Heremeneuta
Los colores jamàs encendieron un abismo.
Apenas de noche enterraron sus alas.
En su piedra de metal y talisman inocente
remedaron la consigna que dejò un angel de arena.
De sus casas sòlo existe el pigmento
hermetico en la duda de algo invisible
anudando la sangre en jardines de violencia.
Y sus colores jamàs se separan, son poemas vacìos,
son epopeyas de huesos,
en cada uno penetra una atmosfera de carnes
desvaneciendo esa angustia
que huele a sabidurìa y calle.
De sus màstiles solo tengo ventanas.
De sus màstiles cuelga aùn un profeta,
pero nadie es conjugaciòn en un vaso de agua
y la dimensiòn es celeste
porque no pertenece a los hombres.
Podrìa escribirles como en un ideario.
Correr entre ellos igual que una cronica.
Despedirme y volver porque son disecados.
Pero el jardìn de esta noche
es terciopelo herido
y un dolor como el aire da equilibrio
a este cetro.
Yo sigo mirando a ese anciano,
porque nada ha pedido.
Guillermo Paredes Mattos
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