El cinismo es sòlo una ventana del escrupulo.
Con algo de granizo
y espiritualidad de sonido.
Con fervorosa imagen a tiempo
de las plazas y de aquellos que juegan
con la figura en un lienzo,
donde el mar se desvanece igual que nosotros
sobre el aliento
y el espejo de la vida.
Entonces hablo de mi existencia
igual que lo ignoto
y la morgue de una avenida
donde los ancianos juegan con las piedras
en un delicioso horror
compartiendo su yugo y su cita
con el subdito y la hoja.
Pero al doblarla ellos descubren
que su momento no era cierto
y que tampoco la verdad
es solamente de la noche,
vertebrada como una liturgia
donde los animales vibran como animales
y luego conviertense en mamiferos.
Y mientras tanto dios está en la arena.
Contemplando el oceano.
Y no puede darse cuenta de ello.
Guillermo Paredes Mattos
viernes, 30 de diciembre de 2011
martes, 27 de diciembre de 2011
Sabidurìa de lobos
Hay algo como una representación de colores
en el día de la escena del mal con las hojas
y el ardiente camino de la tiniebla en los iris.
Hay algo que penetra eslabones como ciencias
donde huyen los mástiles de nuestros ojos
divisando fuentes de iris y papiros alados.
Musica de orfebres que tañen entre las olas
lágrimas de arena disecada por la bruma
de esa inocencia de errante niebla en las dunas.
Mandarines de calles que no fueron penetradas
velocismo de un celo que camina a la lluvia
terciopelo de un día gris en los parpados.
Yo conocía estelas donde moría el astro
y aprendía en ciudades de carbón y diamante
mi cita con el agua, mi amor con este celo.
Y era espina en mis dedos y alba de memorias
agolpando noches de barcos en las sienes
montaraces quimeras de pisadas y caballos.
Yo aprendí de los iris y fuí mi movimiento
la espuma de un pergamino en la escollera
el cenit vesperal de todas las campanas.
El antro de una llamarada envuelta, el hado
de una perfomance de ludicos caballos
en la invención de solsticios en las manos.
Y describí fantamas de luna en tu cuerpo
sabanas como el topacio de un tremante insomne
inspirando divinades de ceniza en tu rabia.
La lluvia era de fuego y en tu boca espacios
de fulgores terminaban la obra de la tarde
encumbrada en distancias de ojeras doradas.
Pergaminos que hoy tejen el olvido más aureo
mis complices se tienden en pensamientos de nieve
y algo como tu amor y mi amor vuelve al agua.
Guillermo Paredes Mattos
en el día de la escena del mal con las hojas
y el ardiente camino de la tiniebla en los iris.
Hay algo que penetra eslabones como ciencias
donde huyen los mástiles de nuestros ojos
divisando fuentes de iris y papiros alados.
Musica de orfebres que tañen entre las olas
lágrimas de arena disecada por la bruma
de esa inocencia de errante niebla en las dunas.
Mandarines de calles que no fueron penetradas
velocismo de un celo que camina a la lluvia
terciopelo de un día gris en los parpados.
Yo conocía estelas donde moría el astro
y aprendía en ciudades de carbón y diamante
mi cita con el agua, mi amor con este celo.
Y era espina en mis dedos y alba de memorias
agolpando noches de barcos en las sienes
montaraces quimeras de pisadas y caballos.
Yo aprendí de los iris y fuí mi movimiento
la espuma de un pergamino en la escollera
el cenit vesperal de todas las campanas.
El antro de una llamarada envuelta, el hado
de una perfomance de ludicos caballos
en la invención de solsticios en las manos.
Y describí fantamas de luna en tu cuerpo
sabanas como el topacio de un tremante insomne
inspirando divinades de ceniza en tu rabia.
La lluvia era de fuego y en tu boca espacios
de fulgores terminaban la obra de la tarde
encumbrada en distancias de ojeras doradas.
Pergaminos que hoy tejen el olvido más aureo
mis complices se tienden en pensamientos de nieve
y algo como tu amor y mi amor vuelve al agua.
Guillermo Paredes Mattos
La Ira del Amor
Tendrá el ala escondida un pasado igual que los minotauros, èsta mañana doràndose en el planeta de los fuegos, donde raudo calibra el pensamiento, mensajes de olvido y ensueño para las hogueras.
Tendrá el cristal el revoloteo de mi enigma disparando sobre multitudes y venganzas, en los hilos donde el sepulcro señala mendrugos de espuma, sobre la supeficie de los mares, aquellos que jamás llegarán a la orilla.
Escribiré en brújulas de señales como el destino o esta música de guitarras, que esconden sólo un secreto, cuando la sangre escribe, está oyendo música.
Divisaré ejercicios de astros más allá de los astros, sabios milicianos, borrachos entre perdiciones y filtros dejados por un oráculo en la memoria, sucederé en un día debajo de los ojos, hacia aquello que ha perdido cristales y desesperado bucea las ciudades de arena, en busca de civilizaciones guardadas por la duna, todo a través de un átomo, de una guarida dentro de mis ojos, de un descender sobre puñales que cortan en el amanecer las galaxias y en la aurora nos muestran su sangre.
Agitaré el corazón dentro de su latido como lo hace la inspiración con el fuego, calzaré de inviernos a esa soledad de inocentes cometas, ensayando ciencias cuando descansa tu cuerpo y en tu piel algo como el deseo se ha rendido al amor, sólo que ningún ser ha de tocarlo.
Percibiré las espinas de tu sensualidad recorrer el misterio que las separa de tus venas, ese misterio que la piel defiende, intuiré el verdugo de una hora amarilla para este silencio, para este brillo disfrazado de metal, para su acero impregando de almanaques y solsticios marchando hacia la guerra.
Tendrá el ala, un presente de homicidas uniendo en el helecho, fragatas y dirigibles que roban presencias, halos de dioses escondidos debajo de la tierra, girando como veletas de ansia una y otra vez...sólo en lo subterraneo.
Guillermo Paredes Mattos
Tendrá el cristal el revoloteo de mi enigma disparando sobre multitudes y venganzas, en los hilos donde el sepulcro señala mendrugos de espuma, sobre la supeficie de los mares, aquellos que jamás llegarán a la orilla.
Escribiré en brújulas de señales como el destino o esta música de guitarras, que esconden sólo un secreto, cuando la sangre escribe, está oyendo música.
Divisaré ejercicios de astros más allá de los astros, sabios milicianos, borrachos entre perdiciones y filtros dejados por un oráculo en la memoria, sucederé en un día debajo de los ojos, hacia aquello que ha perdido cristales y desesperado bucea las ciudades de arena, en busca de civilizaciones guardadas por la duna, todo a través de un átomo, de una guarida dentro de mis ojos, de un descender sobre puñales que cortan en el amanecer las galaxias y en la aurora nos muestran su sangre.
Agitaré el corazón dentro de su latido como lo hace la inspiración con el fuego, calzaré de inviernos a esa soledad de inocentes cometas, ensayando ciencias cuando descansa tu cuerpo y en tu piel algo como el deseo se ha rendido al amor, sólo que ningún ser ha de tocarlo.
Percibiré las espinas de tu sensualidad recorrer el misterio que las separa de tus venas, ese misterio que la piel defiende, intuiré el verdugo de una hora amarilla para este silencio, para este brillo disfrazado de metal, para su acero impregando de almanaques y solsticios marchando hacia la guerra.
Tendrá el ala, un presente de homicidas uniendo en el helecho, fragatas y dirigibles que roban presencias, halos de dioses escondidos debajo de la tierra, girando como veletas de ansia una y otra vez...sólo en lo subterraneo.
Guillermo Paredes Mattos
jueves, 22 de diciembre de 2011
Visiòn y Arquetipo
Hay palabras que son demasiado lejanas para pensar que son nuestras.
Se acercan con aquello inasible que cifra la llamarada
en cada estandarte de niebla.
Son verbos tan pesados como la oscuridad, son alardes de
un alambre desconocido y linguistico,
demente y primordial como un antepasado
en las espinas del arte.
A veces ante ello, me pregunto para què morir en la realidad
si puedo morir en ellas.
Si es tan fàcil clavar una en las manos. Pero las manos
nunca aprenden del pecho, se alejan del corazòn
como ese pàjaro de mimbre en la distancia.
Què clase de corazòn agonizarà en la distancia..
Hay lenguajes, sì, comprendo que en ellos nada està bien
que su paso es anfitriòn de un personaje
arrastrado en el suelo
por crines de luminoso conjuro
llenando de talismanes un soplo, esta soledad
con mirada de cuervo en mi cuarto,
èste cuarto que tambièn puede llamarse habitaciòn,
èste abordaje de transparencia jugando
en los carbones
como una manìa, un objeto sin agua o las
auras que dan a la conmociòn el itinerario
hacia el brillo.
Me pregunto cuàndo comprenderè la voluntad
escondida en una llama.
La memoria cifrada en una ceniza.
Esa visiòn cuando el universo huye en los hilos
de una tela, tejida por crisalidas de viento
por gusanos de ansiedad y serpientes de lodo.
Cùando dirè cuando, de manera que el espacio
dè tregua al exhalo de mi propia civilizaciòn
a modo de confìn
de resaca y marea, de evoluciòn
que crea epistemològicos dioses.
Asi podrìa mirarlos.
Asi desde lejos podrìa soñar otra realidad
y la maldiciòn de otro conocimiento
sin ningun equilibrio,
sin ningun poema,
sin ningun verso en el tiempo, exhalarìa
derramando sus arquetipos inutilmente
en todas las dimensiones de
aquello pronunciado en lso àrboles por la creaciòn.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Se acercan con aquello inasible que cifra la llamarada
en cada estandarte de niebla.
Son verbos tan pesados como la oscuridad, son alardes de
un alambre desconocido y linguistico,
demente y primordial como un antepasado
en las espinas del arte.
A veces ante ello, me pregunto para què morir en la realidad
si puedo morir en ellas.
Si es tan fàcil clavar una en las manos. Pero las manos
nunca aprenden del pecho, se alejan del corazòn
como ese pàjaro de mimbre en la distancia.
Què clase de corazòn agonizarà en la distancia..
Hay lenguajes, sì, comprendo que en ellos nada està bien
que su paso es anfitriòn de un personaje
arrastrado en el suelo
por crines de luminoso conjuro
llenando de talismanes un soplo, esta soledad
con mirada de cuervo en mi cuarto,
èste cuarto que tambièn puede llamarse habitaciòn,
èste abordaje de transparencia jugando
en los carbones
como una manìa, un objeto sin agua o las
auras que dan a la conmociòn el itinerario
hacia el brillo.
Me pregunto cuàndo comprenderè la voluntad
escondida en una llama.
La memoria cifrada en una ceniza.
Esa visiòn cuando el universo huye en los hilos
de una tela, tejida por crisalidas de viento
por gusanos de ansiedad y serpientes de lodo.
Cùando dirè cuando, de manera que el espacio
dè tregua al exhalo de mi propia civilizaciòn
a modo de confìn
de resaca y marea, de evoluciòn
que crea epistemològicos dioses.
Asi podrìa mirarlos.
Asi desde lejos podrìa soñar otra realidad
y la maldiciòn de otro conocimiento
sin ningun equilibrio,
sin ningun poema,
sin ningun verso en el tiempo, exhalarìa
derramando sus arquetipos inutilmente
en todas las dimensiones de
aquello pronunciado en lso àrboles por la creaciòn.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Tradiciòn de la Luna
"Para ellos, yo era el mancomio entero."
