el universo son cada vez màs pequeños
y por màs esporàdico, el astro que roza
tus cadenas, que acaricia el eslabon subterraneo
de tu cuello, el aprendiz
de las primeras inocencias y rencores
en tu espiritu no deja de conducirte
a los àrboles.
Presente el alamar y corre eclesiastico,
sospechoso de toda guìa y tòtems de azur
conviviendo con terminos de grasa
dan existencia a la polilla
en la tez hidraùlica
del torno.
Miramientos de desenlace con el
punto en una fragata donde tocas
la impresiòn con la medusa desvaneciendo
su exhalo en tu saliva.
El soplo y el asidero de una cabala
donde juntas dìas
estelas de oregano.
Un caminante que no haya tenido
que borrar sus pàsos
sobre el viento, decide hoy tambièn
los del alba.
En un sentimiento vacìo y escarlata
como los despeñaderos.
Guillermo Paredes mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario