martes, 31 de diciembre de 2013

Metafìsica del Mono





Logos del Hilo         
                                                                    Contemplar es habitar encantamientos.
 
 
He aquí un demasiado lejos para el mono.
Con algo de sutileza para ser descubierto o cifrarse
da igual, la palabra también es un suicida
y ese acto lo hace entre árboles.
 
En ese anuncio tan formal y electrico
anda la maestría corrompiendo su yugo
y sé que al espíritu le basta el mío.
 
Eso tan moderno debe liberarse en algo
con suma pubertad deteniendo sus poses
su contorsión en escena mas profana,
con la cualidad de un río que troza en las tinieblas.
 
Yo leí de dialecticas hace tiempo
eran mayeuticas de un soplo lirico y bastardo
hasta ese peso renuncie a los bardos
todos continuan siluetas y resinas.
 
Pero asciendo al árbol.
Hoy lo hago con una escalera
marcando en cada rama el hilo de ese logos
y el anuncio de que mis brazos
a veces nunca son posibles
esto último tiene un nombre
muy literario.
 
Pero esa literalidad es otro esclavo
y como buen verdugo de mis aires
me conduzco con paciencia a esos altares
que el vicio no puede prepararme,
el vicio no me conoce,
el vicio apenas puede pasearse entre los árboles
pero nunca abrir el pecho de los monos.
 
Y los monos sabemos
que debajo del pecho lo único que puede huir
es el latido.


 

Guillermo paredes mattos
 

Rendiciòn de mi Huerto




Disputando Huertos
 
 
 
Temo a los ángeles porque su promesa de ser hombre
se perdió en la silaba,
miro su ciudad de mil puertas y un solo sonido,
penetro en esas alas digeridas por una expedición
y el hilo humedecido de una rendición
en las entrañas.
 
Oigo de sus voces las iras de jardines
como sibilas de aire,
que repiten el oráculo ante una ventana
donde juega el cristal con el continente de un sueño.
 
Maldiciones que buscando mis labios
irisan la espada que corta el vilo,
de una espera de tarda infantería
respaldada por milicias de cera,
por vibraciones que alhojan el salto de un péndulo
en los huesos de orillas ensartando en sus agujas
de espuma
hilos de acuarios y peces.
 
Temo a los angeles porque han dado el siseo
a una eternidad plagada de narices,
porque rien como una svastica al lado de mi anarquía
porque me despiertan entre enigmas
de espejismos
y la noche se convierta en una brújula sin veletas
donde todo se despedaza
hasta un sueño.
 
 


Guillermo paredes mattos

lunes, 30 de diciembre de 2013

El Dictador de Religiones






Abre calumnia tu pecho
que la muerte vuela cerca como un pájaro
y tiene una sola avenida.
Deja a los laberintos venir
cual ocasión en conocimientos de sable
propios como la percepción
o el golpe.
Describe el diluvio y el exodo
diseminado en el dedo mas profundo
dictador de regiones
mientras el mar pierde su objeto
lentamente.
Pero en esa  intimidad llamada a
traicionar colores
trasciende la brújula
encadenando la verdad a mis sienes
y soy la imaginación de una forma
de un disparo como el ala
en el beso
cuando un cuerpo dialoga
entre partes y vertigos
y el placer como la sensualidad es mensaje
de cartones y viejas recetas
para magos perdidos.
Por ello la soledad es encantamiento
de muerte que nunca alcanza
la vida
pero secretamente la aguarda
vestida de nieve
y a veces de holocausto.
Y entre ambas algo que nunca miraré
se borra.





Guillermo paredes mattos

Zona de la Imaginaciòn





Zona de la Imaginaciòn
La inteligencia como un beso del desprecio.
La ira de la belleza llamada poesìa.
Expresada de acuerdo a latitud e inmensidad.
Expresada y ya que el rocìo juega entre la humedad
con el recuerdo, trazo mi ajedrez de agua
en la mìa, con el derecho a reclamar
un evangelio, una noche de nieve
una coraza que siga diciendo de la sabidurìa
como un virulento aborto entre dios y
mis zapatos.
La conmociòn. Quisiera como ayer despertar,
convencerte de que la nada es tambièn otro insomnio
un fruto de papel devorado por una mosca
un parpado contaminado por odios azules.
Dimè tù que has visto nada, que eres el ùnico habitante
de las azoteas y reinas sobre cosas perdidas e inutiles;
que viajas entre trastos y como desesperado cometa
inundas de mastiles los ojos cerrados.
Perdòn, quise decir uno de ellos.
El otro està eternamente abierto.