Foucault
Sí mi corazón evolucinaría entre venus con un martillo en
la mano, como lo hace una estrella.
Sí, dejara de humedecer cada objeto que toco, para involucrarlo
como si tuviera que representar una existencia, un objeto.
Sí pudiera escribir un poema con o sin tradiciones, como si esto
importara a la poesía. Cómo si esto fuera
importante a la historia. Es más a las cenizas
de la humanidad.
Cuando la naturaleza perdona el estigma, mas no la incursión
de un brillo, cuyo espíritu es mortal porque en el fondo
como el mío está hecho de barro.
Y al mirar mis paredes vuelvo a confundirme con el barro,
sencillamente porque está solo.
Porque no hay líricos fundamentos en sus hojas, ni en la realidad
simplemente bordeamos una letra
y son árboles detienendose subjetivamente como
un huerto, o un jardín de espinas.
He dormido en alguno...pregunto.
Acaso he representado en mi vida el brillo que
un cuervo detiene al lado de alguien que agoniza
devorando silenciosamente y con inteligencia
su craneo.
Acaso este remordimiento intelectual de mi frente
podrá ser inasible como la pustula
de un niño absolutamente profético.
A quién miento cuando estoy solo.
Cuando no existe nadie ni nada donde escenificar
bastardos planteamientos de siluetas
viajando publicamente a las sombras.
Y amo las que jamás se pronuncian.
Las que vibran en la soledad como una nave solitaria
que el pulso debe llevar para
no traicionarse.
Y me he traicionado muchas veces.
Inteletual o vivencialmente.
Como lo hace un pájaro cuando lee hemisféricamente
y los colores de sus alas
no pueden ni tienen nada
que explicarnos.
Pero mi intención viaja
al presentimiento de ese brillo llamado conciencia
sin poder ser iluminado
por el fuego de su prodigio.
Cuando tradiciones de velo se detienen porque
mirar en ellas es moderno
como un prostibulo
de mágicas vanguardias.
Lamentablemente no creo en los magos.
Hablo de noche solamente con ellos.
Con la dialectica de un bastardo
que despliega su espíritu entre manantiales
y violentas gravedades.
Manifestemos y manifestemos fisicos ante una
de ellas esta noche.
Guillermo Isaac paredes Mattos.
Foucault
Sí mi corazón evolucinaría entre venus con un martillo en
la mano, como lo hace una estrella.
Sí, dejara de humedecer cada objeto que toco, para involucrarlo
como si tuviera que representar una existencia, un objeto.
Sí pudiera escribir un poema con o sin tradiciones, como si esto
importara a la poesía. Cómo si esto fuera
importante a la historia. Es más a las cenizas
de la humanidad.
Cuando la naturaleza perdona el estigma, mas no la incursión
de un brillo, cuyo espíritu es mortal porque en el fondo
como el mío está hecho de barro.
Y al mirar mis paredes vuelvo a confundirme con el barro,
sencillamente porque está solo.
Porque no hay líricos fundamentos en sus hojas, ni en la realidad
simplemente bordeamos una letra
y son árboles detienendose subjetivamente como
un huerto, o un jardín de espinas.
He dormido en alguno...pregunto.
Acaso he representado en mi vida el brillo que
un cuervo detiene al lado de alguien que agoniza
devorando silenciosamente y con inteligencia
su craneo.
Acaso este remordimiento intelectual de mi frente
podrá ser inasible como la pustula
de un niño absolutamente profético.
A quién miento cuando estoy solo.
Cuando no existe nadie ni nada donde escenificar
bastardos planteamientos de siluetas
viajando publicamente a las sombras.
Y amo las que jamás se pronuncian.
Las que vibran en la soledad como una nave solitaria
que el pulso debe llevar para
no traicionarse.
Y me he traicionado muchas veces.
Inteletual o vivencialmente.
Como lo hace un pájaro cuando lee hemisféricamente
y los colores de sus alas
no pueden ni tienen nada
que explicarnos.
Pero mi intención viaja
al presentimiento de ese brillo llamado conciencia
sin poder ser iluminado
por el fuego de su prodigio.
Cuando tradiciones de velo se detienen porque
mirar en ellas es moderno
como un prostibulo
de mágicas vanguardias.
Lamentablemente no creo en los magos.
Hablo de noche solamente con ellos.
Con la dialectica de un bastardo
que despliega su espíritu entre manantiales
y violentas gravedades.
Manifestemos y manifestemos fisicos ante una
de ellas esta noche.
Guillermo Isaac paredes Mattos.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Los Arboles de nieve
Los arboles de nieve
Mi evolución es una herida y desciende de las hojas,
de serpentinas humedas en una palabra, aurea y desnuda,
naufraga como un cristal entre botellas... Mi amor dirige
entre ópalos de nieve una marea, un lugar como la voz
la oración del mar deteniendose en la orilla
buscando al hombre, al sigilo en el verbo, a la luz
que tirita, al agua iluminada de espíritus que beben
a través de la neblina, cuando algo como la oscuridad
nos recoge para encontrar su brillo. Mi evolución
sigue el sendero de diamantes olvidados por la marea
por el tiempo de un candelabro develando sentidos,
calles invadidas sólo por la luciernagas, por centellas
y bolidos de un invisible frenesí con los astros,
con lo que mira el mar, con lo que contempla ese anhelo
que expone en la ráfaga un día inasible en los parpados
en el interior que fulge rozando superficies, voces
como una aguja en el viento, murallas como un soldado
en la copa, despidiendo clorofilas cuando pregunta
el cenit, el perihelio de una campana, la escollera
de una copla venciendo algas y ciclos, ruedas de naves
sobre el color de la penumbra, cuantos días abrimos
feretros entre la magia y sus ausencias nos decían
que todo lo olvidado es una leyenda perdida
un dios que ya no vuelve a hablarnos, un cristal
que cierra sus puertas para ser amado por la nada.
Impresiones de sal para sedientos insomnes
la demencia de esta mafia se envuelve entre pocimas
y cree la soledad que mi corazón pertenece a la lluvia
al racimo del ambar, a la clepsidra aprendiendo
a tomar el tiempo desde la arena, desde ese milenario
lugar del átomo y del elixir, residiendo en esa distancia
transformada en un pájaro y mi amor en un árbol de nieve.
Guillermo paredes mattos.
Mi evolución es una herida y desciende de las hojas,
de serpentinas humedas en una palabra, aurea y desnuda,
naufraga como un cristal entre botellas... Mi amor dirige
entre ópalos de nieve una marea, un lugar como la voz
la oración del mar deteniendose en la orilla
buscando al hombre, al sigilo en el verbo, a la luz
que tirita, al agua iluminada de espíritus que beben
a través de la neblina, cuando algo como la oscuridad
nos recoge para encontrar su brillo. Mi evolución
sigue el sendero de diamantes olvidados por la marea
por el tiempo de un candelabro develando sentidos,
calles invadidas sólo por la luciernagas, por centellas
y bolidos de un invisible frenesí con los astros,
con lo que mira el mar, con lo que contempla ese anhelo
que expone en la ráfaga un día inasible en los parpados
en el interior que fulge rozando superficies, voces
como una aguja en el viento, murallas como un soldado
en la copa, despidiendo clorofilas cuando pregunta
el cenit, el perihelio de una campana, la escollera
de una copla venciendo algas y ciclos, ruedas de naves
sobre el color de la penumbra, cuantos días abrimos
feretros entre la magia y sus ausencias nos decían
que todo lo olvidado es una leyenda perdida
un dios que ya no vuelve a hablarnos, un cristal
que cierra sus puertas para ser amado por la nada.
Impresiones de sal para sedientos insomnes
la demencia de esta mafia se envuelve entre pocimas
y cree la soledad que mi corazón pertenece a la lluvia
al racimo del ambar, a la clepsidra aprendiendo
a tomar el tiempo desde la arena, desde ese milenario
lugar del átomo y del elixir, residiendo en esa distancia
transformada en un pájaro y mi amor en un árbol de nieve.
Guillermo paredes mattos.
Imagenes de Espadas
El Amor y la Espada
Es de noche y el amor vuelve a encontrarse con las espadas
con sus formulas de veleta cimbreando en la piel
con usos de redenciones igual que un caballo
que un espejo de nieve roza dentro de la lluvia
en este maldecir la palabra cuando juega en su color
la muralla divisada sólo por un yelmo de espuma
un cristal de voluntad perdiendose en la arena
como un pedazo de agua dentro de los mares.
Es de noche y la creación de un cuerpo desliza
la maniobra humedecida por ventanas secretas
por fuegos que miran la hoja de otra manera
por calles que jamás esperaron y hoy caen como lunas
en trapecios de ambar formados por la orilla.
Es de noche y todo se inspira sobre novedades enfermas
cae el mendrugo como hoja de este árbol y conjura
el volcan, una erupción de esquirlas, de campanarios,
de tropos, de maquinas ardientes en el halo del dedo
de un insecto alabando el cardo de los aires,
la música gemela de el angel menos humano en su sueño.
Ruedas presente en tallos sin ojeras, vas caminando
como la bruma dentro de su estado en silencio, de un periodo
como el animal que conjuga su voz hasta un mar confundido
hasta ese adios mineral de inutiles pisadas, de extravíos,
de confusiones marcando el peso de la brisa en sus sedimentos
en sus barcas de presos inventando salidas al oriente
o al reto de una mascarada, unción que es un rastro,
un otear el tejido que sólo en si pertenece una silueta
y contiene secretos como el aura o una aurora
huyendo de los brillos y de todos los cometas.
Es de noche y el vidrio del agua está seco, he perdido
un canto que dice ahora otro vertigo, rodeando murallas
donde sólo el amor vuelve otra vez a sus espadas.
Azathotgp.
Es de noche y el amor vuelve a encontrarse con las espadas
con sus formulas de veleta cimbreando en la piel
con usos de redenciones igual que un caballo
que un espejo de nieve roza dentro de la lluvia
en este maldecir la palabra cuando juega en su color
la muralla divisada sólo por un yelmo de espuma
un cristal de voluntad perdiendose en la arena
como un pedazo de agua dentro de los mares.
Es de noche y la creación de un cuerpo desliza
la maniobra humedecida por ventanas secretas
por fuegos que miran la hoja de otra manera
por calles que jamás esperaron y hoy caen como lunas
en trapecios de ambar formados por la orilla.
Es de noche y todo se inspira sobre novedades enfermas
cae el mendrugo como hoja de este árbol y conjura
el volcan, una erupción de esquirlas, de campanarios,
de tropos, de maquinas ardientes en el halo del dedo
de un insecto alabando el cardo de los aires,
la música gemela de el angel menos humano en su sueño.
Ruedas presente en tallos sin ojeras, vas caminando
como la bruma dentro de su estado en silencio, de un periodo
como el animal que conjuga su voz hasta un mar confundido
hasta ese adios mineral de inutiles pisadas, de extravíos,
de confusiones marcando el peso de la brisa en sus sedimentos
en sus barcas de presos inventando salidas al oriente
o al reto de una mascarada, unción que es un rastro,
un otear el tejido que sólo en si pertenece una silueta
y contiene secretos como el aura o una aurora
huyendo de los brillos y de todos los cometas.
Es de noche y el vidrio del agua está seco, he perdido
un canto que dice ahora otro vertigo, rodeando murallas
donde sólo el amor vuelve otra vez a sus espadas.
Azathotgp.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Trascendencia en Azul II
Algo como la belleza derrotada por sì misma
en un dìa mistico.
