Aquí desnudo en los corceles silbo de nuevo a un pergamino
mis bosques empiezan a recordar sus navíos
y tengo un ansia que inverna cada tarde, sumergida como un cristal,
que reta lluvias, granizos dentro de mis ojos
gemelos como un helecho,
quisiera pero mi voluntad es la de un astro
y a veces la de esta luna.
Presiento tanto como una ventana o ese preludio
conjurando una noche el amor,
no existo como la luz en los cristales, concibo la transparencia
como un gótico resplandor que responde a la noche.
o esta escena mientras algo como la oración
descifra una plegaria
un aire de piedra, trashumante como rocío
solsticio de imagenes dentro de la arena,
no voy a responderme, cuando un corazón
ha destrozado pubertades
solo debe ir.
No puedo arrancarme, vivo como un rehen
pero mi presidio es una cítara, una goleta, una herida con alas
que llevan la verdad hacia las olas,
y después el sol, su anuncio de un cardo en la rada
donde besa la espina tu cuerpo amarillo,
criatura de una espadaña, hoy como el secreto
de un átomo encierras cada latido en la arena,
en el reino sumergido
que una batalla eligió para tí.
Criatura de estelas, sólo el ave se convierte en pájaro
y sólo la esquina dobla su ciudad antes que quemen los barcos
el mar invisible donde ha sido tomada
la imaginación por el oceano.
No vayas por la distancia buscando una gruta,
en ti descienden y respiran todas las cavernas
aqui en estos dedos sólo caminan mis pasos
y en mis pasos -cabe una duda- se levantan mis dedos.
Son radares finalmente
y creen que soy un murcielago.
Guillermo Paredes mattos
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