Guillermo paredes mattos

domingo, 29 de diciembre de 2013

La Tripulacion del Coral





En la temeraria luna de los dedos
junto a la ambición que profana sus trajes amarillos
y desciende entre luces de profundas llamaradas.

Cuando no hay que escribir sino es en perihelios
y todo alude a ciclos de labios con los craneos
con una citara contemplando herejías de barro
en la arena de aquello que nos negó su ventana
su pupila ardiente en el verano de nieblas
de tempestades en el ojo de un escarabajo
o una familia de lluvias representando traversas.

Cuando hay que morir incendiando mafias
ocurrencias de espuma aquí en la albufera
donde mi condición de agua es relato de collarines
estruendos como el viento de un espíritu
rastreando naves
sortilegios de estrabismos para el mar
o el conjuro de un cielo cuando cae al horizonte.

En la temeraria que inunda su ambición de trenes
y huye de masacres cimbreando movimientos
de latidos rotando en abejas y lampos.
Esta es la rosa de una brújula que navega en cadalzos
la bruma que juega diciendo que las hojas
son el vasto criminal que cae de mis ojos
para mi ráfaga concilia en su luz que arde
disparando extravismos en el furor de una calle.

De una serpentina que trasciende libando
en el estro, todo horror de sus prudencias.

Guillermo paredes mattos

Poema




Poesía
 
Llevo lejos a mi corazón y de mí por un instante aparto al latido
respira entonces la piel a través de las hojas
y entre naipes se inspira una caravana de persas
de ruidos entre los astros, muriendo por el amor de una estrella.
He puesto lejos de mi mirada los ojos
y mi conciencia predice en vez de nombrar lo que toca,
no quiero más realidad que aquella recogiendo el estambre
diciendo que esta luz es sólo tu cuerpo,
la savia que trasnforma en linfa su aliento
para que beban los árboles. He puesto fábricas en cada rama
para que trabajen los pájaros y quiebren su nido de metales,
igual que entre los guantes el silencio. He visto maltratar el aliento
cada aire de rocío, un muerto de papel que nace en la brisa
que te separa como la noche de una palabra,
de un canto perdido en la hierba o en la soledad de una hormiga.
Llevo lejos de mí a quien era, mi peso es sólo un instante
mi vida es sólo este aliento, los fuertes donde empieza mi batalla
la cita de un halito con la corriente, la espera de un sueño
recitando en la imaginación cada voz
conviertiendo en día y noche todas las ventanas.
Oh amor te veré agitar las colinas como alguna vez un velero
te veré romper los caminos y a mi lado irás
como una fuente donde vivirás herido, tocado por ese dolor
que en mi espíritu es celeste, milenario como los unicornios
o las clepsidras que para vivir hunden su corazón en la arena.
 

Guillermo paredes 

sábado, 28 de diciembre de 2013

Elegía sobre la Ceación





Fue la noche quien te tomó antes que un cuerpo,
no viste acaso elevarse a las estrellas dentro de tu vida,
no contemplaste desde tus entrañas la huida de los astros,
no has sentido como tu espíritu se pierde en la inmensidad
en el instante que reclama aquella eternidad,
de la que fuiste separado.
Fue la ráfaga que hurga milenaria la que posó en ti su beso,
los labios de un hombre sólo llegaron para recoger
lo que ella había bordado,
el fruto ungido por la savia del amor,
en aquellos amaneceres donde la luz invade la penumbra
de deseo,
y cenizas de fuego se levantan
para iluminar dos vidas que buscan la deriva,
el canto de la sensualidad convirtiendose en himno,
en el arpegio que muerde el destino,
hasta esa orbita habitada sólo por los planetas.
Fué el mar quien te llamó antes que el alma
el sueño desde el cual los dioses amaron contigo,
ese instante donde lo divino y un corazón
inspiran lo eterno.
No has oido el clamor de una visión en cada madrugada,
cuando el cefiro te entrega a un rito
y los bosques despiertan alados en tu mirada
en esa conjunción que habla de terciopelos
abriendo sus venas,
empujando la magia hasta la nada,
allí donde fuiste escogido, conducido al temblor
y el extravío,
al pergamino devorado por andanadas que giran
como en este momento,
deteniendo la creación en su soplo.