Elaborada por ciertas estaciones donde la espuma
describe las hojas de un mundo que inscribiò
en los àrboles
la leyenda de la naturaleza.
Quìmicas de agua y elementos de sueño.
Vortices de algebraicas pasiones
y es que el sentimiento despuès de los astros
es tambièn numerado.
Y entonces pròdigo el peligro
de tocar una linea con luces divinas...
Hay quienes diràn entre figuras
que la belleza es madre milenaria de ellas,
pero la figura es tambièn un lenguaje secreto
un verbar de telefònos
entre torbellinos,
entre postraciones de piras
donde vibran pedazos de sol y
giran al estertor de una ciudad sumergida,
asi las prefiero,
asi deslizan en la noche
luciernagas de vidrio,
estuarios de velas y mercurios
mi espiritu bebe de esa noche
de sus antorchas errantes,
de ese desierto inesperado
y al decir desierto,
medito en la calle donde mis ojos se levantan
al cielo,
pues entre evidencias vivimos
una de ellas
por definiciòn nos dice
que los ojos al buscar en los aires
no son sepultados por los hombres ni el cemento.
Pero mi lenguaje es de bosques
y me pertenece cuando la caida es de halos
comandados por la lluvia,
y si comprendes que no es necesario partir
entonces este momento habra dibujado su humedad
en el universo.
Criaturas de sed
manchas psicologicas en la ventana de un ruido
allì entre el sonido el vuelo recrea
la examinaciòn y el mensaje,
de un testamento que giro como un circulo
sin contemplar la vida.
Y si lees tanto en mì
encontraràs que ese contemplar llega disfrazado
de llamarada y providencia
de divinidad y magos.
De tantas pero de tantas cosas.
Todas se posan en el amanecer en mi mesa.
Todas
son iluminadas entre candelabros.
Y finalmente devoradas por los lobos.
Guillermo Paredes Mattos
en un dìa mistico.
Elaborada por ciertas estaciones donde la espuma
describe las hojas de un mundo que inscribiò
en los àrboles
la leyenda de la naturaleza.
Quìmicas de agua y elementos de sueño.
Vortices de algebraicas pasiones
y es que el sentimiento despuès de los astros
es tambièn numerado.
Y entonces pròdigo el peligro
de tocar una linea con luces divinas...
Hay quienes diràn entre figuras
que la belleza es madre milenaria de ellas,
pero la figura es tambièn un lenguaje secreto
un verbar de telefònos
entre torbellinos,
entre postraciones de piras
donde vibran pedazos de sol y
giran al estertor de una ciudad sumergida,
asi las prefiero,
asi deslizan en la noche
luciernagas de vidrio,
estuarios de velas y mercurios
mi espiritu bebe de esa noche
de sus antorchas errantes,
de ese desierto inesperado
y al decir desierto,
medito en la calle donde mis ojos se levantan
al cielo,
pues entre evidencias vivimos
una de ellas
por definiciòn nos dice
que los ojos al buscar en los aires
no son sepultados por los hombres ni el cemento.
Pero mi lenguaje es de bosques
y me pertenece cuando la caida es de halos
comandados por la lluvia,
y si comprendes que no es necesario partir
entonces este momento habra dibujado su humedad
en el universo.
Criaturas de sed
manchas psicologicas en la ventana de un ruido
allì entre el sonido el vuelo recrea
la examinaciòn y el mensaje,
de un testamento que giro como un circulo
sin contemplar la vida.
Y si lees tanto en mì
encontraràs que ese contemplar llega disfrazado
de llamarada y providencia
de divinidad y magos.
De tantas pero de tantas cosas.
Todas se posan en el amanecer en mi mesa.
Todas
son iluminadas entre candelabros.
Y finalmente devoradas por los lobos.
Guillermo Paredes Mattos
martes, 13 de diciembre de 2011
Estètica de la Abstracciòn
Estètica de la Abstracciòn
Dime pensamiento, en que momento llegò ese dios a ti.
Escribe algo verdadero sobre aquella poètica
que sepa de dios sin ninguna palabra.
Y tù ves los àrboles son ruinas
y estoy cansado de repetir las mismas cosas
de golpearme contra mis paredes y a ello llamar poesìa.
Nunca escribì un poema.
Nunca asumì el papel de la pàgina
eso es demasiado para mì,
como mencionar o intentar decir de la simpleza
o ese tan fàcil que el espìritu de la abstracciòn
humedece en cada uno de sus palpitos donde palidece,
es tan facil y tan nautico, que mi noche planea
entre segmentos de mi piel, entre transparentes bastiones.
Dejame crear un mundo, dejame tambièn destruirlo
si sabes ofrecer tus monòlogos para nadie sabràs de que te hablo.
He sido un hombre, soy una existencia
presagio ya sin nungun oràculo
y cada madrugada es mas dificil hablar de ti a mi u otro.
Diràs que eso no tiene importancia.
Pero no me digas que la sensualidad es el fìn
realmente es el fìn pero de un mundo
en cada sensaciòn hay una ira burguesa,
ira porque hay seres que debajo de las aguas
saben que ella es sòlo un infierno
y èste nos acompaña como cielos terrestres.
No porque lleven maldiciones, no porque sean elegidos.
Los encuentro cada dìa entre mi despertar pidiendo un òsculo
pero mi espìritu sòlo lo tiene para las paredes.
De la creaciòn no puedo decir nada.
Ella es quien dice todo.
Si me importara beber de su pecho
seguramente huirìa a un pubis
lejos, lejos del narcotico.
Y ahora dejame abstracciòn,
mejor dicho guìame
la estructura de mi cuello
es la ultima venganza del sonido y la palabra,
pues en ella siguen como una religiòn
cifradas.
Guillermo Paredes Mattos
Dime pensamiento, en que momento llegò ese dios a ti.
Escribe algo verdadero sobre aquella poètica
que sepa de dios sin ninguna palabra.
Y tù ves los àrboles son ruinas
y estoy cansado de repetir las mismas cosas
de golpearme contra mis paredes y a ello llamar poesìa.
Nunca escribì un poema.
Nunca asumì el papel de la pàgina
eso es demasiado para mì,
como mencionar o intentar decir de la simpleza
o ese tan fàcil que el espìritu de la abstracciòn
humedece en cada uno de sus palpitos donde palidece,
es tan facil y tan nautico, que mi noche planea
entre segmentos de mi piel, entre transparentes bastiones.
Dejame crear un mundo, dejame tambièn destruirlo
si sabes ofrecer tus monòlogos para nadie sabràs de que te hablo.
He sido un hombre, soy una existencia
presagio ya sin nungun oràculo
y cada madrugada es mas dificil hablar de ti a mi u otro.
Diràs que eso no tiene importancia.
Pero no me digas que la sensualidad es el fìn
realmente es el fìn pero de un mundo
en cada sensaciòn hay una ira burguesa,
ira porque hay seres que debajo de las aguas
saben que ella es sòlo un infierno
y èste nos acompaña como cielos terrestres.
No porque lleven maldiciones, no porque sean elegidos.
Los encuentro cada dìa entre mi despertar pidiendo un òsculo
pero mi espìritu sòlo lo tiene para las paredes.
De la creaciòn no puedo decir nada.
Ella es quien dice todo.
Si me importara beber de su pecho
seguramente huirìa a un pubis
lejos, lejos del narcotico.
Y ahora dejame abstracciòn,
mejor dicho guìame
la estructura de mi cuello
es la ultima venganza del sonido y la palabra,
pues en ella siguen como una religiòn
cifradas.
Guillermo Paredes Mattos
sábado, 10 de diciembre de 2011
La Orilla Màgica
Barcos de un hilo hacia el sol, tripulante de abismos,
en el corazón no encontarás respuestas.
Pétalo de un universo sin amar ideologías,
verso de una tierra denunciada por el barro.
Qué hay detrás de la ceniza que busca el fuego,
ésta huella sigiloza como la práctica del átomo.
Como el color de la extinción, cuando la espuma
toca mi puerta convertida en acuario.
Hace tiempo deje el puñal como una fantasía,
disparando voces sobre el metal y el acero.
Hace tiempo mi percusión es de botines y mitones
y miro el sol en el vicio del aura mas ardiente.
Hoy mundo ya no queda tu adolescencia
delirando en la habitación del heroe y de la idolatría.
Y el enjambre lleva pigmentos y sólo sal
es lo que encontrará quien camina hacia el desierto.
Barcos de un aro sigilozo como las escamas
sin decir su nombre a los peces.
Miedo del que toca y del que presiente
cuantas veces crecerá esta noche en mi cuello.
Seca, lúcida como una dimensión de nieve
o una ciudad conquistada por el granizo.
Camina sed, no vaya a ser que nos alcanze el agua
saciado sólo se llega a un lecho.
Contempla mano, para ti es este enjambre lleno de lunas
mi constelación dorada por el epitafio.
Mira hemisferio, estamos lejos y sólo nos tocamos
dado que el viento es irracional y loco.
Barcos de un limbo hacia el mar, aqui una clepsidra
sigue la ráfaga de los pergaminos.
Y el viento equivoca todo lo que es seguro
antes de mancharse de verdades.
Es asi y asi será, miraré el mercurio de una trinidad
perdida entre orillas mágicas.
Guillermo paredes mattos
en el corazón no encontarás respuestas.
Pétalo de un universo sin amar ideologías,
verso de una tierra denunciada por el barro.
Qué hay detrás de la ceniza que busca el fuego,
ésta huella sigiloza como la práctica del átomo.
Como el color de la extinción, cuando la espuma
toca mi puerta convertida en acuario.
Hace tiempo deje el puñal como una fantasía,
disparando voces sobre el metal y el acero.
Hace tiempo mi percusión es de botines y mitones
y miro el sol en el vicio del aura mas ardiente.
Hoy mundo ya no queda tu adolescencia
delirando en la habitación del heroe y de la idolatría.
Y el enjambre lleva pigmentos y sólo sal
es lo que encontrará quien camina hacia el desierto.
Barcos de un aro sigilozo como las escamas
sin decir su nombre a los peces.
Miedo del que toca y del que presiente
cuantas veces crecerá esta noche en mi cuello.
Seca, lúcida como una dimensión de nieve
o una ciudad conquistada por el granizo.
Camina sed, no vaya a ser que nos alcanze el agua
saciado sólo se llega a un lecho.
Contempla mano, para ti es este enjambre lleno de lunas
mi constelación dorada por el epitafio.
Mira hemisferio, estamos lejos y sólo nos tocamos
dado que el viento es irracional y loco.
Barcos de un limbo hacia el mar, aqui una clepsidra
sigue la ráfaga de los pergaminos.
Y el viento equivoca todo lo que es seguro
antes de mancharse de verdades.
Es asi y asi será, miraré el mercurio de una trinidad
perdida entre orillas mágicas.
Guillermo paredes mattos
El Naipe Rojo
En este universo donde aprendí
del agua y del sueño.
Cuando empezaba en la luz a derramar
una gota de vidrio.
En el instante de la jabalina y de la antorcha.
Tan antiguo como un hermeneuta que cuenta ciudades
a través de su boca.
Yo soy este mástil, mi navío cruza los cielos
e igual que el cielo
para ver mi reflejo tengo que mirarme en el mar.
Elegí, lo mismo que el viento el lugar del hemisferio
para azotar la ráfaga
y entregarla una y otra vez a los cefiros
domada, hecha inocencia
porque la inocencia
es uno de los exhalos de la inspiración.
Soy tan profundo que tengo miedo de rozar superficies
por eso me leo a mí mismo
y si quiero hablar de la creación
miro a mis entrañas.
Mi ironía es lúcida
como una tormenta arrastrando existencias
o intensidades de árboles
en el rito del murcielago.
Soy un nombre
pero más que un nombre soy una experiencia
un fenómeno que desciende de los celajes
para agitarme junto al cuello
de la providencia.
Nunca he sido invitado a mi mundo.
Yo mismo me lo he negado
hay un lugar de mi soledad que no lo merece.
Hay en esa pretensión una mortal sutileza.
De mi ignorancia conozco tanto el mar
como el suplicio
y como la ola o el relámpago
me bato solo contra las piedras
o lo alto.
Por ello a mi lado
hay un icaro que cae a cada instante muere
sin haber tocado el cielo.
Guillermo Paredes Mattos.
del agua y del sueño.
Cuando empezaba en la luz a derramar
una gota de vidrio.
En el instante de la jabalina y de la antorcha.
Tan antiguo como un hermeneuta que cuenta ciudades
a través de su boca.
Yo soy este mástil, mi navío cruza los cielos
e igual que el cielo
para ver mi reflejo tengo que mirarme en el mar.
Elegí, lo mismo que el viento el lugar del hemisferio
para azotar la ráfaga
y entregarla una y otra vez a los cefiros
domada, hecha inocencia
porque la inocencia
es uno de los exhalos de la inspiración.
Soy tan profundo que tengo miedo de rozar superficies
por eso me leo a mí mismo
y si quiero hablar de la creación
miro a mis entrañas.
Mi ironía es lúcida
como una tormenta arrastrando existencias
o intensidades de árboles
en el rito del murcielago.
Soy un nombre
pero más que un nombre soy una experiencia
un fenómeno que desciende de los celajes
para agitarme junto al cuello
de la providencia.
Nunca he sido invitado a mi mundo.
Yo mismo me lo he negado
hay un lugar de mi soledad que no lo merece.
Hay en esa pretensión una mortal sutileza.
De mi ignorancia conozco tanto el mar
como el suplicio
y como la ola o el relámpago
me bato solo contra las piedras
o lo alto.
Por ello a mi lado
hay un icaro que cae a cada instante muere
sin haber tocado el cielo.
Guillermo Paredes Mattos.
La Dimenisòn del Ala
Era como escribir dentro de un pàjaro.
Concebir una luz como lo temerario
descifrando el grial del conocimiento.
Habìa una luna, tenìa el cìrculo del eter
la verdad de esa tentaciòn oyendo extravismos
que dios abandono entre los àngeles.
Habìa una noche porque el rocìo esta alejandose
a cada momento de la muerte
para herir su belleza.
Luces de ensueño
androginas como un àrbol caido.
Cuando llegue al mar contarè de que iris estaba
hecho el universo
y cuando el cielo no tenga ningun astro
para mìs sienes
dirè a la soledad que el tiempo
de los centauros se ha cumplido
y volverè a ciudades destruidas por mis dedos
caminarè entre pasadizos de alambre
aquellos que ofrecen entre la inspiraciòn su espina.
Es como escribir en la nieve
dormir para ver el dìa
desde otro momento
la sutileza donde el ardid es celeste
para compararse a la ceniza
a este candelabro que entrega naves profundas
para acariciar como el dolor las superficies
ese dolor tan lucido a la hora de ser purificado
por la muerte
en una dimensiòn como el ala.
Guillermo Paredes Mattos
Concebir una luz como lo temerario
descifrando el grial del conocimiento.
Habìa una luna, tenìa el cìrculo del eter
la verdad de esa tentaciòn oyendo extravismos
que dios abandono entre los àngeles.
Habìa una noche porque el rocìo esta alejandose
a cada momento de la muerte
para herir su belleza.
Luces de ensueño
androginas como un àrbol caido.
Cuando llegue al mar contarè de que iris estaba
hecho el universo
y cuando el cielo no tenga ningun astro
para mìs sienes
dirè a la soledad que el tiempo
de los centauros se ha cumplido
y volverè a ciudades destruidas por mis dedos
caminarè entre pasadizos de alambre
aquellos que ofrecen entre la inspiraciòn su espina.
Es como escribir en la nieve
dormir para ver el dìa
desde otro momento
la sutileza donde el ardid es celeste
para compararse a la ceniza
a este candelabro que entrega naves profundas
para acariciar como el dolor las superficies
ese dolor tan lucido a la hora de ser purificado
por la muerte
en una dimensiòn como el ala.
Guillermo Paredes Mattos
miércoles, 7 de diciembre de 2011
La Divinidad y los Naipes
La superficie del mar y allí una letra.
Una comparación entre silabas que reciben
a las crestas, las coronas sin espuma
de los pensamientos y estuarios
despiertos una vez mas
ahora que respira un hombre
ante ellos.
La apariencia en esta comparación.
Esta semejanza que no vivirá mas que este momento.
Hoy,la poetica està hecha de infancias, a veces de virgenes,
camina por los muertos y escribe de los vivos,
delata sombras de nieve
humedece estelas y acribilla.
La superficie del mar, si allí encontrara el amor un pecado
creería que la piel no sólo significa idolatría,
pero la idolatría es filologo
de postreros vacíos
y suelo repetirlo cuando miro algun azul,
una escencia proviene de la mano.
La intuición de la letra.
La figura donde vuelvo a caminar como una imagen
y paralelo a los craneos
mi memoria es inteligencia
de manticas penumbras
donde dios lee las cartas.
En este momento las está arrojando
al impacto.
Guillermo Mattos.
Una comparación entre silabas que reciben
a las crestas, las coronas sin espuma
de los pensamientos y estuarios
despiertos una vez mas
ahora que respira un hombre
ante ellos.
La apariencia en esta comparación.
Esta semejanza que no vivirá mas que este momento.
Hoy,la poetica està hecha de infancias, a veces de virgenes,
camina por los muertos y escribe de los vivos,
delata sombras de nieve
humedece estelas y acribilla.
La superficie del mar, si allí encontrara el amor un pecado
creería que la piel no sólo significa idolatría,
pero la idolatría es filologo
de postreros vacíos
y suelo repetirlo cuando miro algun azul,
una escencia proviene de la mano.
La intuición de la letra.
La figura donde vuelvo a caminar como una imagen
y paralelo a los craneos
mi memoria es inteligencia
de manticas penumbras
donde dios lee las cartas.
En este momento las está arrojando
al impacto.
Guillermo Mattos.
Providencia de un Hemisferio
Aquello entre la noche para ser incriminado.
Docilmente como una apertura
en el drama humedo de la trascendencia
en petalos de desasosiego
donde enrumbaban alfiles
su perfección con la muerte
con arboles rosados que el amor perpetuaban
hacia un profundo sueño.
Y entonces serpenteaban epidemias
y caligrafias de sal eran la orina
de dos extraños espejos
sin reflejar imagenes.
Y sobre ese jamás mi aprendizaje
temerario en el miedo de las hojas
o el alfanje del estribor arenado
y escolleras
dotadas por un viento de vidrio
y paladar de cobre.
Ese es el mundo de los epitafios
de las mafias de selvas
y los estigios del bosque
en èl las hadas pervierten el sabor
de los frutos
y el elixir de la luz es otro sentido
otro simbolo cayendo desde el hemisferio.
Y si te detienes ante ello verás la apariencia.
Debajo de ella vibra lo profundo.
Un ejemplo de que eternamente viviremos
no sòlo la providencia de un solo hemisferio.
Guillermo Paredes Mattos
Docilmente como una apertura
en el drama humedo de la trascendencia
en petalos de desasosiego
donde enrumbaban alfiles
su perfección con la muerte
con arboles rosados que el amor perpetuaban
hacia un profundo sueño.
Y entonces serpenteaban epidemias
y caligrafias de sal eran la orina
de dos extraños espejos
sin reflejar imagenes.
Y sobre ese jamás mi aprendizaje
temerario en el miedo de las hojas
o el alfanje del estribor arenado
y escolleras
dotadas por un viento de vidrio
y paladar de cobre.
Ese es el mundo de los epitafios
de las mafias de selvas
y los estigios del bosque
en èl las hadas pervierten el sabor
de los frutos
y el elixir de la luz es otro sentido
otro simbolo cayendo desde el hemisferio.
Y si te detienes ante ello verás la apariencia.
Debajo de ella vibra lo profundo.
Un ejemplo de que eternamente viviremos
no sòlo la providencia de un solo hemisferio.
Guillermo Paredes Mattos
El Beso de los Muertos
Poesía
Bebo en la aurora el beso de los muertos,
la serpentina de espuma sobre la superficie,
cimbreando como el ala rota de una espada.
Entonces, eran míos los minaretes
y quebraba centinelas de nieve en la copa,
donde se alzó alguna vez el resplandor,
ese lampo que necesito de un rocío
o la brasa de una amenaza para vivir.
Bebo la noche de la cual me he separado,
el profeta en sus labios convirtiendo
cada palabra en una pitonisa,
en una melodía que hacia la distancia
dirige sus desiertos
y brama en el exilio de un juguete
azulado por una montaña,
por un amanecer de cristales,
cada uno recogiendo sueños de antorchas
y precipicios devorados por el amor,
ese genio de lumbre levantando incienzos,
emergiendo arenas,
estuarios que inundan el haz del anhelo
y en laberintos de terciopelo lo confunden,
este es el lugar, el tiempo y la mirada,
de ti en la espuma no creas al que espera,
muerde el ojo de un guardían
y abre en la soledad cualquier sepulcro,
hay de aquellos que miran aún el granizo,
hay de aquellos que cogen leyendas de piedras
y escolleras donde fue un guerrero el mar,
y ahora la silueta recuerda que se hizo milenaria
en un sueño.
Pero hoy, fibra apenas de un gigante espera la caricia
que es tormenta,
que vaga en la lejanía mientras su furía
despierta en las entrañas
de aquel que contempla sólo un deseo,
el voluptuoso morir de un hombre,
que descubre entre la piedra y el mar
el maravilloso beso de los muertos.
Guillermo Paredes Mattos
Bebo en la aurora el beso de los muertos,
la serpentina de espuma sobre la superficie,
cimbreando como el ala rota de una espada.
Entonces, eran míos los minaretes
y quebraba centinelas de nieve en la copa,
donde se alzó alguna vez el resplandor,
ese lampo que necesito de un rocío
o la brasa de una amenaza para vivir.
Bebo la noche de la cual me he separado,
el profeta en sus labios convirtiendo
cada palabra en una pitonisa,
en una melodía que hacia la distancia
dirige sus desiertos
y brama en el exilio de un juguete
azulado por una montaña,
por un amanecer de cristales,
cada uno recogiendo sueños de antorchas
y precipicios devorados por el amor,
ese genio de lumbre levantando incienzos,
emergiendo arenas,
estuarios que inundan el haz del anhelo
y en laberintos de terciopelo lo confunden,
este es el lugar, el tiempo y la mirada,
de ti en la espuma no creas al que espera,
muerde el ojo de un guardían
y abre en la soledad cualquier sepulcro,
hay de aquellos que miran aún el granizo,
hay de aquellos que cogen leyendas de piedras
y escolleras donde fue un guerrero el mar,
y ahora la silueta recuerda que se hizo milenaria
en un sueño.