Guillermo paredes mattos

Categorías del Sueño





Categorìa del Sueño
Deberìa ser confrontado.
Empezar delante de la lluvia para saber
si todo lo que llevo, puede mirar el mar y mi espìritu
lo cual tendrìa un sentido.
Un significado.
Escribir sueño por ejemplo
y quedarme ante la idea de su categorìa,
sòlo citarè una de sus demencias
llevarme cuando duermo por
donde su voluntad decide.
Ello es una forma de locura.
Es una figura del destino.
De su lenguaje.
De esas porporciones semanticas y filològicas debajo
de una silaba.
Y una sìlaba es el canto mas desgraciado
que forman dos palabras cuando estàn solas.
Deberìa oir el sonido del bosque
los idiomas sin ninguna parte, es cierto
que ellos caminaron alguna vez ante el todo
pero escribir es un encuentro con la divinidad.
Eso es algo que puede llamarse categorìa
esta noche.
Sè que un pedazo de relàmpagos està llena de maniaticos,
pero tambièn se que dentro de esa percepciòn
si mis simbolos toman distancia
podrè sentarme sobre la hierba
mirar, hasta contemplar la muerte
de  un pàjaro.
Quisiera que mi alma muriera
con su canto.
Pero no cada alma debe encontrar
el suyo.
Y construir su manantial
llamado sepulcro
en èl.
Guillermo paredes 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Fascinaciones de Lunas




Fascinaciones de Lunas
 
 
Temo a la arena que no sabe decir su nombre y una voz espera,
temo al fragor de un duende acariciando su derrota
con el amor de un desgraciado y temo, acaso no lo sé
a la vanguardia de una marea rodeada de campanas,
donde rodo el tañido. Un páramo lejos, un vidrio de luces
donde el mar anduvo, qué sé yo de mi alma, pero río, miro
y siento como una aguja antes de atravesar el ojo de la arena.
Dame la tregua cefiro que esta ebría de horizontes, conozco
sus abismos, la silueta de lo milenario donde ella era un árbol
y yo el viento que la acariciaba. Acaso piensas que el agua
esta en tu cuerpo divisando el lugar hasta tu corazón, acaso
has visto las ardientes maravillas que caen en una noche.
Soy tu naufrago creación, asi lo quiso ese atomo que me mira
y sonrie y después camina hasta los dioses para consolarse.
Te entrego este pétalo, la rosa es para mí. La acaricio, la bebo
con la sed de quien no va saciarse, no busco lo eterno, no busco
quedar entre fuentes para que una estrella me mire, quiero
mi voluntad al lado de los ríos, quiero mi sangre abriendo sus
venas al lado de los pájaros y si no llegua, que canten entonces
los mananatiales mi suplcio dorado, ese aire azul fascinado por cada momento,
este es mi soplo, vibra gemelo en aire de naves que cuelgan del cielo.
Llevo el secreto de mi propia carabela, hundo el misterio en mi alma
antes que sus espadas toquen mi vida, hundo más allá mis ojos
donde para mirar no hay mirada, donde para amar no hay amor,
donde para tocar no hay manos, te dejo si es que sabes contemplar
la noche y viajar en su contemplación, el aullido de un lobo
convirtiendo en ceniza todo lo que toca.
 
Guillermo paredes

El Tràfico de los Astros




El Tráfico de los Astros
                                                                                                                            Chase
Como un botín trasluce el encanto su enigma de aro
su cristal dentro del relámpago herido de la corte
en el reino de nieves azuladas por lo remoto.
Hay una distancia que persigue en cada hoja
la dinastía de bronces que contemplan sus heraldos
idolos de cisnes cetrinos y reos de mis labios.
Como rehenes de cadalzos entre las ciencias
vuelvo a jugar entre pubertades de agua, fiel
al idilio de contestarme sólo máquinas de lumbre.
Fieros corceles partiendo desde las mejillas
nombres de algas y acuarios cortando esferas
roces de aluminios retando aladas dimensiones.
Fatales presas de encanto, fascinadas por ojos
que miran la savia presumir de montaraces
pisadas de manos en supeficies de rostros.
Presencias de sombras que aluden en el sueño
oráculos pervertidos sólo por mi ignorancia
soy un hijo de este tiempo errante y sin brújulas.
Moderno al pisar el barro de mi burguesía
inhalador de presas, domador de cometas
implacable al buscar en el hilo mi retorno.
Soy la angustia que bebe en sus manantiales
el estro de la calavera que atraviesa chimeneas
la brisa de un palco donde se mira un bolido.
Caigo igual que las piedras, sólo a lo profundo
me busco como el mar, entre lo insomne
penetro lo que no tiene nombre, desde el verbo.
Llevo bastardas siluetas, ninguna ve mi parpado
hundirse en manivelas de extraños dirigibles
en madrugadas de cansancios y caros nibelungos.
Cuando es feudal el despertar como un circo rojo
como una ciudad defendiendo en la arena sus aguas
sin saber que respiro agonizante de amor en sus mareas.


Guillermo paredes