Pero hoy, fibra apenas de un gigante espera la caricia
que es tormenta,
que vaga en la lejanía mientras su furía
despierta en las entrañas
de aquel que contempla sólo un deseo,
el voluptuoso morir de un hombre,
que descubre entre la piedra y el mar
el maravilloso beso de los muertos.
Guillermo Paredes Mattos
martes, 6 de diciembre de 2011
Terciopelo Subterraneo
Terciopelo Subterraneo
Còmo empezar con una aurora que hable de vidrios
y letras soberanas.
Dònde caer, como el dònde y decirle al mundo que bùsco esa palabra
que devastarà a todas las que algun dìa siguieron
el ejemplo del escrito.
Pero el escrito no es seguridad de nada.
Y me quedo horas sin horas repitiendo la misma mirada
absorta en un pàjaro, incluso abstraido...casi meditabundo, hastiado
de no poder conducirlo a otro mundo.
Dònde vivir, como quien empieza a terminar un palacio de osos
donde misticas panteras muestran terminos
de ensueño a los hados.
Y soy un debil imperio de espinas, debil porque las espinas
al herir lo hacen dentro de una rosa, no en el hola de ese
hombre que llena misticas sus parpadeos.
No sorprenderìa que dentro de poco, esos gluteos los llenen siliconas,
despuès de todo esta es modernidad, tambièn la mìa,
pero hay diferencias,
una de ellas es la siguiente, no conozco un solo poeta en
esta ciudad, el unico que me acompaña se llama guillermo
y lo harà con ese valor que no le teme ni ala vida ni a la muerte.
Serà valor me pregunto, confesarles debo, siento que este mundo
no me pertenece, que cada vez estoy màs lejos de èl
y eso es un riesgo, delicioso, porque al final
soy un buen histrìòn, asumo bien mi papel,
a veces perfectamente
y tanto como la muerte y yo nos tememos.
Còmo terminar, si jamàs he empezado, si vivì en el riesgo,
y siento absoluta y categoricamente
como si alguien asume un papel nuevamente
para no liberarse del mismo.
Oyelo bien, esto es para ti, si no puedes involucrarte
con los papeles de la vida, si no puedes formar parte de este teatro,
entonces cuentale tus cosas a nadie o a nada que es mejor.
Es màs, voy a asumir que tu vida es un infierno.
Voy a asumirlo.
Porque en lo personal, para mì sòlo eres un lider barato.
Y -asumiendo- que tu vida sea un infierno.
Asumiendo...
Tu deber es arrastar ese infierno a tu vida.
Jamàs a nadie.
Si miras un astrio, comprenderàs muy facilmente
que siempre seràn dos cosas diferentes.
Guillermo Paredes Mattos
Còmo empezar con una aurora que hable de vidrios
y letras soberanas.
Dònde caer, como el dònde y decirle al mundo que bùsco esa palabra
que devastarà a todas las que algun dìa siguieron
el ejemplo del escrito.
Pero el escrito no es seguridad de nada.
Y me quedo horas sin horas repitiendo la misma mirada
absorta en un pàjaro, incluso abstraido...casi meditabundo, hastiado
de no poder conducirlo a otro mundo.
Dònde vivir, como quien empieza a terminar un palacio de osos
donde misticas panteras muestran terminos
de ensueño a los hados.
Y soy un debil imperio de espinas, debil porque las espinas
al herir lo hacen dentro de una rosa, no en el hola de ese
hombre que llena misticas sus parpadeos.
No sorprenderìa que dentro de poco, esos gluteos los llenen siliconas,
despuès de todo esta es modernidad, tambièn la mìa,
pero hay diferencias,
una de ellas es la siguiente, no conozco un solo poeta en
esta ciudad, el unico que me acompaña se llama guillermo
y lo harà con ese valor que no le teme ni ala vida ni a la muerte.
Serà valor me pregunto, confesarles debo, siento que este mundo
no me pertenece, que cada vez estoy màs lejos de èl
y eso es un riesgo, delicioso, porque al final
soy un buen histrìòn, asumo bien mi papel,
a veces perfectamente
y tanto como la muerte y yo nos tememos.
Còmo terminar, si jamàs he empezado, si vivì en el riesgo,
y siento absoluta y categoricamente
como si alguien asume un papel nuevamente
para no liberarse del mismo.
Oyelo bien, esto es para ti, si no puedes involucrarte
con los papeles de la vida, si no puedes formar parte de este teatro,
entonces cuentale tus cosas a nadie o a nada que es mejor.
Es màs, voy a asumir que tu vida es un infierno.
Voy a asumirlo.
Porque en lo personal, para mì sòlo eres un lider barato.
Y -asumiendo- que tu vida sea un infierno.
Asumiendo...
Tu deber es arrastar ese infierno a tu vida.
Jamàs a nadie.
Si miras un astrio, comprenderàs muy facilmente
que siempre seràn dos cosas diferentes.
Guillermo Paredes Mattos
La Lìnea de la rosa
Uno sabe, se pregunta cosas. Siempre no sabemos
y no saber significa que pase lo que pase, estaré siempre
en mis calles, dabajo de mis árboles, lo siento por mí y por aquellos
que pensaron que mis versos vivirían más que mi alma.
Bueno, en el fondo no lo siento por nadie, quien ha ido más alla
puede percibirme y quien no lo ha hecho, bueno , ese no es mi problema.
Soy un hombre solitario, un hombre que escribe nada más.
Hoy podía hablar de metáforas, de figuras, de metatextos, en fín
pero eso es snobismo
por ello ya no leo poetas modernos,
sólo veo, sólo miro, si mi destino es cruzar este camino sólo
hay que hacerlo.
Es posible jamás nunca vea impreso uno solo de mis versos
en un libro, de ser asi, es como debe ser.
Cuando escrine mi primer poema era un niño, estaba frente al mar, el mar me había llamado
para que le cante y lo hize.
Dicen que existen seres cuya epoca no es esta,
seres que no entregan un solo pedazo de su corazón, ni lobos ni corderos,
seres que siguen su camino nada más.
En su camino hay rosas que se cruzan con su alma para acariciarlo
mi vida convirtio esa caricia en magia,
dudo que alguien al encontrar una rosa, pueda darle el corazón de la magia.
Existen, son pocos, sugiero que es mejor olvidar ese academicismo
para explicar el encuentro con la rosa.
En una rosa sólo hay que oir el lenguaje de sus petalos.
Para algunos una rosa es el camino hacia algo que los burgueses
han creado, un ejemplo...un concurso...un premio.
Nunca envíe un poema a un concurso, nunca lo haré, no espero nada de nadie, por ello
nadie debe esperar nada de mí.
Lo que esperas de mí no puedo darlo....y no hay razón que pueda explicarlo.
La explicación es un prostibulo.
Me río de aquellos que buscan vanguardias, porfavor, los profetas
ya atravesaron el desierto...Allá ellos si no pudieron salir de ese desierto,
pero patetico es seguir y decir lo que esos profetas dijeron.
Esa es sabiduría, pero patetica.
Y quien escribe prefiere su tragicomedia.
Aqui estan mis reglas, este es mi mundo, cuando se lee
el leer es una mantis
y el libro una mariposa.
Guillermo Paredes Mattos
y no saber significa que pase lo que pase, estaré siempre
en mis calles, dabajo de mis árboles, lo siento por mí y por aquellos
que pensaron que mis versos vivirían más que mi alma.
Bueno, en el fondo no lo siento por nadie, quien ha ido más alla
puede percibirme y quien no lo ha hecho, bueno , ese no es mi problema.
Soy un hombre solitario, un hombre que escribe nada más.
Hoy podía hablar de metáforas, de figuras, de metatextos, en fín
pero eso es snobismo
por ello ya no leo poetas modernos,
sólo veo, sólo miro, si mi destino es cruzar este camino sólo
hay que hacerlo.
Es posible jamás nunca vea impreso uno solo de mis versos
en un libro, de ser asi, es como debe ser.
Cuando escrine mi primer poema era un niño, estaba frente al mar, el mar me había llamado
para que le cante y lo hize.
Dicen que existen seres cuya epoca no es esta,
seres que no entregan un solo pedazo de su corazón, ni lobos ni corderos,
seres que siguen su camino nada más.
En su camino hay rosas que se cruzan con su alma para acariciarlo
mi vida convirtio esa caricia en magia,
dudo que alguien al encontrar una rosa, pueda darle el corazón de la magia.
Existen, son pocos, sugiero que es mejor olvidar ese academicismo
para explicar el encuentro con la rosa.
En una rosa sólo hay que oir el lenguaje de sus petalos.
Para algunos una rosa es el camino hacia algo que los burgueses
han creado, un ejemplo...un concurso...un premio.
Nunca envíe un poema a un concurso, nunca lo haré, no espero nada de nadie, por ello
nadie debe esperar nada de mí.
Lo que esperas de mí no puedo darlo....y no hay razón que pueda explicarlo.
La explicación es un prostibulo.
Me río de aquellos que buscan vanguardias, porfavor, los profetas
ya atravesaron el desierto...Allá ellos si no pudieron salir de ese desierto,
pero patetico es seguir y decir lo que esos profetas dijeron.
Esa es sabiduría, pero patetica.
Y quien escribe prefiere su tragicomedia.
Aqui estan mis reglas, este es mi mundo, cuando se lee
el leer es una mantis
y el libro una mariposa.
Guillermo Paredes Mattos
sábado, 3 de diciembre de 2011
Principio de la Noesis
Al fuego porque todo lo convierte en ceniza.
Necesito a la idolatrìa para sostener mi fè y a la fè
para sostener a mi idolatrìa.
Dios era sanguìneo.
Eso sucedìa porque su polis era poètica
y su noche desplegaba, un ideario donde se transtornaba la creaciòn
dentro de un periscopio,
en toda espuma larga. Allì sobre las superficies
hay olas que vuelven estiràndose
como historias de goma que sòlo el vicio de la cresta
puede reclamar y despuès estamos nosotros,
una incisiòn de tu y yo prometiendo làpidas,
noesis en una de noche de espìritus cayendo por el sol
y las cabezas,
por un recorrido de huesos magneticos
supurados por macabros olvidos.
Dios era sanguìneo
nos olvidamos de frente un dìa de espuelas
en que los dirigibles eran amarillos
y partìan interpretando a los cielos,
como si los cielos pudieran ser interpretados.
De ese tiempo
los relàmpagos siguen cayendo
y son trampas de bengalas que incitan molinos
de temblorosos comandos con la nieve,
de electricidades en forma de agua
de iglesias donde mi espalda
enfrentada a las cupulas
ofrece bosques a los campanarios.
Allì un pàjaro, un cuervo de ceniza
molestando a la piedad,
un tormento de pàginas que envuelven
dominios con las fosas
y las tumbas.
No es el imperio de la muerte
tampoco podrìa llamarlo existencia.
Es la luz de un contrincante que besa una pantera
mientras un ente aparece,
limitado por el eter
o la celula,
dos leyendas que ofrecen el lìmite
por necesidad de epilepsias,
por necesidad de visiones.
Dos palacios alterados por la suerte
de un titan o el deseo de una herramienta,
de su suelo esquizoide,
allì donde piso està esperandome un rostro,
una mascara silenciosa de concreto
a quienes los hombres le ocultaron su vida.
Dios era sanguineo.
He podido terminar este poema
pero quiero ser intelectual como un dìa,
en que representaba mentales tufillos con el ganado
cuando era viudo como un vegetal que inunda las raices.
Y por eso dios es sanguineo
Y nunca podrè imitarlo.
Guillermo Paredes Mattos.
Necesito a la idolatrìa para sostener mi fè y a la fè
para sostener a mi idolatrìa.
Dios era sanguìneo.
Eso sucedìa porque su polis era poètica
y su noche desplegaba, un ideario donde se transtornaba la creaciòn
dentro de un periscopio,
en toda espuma larga. Allì sobre las superficies
hay olas que vuelven estiràndose
como historias de goma que sòlo el vicio de la cresta
puede reclamar y despuès estamos nosotros,
una incisiòn de tu y yo prometiendo làpidas,
noesis en una de noche de espìritus cayendo por el sol
y las cabezas,
por un recorrido de huesos magneticos
supurados por macabros olvidos.
Dios era sanguìneo
nos olvidamos de frente un dìa de espuelas
en que los dirigibles eran amarillos
y partìan interpretando a los cielos,
como si los cielos pudieran ser interpretados.
De ese tiempo
los relàmpagos siguen cayendo
y son trampas de bengalas que incitan molinos
de temblorosos comandos con la nieve,
de electricidades en forma de agua
de iglesias donde mi espalda
enfrentada a las cupulas
ofrece bosques a los campanarios.
Allì un pàjaro, un cuervo de ceniza
molestando a la piedad,
un tormento de pàginas que envuelven
dominios con las fosas
y las tumbas.
No es el imperio de la muerte
tampoco podrìa llamarlo existencia.
Es la luz de un contrincante que besa una pantera
mientras un ente aparece,
limitado por el eter
o la celula,
dos leyendas que ofrecen el lìmite
por necesidad de epilepsias,
por necesidad de visiones.
Dos palacios alterados por la suerte
de un titan o el deseo de una herramienta,
de su suelo esquizoide,
allì donde piso està esperandome un rostro,
una mascara silenciosa de concreto
a quienes los hombres le ocultaron su vida.
Dios era sanguineo.
He podido terminar este poema
pero quiero ser intelectual como un dìa,
en que representaba mentales tufillos con el ganado
cuando era viudo como un vegetal que inunda las raices.
Y por eso dios es sanguineo
Y nunca podrè imitarlo.
Guillermo Paredes Mattos.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Cuadratura de Pàginas
No hay una página en mundos de soledad, hay un lenguaje allí,
escribo encima de palabras invisibles.
La soledad es privilegio de un ser que duerme, late y se levanta
semejante a un perro o un caballo.
Esta tragedia no debiera esperarme, no tanto como la espera
mi corazón a ella.
Diré que su cuadratura es tres libros páganos y un pétalo sordo
dispuesto a toda efervescencia.
No hay diccionario vencido por el neologismo, en realidad está
cayendo en un hemisferio de agua.
Mira, el agua es un ser como el verbo, un hereje que labra porque
el extravío es pájaro de arenas cojas.
Vive incluso antes de lo desconocido,el misterio en sus ojos es
tan poca cosa.
A veces su verguenza encuentra a un hombre y le enseña el río
de la desesperanza.
Su drama es insomne y calibra, observatorio de naves que corren
con su enfermedad muy alegres.
No hay una página que no sea exodo, un minúsculo sopor de calles
parecidas a un amanecer de pasos.
A esta mano que no le pregunten, la respuesta es un niño que despierta
después de una travesía imposible.
Lumen que has visto el pájaro invadir los ardientes festines del gusano,
cúantas ojivas durmen en tu pelo.
Cúal es el oxigeno que llega de un pubis renaciendo en ese aire de soldados,
donde no hay ciencia ni árboles.
No busco el fín, no quiero el principio, sin embargo las rutas respiran, como
una criatura de posibles comienzos y finales.
Mi vida es lecho donde la soledad es incienzo y calíz, liturgia y rostro, mis
espejos son cualquier figura.
Estoy unido al mar, tan cerca del barro,que represento goletas sumergiendo
el agua debajo de una impronta.
Y es la idea la noche más inteligente, en la flota de los espacios y todas
las comparaciones.
Ella podría viajar, detenerse en cometas sin destino, invadir presidencias,
acceder a puertas sin necesidades.
Pero al posar esquinas de cortezas en mis ojos, siento que la sepia acaba en
los sentidos y el hidrògeno toca.
Guillermo Paredes Mattos
escribo encima de palabras invisibles.
La soledad es privilegio de un ser que duerme, late y se levanta
semejante a un perro o un caballo.
Esta tragedia no debiera esperarme, no tanto como la espera
mi corazón a ella.
Diré que su cuadratura es tres libros páganos y un pétalo sordo
dispuesto a toda efervescencia.
No hay diccionario vencido por el neologismo, en realidad está
cayendo en un hemisferio de agua.
Mira, el agua es un ser como el verbo, un hereje que labra porque
el extravío es pájaro de arenas cojas.
Vive incluso antes de lo desconocido,el misterio en sus ojos es
tan poca cosa.
A veces su verguenza encuentra a un hombre y le enseña el río
de la desesperanza.
Su drama es insomne y calibra, observatorio de naves que corren
con su enfermedad muy alegres.
No hay una página que no sea exodo, un minúsculo sopor de calles
parecidas a un amanecer de pasos.
A esta mano que no le pregunten, la respuesta es un niño que despierta
después de una travesía imposible.
Lumen que has visto el pájaro invadir los ardientes festines del gusano,
cúantas ojivas durmen en tu pelo.
Cúal es el oxigeno que llega de un pubis renaciendo en ese aire de soldados,
donde no hay ciencia ni árboles.
No busco el fín, no quiero el principio, sin embargo las rutas respiran, como
una criatura de posibles comienzos y finales.
Mi vida es lecho donde la soledad es incienzo y calíz, liturgia y rostro, mis
espejos son cualquier figura.
Estoy unido al mar, tan cerca del barro,que represento goletas sumergiendo
el agua debajo de una impronta.
Y es la idea la noche más inteligente, en la flota de los espacios y todas
las comparaciones.
Ella podría viajar, detenerse en cometas sin destino, invadir presidencias,
acceder a puertas sin necesidades.
Pero al posar esquinas de cortezas en mis ojos, siento que la sepia acaba en
los sentidos y el hidrògeno toca.
Guillermo Paredes Mattos
jueves, 24 de noviembre de 2011
El Sueño del Mercurio
El Sueño del Mercurio
Vivo en una polea y siempre giro a
su desastre.
Alguien dirà que la sombra de este verso
nunca caminarà sola. Obviamente por ello
ha sido escrita.
Mentarla es una cita con alambres y tramites
donde un epistolario
repite el nacimiento de su idilio
con una piràmide.
Mi corazòn no puede evitar despertar y oprimir
las letras que allì -al parecer- buscan ser iluminadas.
Y lo hago hasta que todas son desangradas,
luego se levanta otra vida
cierta redenciòn trazando del miedo a la ilusiòn
un mortero,
un equilibrio a veces, un desprendimiento
totalmente egoista.
Sus frases son anècdoticas
una parafrasis donde contundentes vacìos
mutan una y otra vez
en su abismo.
No sè de ciudades, me humillaron
nubes y ciertas caravanas de agosto,
practicaban extraños oficios de arena,
casi un estruendo,
una orfandad humedecida por prologos,
una cabeza sin aire,
el temperamento abriendose al engaño.
Y asi mirar deslumbrado, soberanamente
en la mentira.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Vivo en una polea y siempre giro a
su desastre.
Alguien dirà que la sombra de este verso
nunca caminarà sola. Obviamente por ello
ha sido escrita.
Mentarla es una cita con alambres y tramites
donde un epistolario
repite el nacimiento de su idilio
con una piràmide.
Mi corazòn no puede evitar despertar y oprimir
las letras que allì -al parecer- buscan ser iluminadas.
Y lo hago hasta que todas son desangradas,
luego se levanta otra vida
cierta redenciòn trazando del miedo a la ilusiòn
un mortero,
un equilibrio a veces, un desprendimiento
totalmente egoista.
Sus frases son anècdoticas
una parafrasis donde contundentes vacìos
mutan una y otra vez
en su abismo.
No sè de ciudades, me humillaron
nubes y ciertas caravanas de agosto,
practicaban extraños oficios de arena,
casi un estruendo,
una orfandad humedecida por prologos,
una cabeza sin aire,
el temperamento abriendose al engaño.
Y asi mirar deslumbrado, soberanamente
en la mentira.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Pàjaro Andrògino
Ya que soy de metal, hablaré de hierros.
Si es que el acero me acompaña.
Como sé, un escrito es la aproximación a una palabra,
claro está, más no al verbo.
De hecho, hace mucho hablo entre conjugaciones
y como eso es inevitablemente mi vida, sospechar para mí
no significa nada.
Otra cosa es el significado.
Pero ya que llego a él, a pesar de mí y de los míos
puedo ilustrarme en ello, ya que jamás seré parte de
su exhalo.
Tampoco seré parte de mí y mucho menos de mí.
Pero, como quisiera no haber dejado el acento, es esa m
unida a una i.
Nunca pude doblar una acento,
tampoco improvisé para alguien que esperaba
en la luna, simplemente porque la espera
es un significado -uno más- que no conozco
y debo confesarlo, jamás he de conocerlo.
Siento desprecio por mi espíritu, o por aquella
aquella parte de él, que busca cada noche un poema,
siento desprecio porque si lo hubiera encontrado
no tendría necesidad de escribirlo.
Por ello el significado es parte de días andróginos.
Quisiera la muerte para su alma, pero ello llevarìa
a la conclusiòn siguiente...nunca aprendí a vivir uno solo de mis días.
Quisiera la vida para él, pero ello es otro significado,
el cual me dice que jamás aprendí a vivir uno sólo de mis días.
En cada uno nos espera la muerte.
Estoy aquí, por nadie, ni por nada,
soy el pretexto que cada noche se arrastra en sus venas
sin miedos, ni pánicos, posiblemente el arte
se haya hecho cómplice de mis pómulos,
pero el arte no sabe que antes que sea convencido por su vida,
mi carne, será visionaría de otra cosa.
Ese es mi destino, muy a mi pesar.
Demasiado a mi pesar.
Y sobre todo al pesar de esa metafísica de himen
que en este instante
en el mercurio despliega.
Guillermo I. Paredes Mattos.
Si es que el acero me acompaña.
Como sé, un escrito es la aproximación a una palabra,
claro está, más no al verbo.
De hecho, hace mucho hablo entre conjugaciones
y como eso es inevitablemente mi vida, sospechar para mí
no significa nada.
Otra cosa es el significado.
Pero ya que llego a él, a pesar de mí y de los míos
puedo ilustrarme en ello, ya que jamás seré parte de
su exhalo.
Tampoco seré parte de mí y mucho menos de mí.
Pero, como quisiera no haber dejado el acento, es esa m
unida a una i.
Nunca pude doblar una acento,
tampoco improvisé para alguien que esperaba
en la luna, simplemente porque la espera
es un significado -uno más- que no conozco
y debo confesarlo, jamás he de conocerlo.
Siento desprecio por mi espíritu, o por aquella
aquella parte de él, que busca cada noche un poema,
siento desprecio porque si lo hubiera encontrado
no tendría necesidad de escribirlo.
Por ello el significado es parte de días andróginos.
Quisiera la muerte para su alma, pero ello llevarìa
a la conclusiòn siguiente...nunca aprendí a vivir uno solo de mis días.
Quisiera la vida para él, pero ello es otro significado,
el cual me dice que jamás aprendí a vivir uno sólo de mis días.
En cada uno nos espera la muerte.
Estoy aquí, por nadie, ni por nada,
soy el pretexto que cada noche se arrastra en sus venas
sin miedos, ni pánicos, posiblemente el arte
se haya hecho cómplice de mis pómulos,
pero el arte no sabe que antes que sea convencido por su vida,
mi carne, será visionaría de otra cosa.
Ese es mi destino, muy a mi pesar.
Demasiado a mi pesar.
Y sobre todo al pesar de esa metafísica de himen
que en este instante
en el mercurio despliega.
Guillermo I. Paredes Mattos.
sábado, 19 de noviembre de 2011
El Arbol
Se dice de un árbol como de una leyenda.
Se dice de su olor como una medalla
en una aurora donde las escarapelas
suceden entre nieves perpetuas
entre inmortales
que aprenden
el juramento de la vida en
otros altares.
Se dice y respiran los barcos
al lado de mi penumbra,
el desierto con que escucho las sombras
o el angulo de un ala dionisiaca
fermentando frutos de aquella piedad
cegada por una serpiente
una noche de males.
Somos historias uniendo lo perverso
pero perdiendose finalmente en lo divino
porque el amor no es juego de la luna
ni la tarde
es fuego de esa voluntad aprendiendo
a caminar entre los cisnes
y muriendo cada noche
en una rosa.
Guillermo Paredes Mattos
Se dice de su olor como una medalla
en una aurora donde las escarapelas
suceden entre nieves perpetuas
entre inmortales
que aprenden
el juramento de la vida en
otros altares.
Se dice y respiran los barcos
al lado de mi penumbra,
el desierto con que escucho las sombras
o el angulo de un ala dionisiaca
fermentando frutos de aquella piedad
cegada por una serpiente
una noche de males.
Somos historias uniendo lo perverso
pero perdiendose finalmente en lo divino
porque el amor no es juego de la luna
ni la tarde
es fuego de esa voluntad aprendiendo
a caminar entre los cisnes
y muriendo cada noche
en una rosa.
Guillermo Paredes Mattos
Gladiador y Poeta
Puedes dedicarte como gladiador o poeta
a recitar como lo hace el acero dentro
de un pàjaro.
Ser iluminado por escuadras de hierro
o tensar circunferencias que ansiaban
ese rito
abandonado por un tambor
en las piedras.
Doblegar alguna nota
por demas pùbica
elevando un lugar hacia el sueño
pues era mitomano igual al cuadrado
con experiencia de golpe
y posiciòn de cumbre
sin legado.
Deberìas escudriñar una vez
en aquello simulado por actos y situaciones
de niebla y ya que andaba cruzando relojes
y perversidades
el universo guardo
la geometrìa
de todas, absolutamente todas
mis pisadas.
Deberìa evocar que el universo empieza en
el violìn de mis labios y que llevo una boca para llamarlo
cuando la noche entre sus colores lo arrastra
soy un color porque no me queda otra cosa
un denuesto amado por el conflicto
y lo indòmito.
Que cante una rosa pero que su canto
sea imparable.
Palacios de persecuciòn nuevamente, ingravidos
como la soledad de una ciudad
comparandose con extraños elementos
viaje en ellos como poeta
quise ser el pobre artista que llevaba
una ansiedad de madera.
Un cartel de mafias.
Y por mas que quise la noche me hizo
misterioso gladiador
alimentandose del corazòn
de un poeta.
Guillermo Isaac paredes mattos
4 Feb
a recitar como lo hace el acero dentro
de un pàjaro.
Ser iluminado por escuadras de hierro
o tensar circunferencias que ansiaban
ese rito
abandonado por un tambor
en las piedras.
Doblegar alguna nota
por demas pùbica
elevando un lugar hacia el sueño
pues era mitomano igual al cuadrado
con experiencia de golpe
y posiciòn de cumbre
sin legado.
Deberìas escudriñar una vez
en aquello simulado por actos y situaciones
de niebla y ya que andaba cruzando relojes
y perversidades
el universo guardo
la geometrìa
de todas, absolutamente todas
mis pisadas.
Deberìa evocar que el universo empieza en
el violìn de mis labios y que llevo una boca para llamarlo
cuando la noche entre sus colores lo arrastra
soy un color porque no me queda otra cosa
un denuesto amado por el conflicto
y lo indòmito.
Que cante una rosa pero que su canto
sea imparable.
Palacios de persecuciòn nuevamente, ingravidos
como la soledad de una ciudad
comparandose con extraños elementos
viaje en ellos como poeta
quise ser el pobre artista que llevaba
una ansiedad de madera.
Un cartel de mafias.
Y por mas que quise la noche me hizo
misterioso gladiador
alimentandose del corazòn
de un poeta.
Guillermo Isaac paredes mattos
4 Feb
La Belleza del Mal
La Belleza del Mal
Se potente como la brùjula del rocío.
Inunda y presagia sin que el amor lo sienta.
Envuelve cada expresión sin que la sensualidad
sea armonía, equilibrio de elementos
que descienden cada noche
como un parapeto donde son izadas carnivoras
exploraciones de vinilo.
Da voluntad a cada muerte de la tierra.
Que el universo sea barrido por sí mismo
y la naturaleza, capaz en triturarse en tu espìritu
y tú en el de ella.
Grita y despierta al monólogo que hay en la locura
es el unico que por irracional dirá la verdad
de una noche.
Yo que solo puedo vivir la tempestad puedo decirlo
esa es mi verdad, una pequeña muerte
sumergida por la aurora
masticada por los ríos
ensortijada por papeles y aguas
mientras la creación presiona algo lejano
una plaga distante
una mafia
entre la vida y la muerte.
Escucha al mundo hablar de ello, pero al hacerlo alejate.
Pon distancia entre tù y todas las cosas que oyes
o percibes.
Y finalmente
Se màs artista aùn para que esa distancia no deje
de involucrate en su realidad, es decir
esa belleza - una de tantas- que el mal
ha dejado en nosotros.
Llamemosle esta noche por antonomasia
existencia.
Guillermo Isaac Mattos.
Lima Octu8bbre del 2008.
Azul Venereo
Por lo ofrecido soy sòlo
un craneo.
Una mezcla de agua en el lenguaje, el silencioso
redentor de
un idioma basado en mondadientes y
estrofas.
En esta noche de francotiradores.
En este azul cancelando antiguas argucias
de mi vida
me pregunto què serà de mi equipaje,
de todas las cosas que sugerì a la soledad,
para que arrastrara al lado de una llama
su tribunal, su paso erguido, ese
lampo al levantarse,
acompañado de efemerides
y crònicas de agua y sol
remedadas sin contratiempos
en lecciones de violìn y lluvia,
en celebraciones de granizo.
Tambièn un espacio,
Un poco del titan, quizà del siglo,
de mi època y apareadores
acercàndose sin motivos hacia ese palco
donde un teatro de ansia
muerde mi papel de infamia,
inmigrante en angeles de papel
despedazados por el verbo.
Y a veces -como ahora-
por el hombre.
II
No soy este que aquì vuelve a una ceremonia.
Tampoco soy el otro, ese anciano niño del lenguaje,
nadie fue ese tambièn que sin ropas
se deslumbrò en las esferas
del aura.
Cuando el universo estaba hecho de hados.
Yo creo que el mito, nos reconoce
cuando olvidamos el nombre y la partida,
la conscupicencia o la silueta, esa sustancia
con forma de rampla
donde fuselajes y dirigibles
cierran los ojos entre automoviles.
Y creeme, yo soy postmoderno,
un decadente vanguardista del mar,
un nihilismo conduciendo su anarquìa de
cera sin palabras
o sìlabas, yo soy ese bàculo
para subir a la azotea del redil
y caminar en làpidas insignificantes.
Todo en este mundo llena el mar de cementerios
y sepulcros, todo se defiende nocturno
en evangelios y trigos,
si el polen me dijera de que pàìs
llega su sonido, de què regiòn su acustica
dormirìa en mis manos ya sin parsimonia,
y sin duda acontecer serìa podredumbre
fuerza y làtigo de fenòmeno
practica de ortografìas
y estrenos.
No camino ni deletreo seres y calles,
mis epigonos buscan màstiles
como un espolon,
con excusas de ayer y tropos
literalmente exordios.
Tampoco falto a ladinos cumpleaños.
Decir ser es un aniversario, alguna ilustraciòn
con bordes de cintura y civilizaciòn,
un seno donde el aguila
ha visto que es una mujer quien amamanta
a los hombres, digo hombres.
Y no este azul
venereo.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Se potente como la brùjula del rocío.
Inunda y presagia sin que el amor lo sienta.
Envuelve cada expresión sin que la sensualidad
sea armonía, equilibrio de elementos
que descienden cada noche
como un parapeto donde son izadas carnivoras
exploraciones de vinilo.
Da voluntad a cada muerte de la tierra.
Que el universo sea barrido por sí mismo
y la naturaleza, capaz en triturarse en tu espìritu
y tú en el de ella.
Grita y despierta al monólogo que hay en la locura
es el unico que por irracional dirá la verdad
de una noche.
Yo que solo puedo vivir la tempestad puedo decirlo
esa es mi verdad, una pequeña muerte
sumergida por la aurora
masticada por los ríos
ensortijada por papeles y aguas
mientras la creación presiona algo lejano
una plaga distante
una mafia
entre la vida y la muerte.
Escucha al mundo hablar de ello, pero al hacerlo alejate.
Pon distancia entre tù y todas las cosas que oyes
o percibes.
Y finalmente
Se màs artista aùn para que esa distancia no deje
de involucrate en su realidad, es decir
esa belleza - una de tantas- que el mal
ha dejado en nosotros.
Llamemosle esta noche por antonomasia
existencia.
Guillermo Isaac Mattos.
Lima Octu8bbre del 2008.
Azul Venereo
Por lo ofrecido soy sòlo
un craneo.
Una mezcla de agua en el lenguaje, el silencioso
redentor de
un idioma basado en mondadientes y
estrofas.
En esta noche de francotiradores.
En este azul cancelando antiguas argucias
de mi vida
me pregunto què serà de mi equipaje,
de todas las cosas que sugerì a la soledad,
para que arrastrara al lado de una llama
su tribunal, su paso erguido, ese
lampo al levantarse,
acompañado de efemerides
y crònicas de agua y sol
remedadas sin contratiempos
en lecciones de violìn y lluvia,
en celebraciones de granizo.
Tambièn un espacio,
Un poco del titan, quizà del siglo,
de mi època y apareadores
acercàndose sin motivos hacia ese palco
donde un teatro de ansia
muerde mi papel de infamia,
inmigrante en angeles de papel
despedazados por el verbo.
Y a veces -como ahora-
por el hombre.
II
No soy este que aquì vuelve a una ceremonia.
Tampoco soy el otro, ese anciano niño del lenguaje,
nadie fue ese tambièn que sin ropas
se deslumbrò en las esferas
del aura.
Cuando el universo estaba hecho de hados.
Yo creo que el mito, nos reconoce
cuando olvidamos el nombre y la partida,
la conscupicencia o la silueta, esa sustancia
con forma de rampla
donde fuselajes y dirigibles
cierran los ojos entre automoviles.
Y creeme, yo soy postmoderno,
un decadente vanguardista del mar,
un nihilismo conduciendo su anarquìa de
cera sin palabras
o sìlabas, yo soy ese bàculo
para subir a la azotea del redil
y caminar en làpidas insignificantes.
Todo en este mundo llena el mar de cementerios
y sepulcros, todo se defiende nocturno
en evangelios y trigos,
si el polen me dijera de que pàìs
llega su sonido, de què regiòn su acustica
dormirìa en mis manos ya sin parsimonia,
y sin duda acontecer serìa podredumbre
fuerza y làtigo de fenòmeno
practica de ortografìas
y estrenos.
No camino ni deletreo seres y calles,
mis epigonos buscan màstiles
como un espolon,
con excusas de ayer y tropos
literalmente exordios.
Tampoco falto a ladinos cumpleaños.
Decir ser es un aniversario, alguna ilustraciòn
con bordes de cintura y civilizaciòn,
un seno donde el aguila
ha visto que es una mujer quien amamanta
a los hombres, digo hombres.
Y no este azul
venereo.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Poema
Poesía
Me incliné en la orilla,
pues legendaria contaba la arena
que alguna noche el mar había convertido en cenizas
tu cuerpo,
y de las olas
mi boca tomaba la espuma para volver a amarlo.
Yo te busqué,
pero en mis labios sólo había una aurora
y en ella resistía una estrella,
su brillo ahora es el signo que pervierte
cada noche,
y doblega el sacrificio
hasta aquella alada soledad,
donde nuestros ojos cifran su locura entre los mástiles
y nace la sensualidad en medio de las aguas,
en ese roce divisado por el eter
y en él condenado.
Pero te avisto aún, donde la escollera
ha descifrado mis entrañas,
y el muérdago es la savia donde tiempla
la creación como un abismo este instante.
Los dioses dentro de mi danzan hasta la muerte en él.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Me incliné en la orilla,
pues legendaria contaba la arena
que alguna noche el mar había convertido en cenizas
tu cuerpo,
y de las olas
mi boca tomaba la espuma para volver a amarlo.
Yo te busqué,
pero en mis labios sólo había una aurora
y en ella resistía una estrella,
su brillo ahora es el signo que pervierte
cada noche,
y doblega el sacrificio
hasta aquella alada soledad,
donde nuestros ojos cifran su locura entre los mástiles
y nace la sensualidad en medio de las aguas,
en ese roce divisado por el eter
y en él condenado.
Pero te avisto aún, donde la escollera
ha descifrado mis entrañas,
y el muérdago es la savia donde tiempla
la creación como un abismo este instante.
Los dioses dentro de mi danzan hasta la muerte en él.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
sábado, 12 de noviembre de 2011
Epìlogo de un Sueño
Epílogo del Sueño
Tendré por respuesta una ventana.
La llave que llevo en cada paso mientras
voy por la arena
y algo escribe redentores debajo de las piedras
en el huir de una resaca
donde el misterio no quiere presentar su temple
y no comparo a nadie por temor a la humedad
a ese destinatario que sabe de lluvias
que dramatiza en la hoja
tanto que el arte termina
ni siquiera en el insomnio.
También pretenderé a la justicia
mientras fabulan los ojos
quimericos parajes para los osos
para emergencias en medio de una hoja
donde vas a representar el miedo
de enfrentar conocimientos sin finales ni principios
en tu mundo
donde tu garganta y la mía son un paladar.
Como tú caeré pues la creación no es de barro
ni su escencia,
camina con el idilio de una sensibilidad
mordiendo en las estelas,
crepitando sin voz
en una treta.
Diré de dios cuando quiera y este capricho
será mi plastilina,
lo debo a soberbias con rostro de carne
presenciando cortejos de galaxias
pretendiendo en mis ojeras
la posesión mas exacta,
esa que está llena de físicas
cuando todos sabemos que el amor es un mono
y aún se descuelga en las ramas.
Diré de dios porque juntos reimos
y nada ni nadie cae iluminado.
Basta una cascara para resbalarme.
Basta èsta arena donde camino, para
recordar algùn dìa todo lo que las
olas escribìan en la orilla.
Guillermo Isaac paredes mattos
Guillermo.
Tendré por respuesta una ventana.
La llave que llevo en cada paso mientras
voy por la arena
y algo escribe redentores debajo de las piedras
en el huir de una resaca
donde el misterio no quiere presentar su temple
y no comparo a nadie por temor a la humedad
a ese destinatario que sabe de lluvias
que dramatiza en la hoja
tanto que el arte termina
ni siquiera en el insomnio.
También pretenderé a la justicia
mientras fabulan los ojos
quimericos parajes para los osos
para emergencias en medio de una hoja
donde vas a representar el miedo
de enfrentar conocimientos sin finales ni principios
en tu mundo
donde tu garganta y la mía son un paladar.
Como tú caeré pues la creación no es de barro
ni su escencia,
camina con el idilio de una sensibilidad
mordiendo en las estelas,
crepitando sin voz
en una treta.
Diré de dios cuando quiera y este capricho
será mi plastilina,
lo debo a soberbias con rostro de carne
presenciando cortejos de galaxias
pretendiendo en mis ojeras
la posesión mas exacta,
esa que está llena de físicas
cuando todos sabemos que el amor es un mono
y aún se descuelga en las ramas.
Diré de dios porque juntos reimos
y nada ni nadie cae iluminado.
Basta una cascara para resbalarme.
Basta èsta arena donde camino, para
recordar algùn dìa todo lo que las
olas escribìan en la orilla.
Guillermo Isaac paredes mattos
Guillermo.
Las Brùjulas
La Noche de las Brùjulas
Es sòlo una brùjula y ellas no se pueden extinguir
en la soledad.
Es sòlo el pajaro porque un dìa habitarà ciudades
que no seràn celestes.
Y sumergido descubrirà que la cìtara de un hombre nunca
toca en vano.
Es este àrbol, su tradiciòn llega de espìritus que acariciaron la nieve
que caminaron por roces donde empieza el mar
y usurparon a los cisnes religiones.
Es sòlo una brùjula, por ello sòlo quiero un pedazo
de arena
donde mis alevines sean distancias mas distancias
que mis oraciones
y esta suplica sepa que nada dentro de ella podrìa conmoverla
màs que un pielago
que crece entre nodrizas, que aleja polares
estrategias donde sòlo la adolescencia es vencida,
por martires,
por trozos que llegan de la espuma
por este supuesto que no es forma de sal,
pero es herencia de un dolor que heredè de otros hombres
de aquellos idolatras que algo de heroes sostenìan
camino de la aurora y de los halos.
Pero el conocimiento cree cerrar sus oidos,
no oir entre cicatrices, no encontrar sus siluetas
entre los funerales
en ese albedrìo liturgiaco
tan grande como el gorjeo o el record
de lo que no es pecado,
para èl mis cruces y mis sudarios.
Es sòlo una brùjula.
Miràndola sè que un dìa se convertirà en màstil.
Y mi espìritu estarà en ella.
Guillermo Isaac paredes mattos
Es sòlo una brùjula y ellas no se pueden extinguir
en la soledad.
Es sòlo el pajaro porque un dìa habitarà ciudades
que no seràn celestes.
Y sumergido descubrirà que la cìtara de un hombre nunca
toca en vano.
Es este àrbol, su tradiciòn llega de espìritus que acariciaron la nieve
que caminaron por roces donde empieza el mar
y usurparon a los cisnes religiones.
Es sòlo una brùjula, por ello sòlo quiero un pedazo
de arena
donde mis alevines sean distancias mas distancias
que mis oraciones
y esta suplica sepa que nada dentro de ella podrìa conmoverla
màs que un pielago
que crece entre nodrizas, que aleja polares
estrategias donde sòlo la adolescencia es vencida,
por martires,
por trozos que llegan de la espuma
por este supuesto que no es forma de sal,
pero es herencia de un dolor que heredè de otros hombres
de aquellos idolatras que algo de heroes sostenìan
camino de la aurora y de los halos.
Pero el conocimiento cree cerrar sus oidos,
no oir entre cicatrices, no encontrar sus siluetas
entre los funerales
en ese albedrìo liturgiaco
tan grande como el gorjeo o el record
de lo que no es pecado,
para èl mis cruces y mis sudarios.
Es sòlo una brùjula.
Miràndola sè que un dìa se convertirà en màstil.
Y mi espìritu estarà en ella.
Guillermo Isaac paredes mattos
martes, 8 de noviembre de 2011
Segùn el Barro
De cada purga una oraciòn es sindrome de un rìo.
La acùstica de ese veneno
doràndose en una espina de acero.
Lejos o cerca de un idioma.
De cada lista, en una escena de lobos.
Poseida por el agua o la mùsica de un encantamiento.
Rondando en los parpados de un dedo.
Para ellos la sepia y el cartilago
una luna de carbòn
para ellos este mal que nunca se encuentra.
Y como corre entre lo literario,
verè arder sus atrios
antes que lleguen jueces y verdugos
lo persigan sonambulos en los collarines,
al lado del estrado o la cùpula
de lo que se siente.
Sì, arqueàndome entre la sensaciòn señalo.
Docil como una fuente de arqueros
disparando dardos a los astros.
Frecuentando salivas de barro
o a esa idea que trama poderes muy semejantes,
concebidos mientras la hoja nos detiene
en un crotalo de tinta.
Sì, desnudo en el incienzo del relàmpago
amparado en trotes que danzan.
Dudas de placeres traicionados por la arena
por un invierno de virtudes
asolando fardos
educaciones de fe en el metal,
ruidos de fondo en las sienes.
De cada espuela en el histriòn del halo
supurando la ultima victoria de los ojos.
La realidad es como un valor que nace entre prisioneros
un coro de percusiones
dotadas de murallas donde grita un niño
perverso como el horror de una silaba amarilla.
Guillermo.
La acùstica de ese veneno
doràndose en una espina de acero.
Lejos o cerca de un idioma.
De cada lista, en una escena de lobos.
Poseida por el agua o la mùsica de un encantamiento.
Rondando en los parpados de un dedo.
Para ellos la sepia y el cartilago
una luna de carbòn
para ellos este mal que nunca se encuentra.
Y como corre entre lo literario,
verè arder sus atrios
antes que lleguen jueces y verdugos
lo persigan sonambulos en los collarines,
al lado del estrado o la cùpula
de lo que se siente.
Sì, arqueàndome entre la sensaciòn señalo.
Docil como una fuente de arqueros
disparando dardos a los astros.
Frecuentando salivas de barro
o a esa idea que trama poderes muy semejantes,
concebidos mientras la hoja nos detiene
en un crotalo de tinta.
Sì, desnudo en el incienzo del relàmpago
amparado en trotes que danzan.
Dudas de placeres traicionados por la arena
por un invierno de virtudes
asolando fardos
educaciones de fe en el metal,
ruidos de fondo en las sienes.
De cada espuela en el histriòn del halo
supurando la ultima victoria de los ojos.
La realidad es como un valor que nace entre prisioneros
un coro de percusiones
dotadas de murallas donde grita un niño
perverso como el horror de una silaba amarilla.
Guillermo.
Jardìn de Fuego
Creo en los ruidos sobre una espada de agua
respirando los elementos de un insomne pétalo
el que aún recorre la trama de mis dedos.
Respiro en esa ventana sin vidrios ni reflejos
asustado entre fanáticas leyendas
ascendiendo por el barro
con su música de aceite.
Estoy en las paredes de una luna
asumiendo candelabros muy cerca del carbón
pero alejado del diamante.
Me persigno en cada botella
aún sin superficies y recito margenes de aros
donde el péndulo trama la intuición del sueño
colorado como un día de luciernagas
en una boca ciega.
Enumero la ceniza de mis uñas
el papel sagrado de mis naipes
este contiguo inhalar mientras mis ojos
de la mirada se separan.
Recorro en mis pasos y aunque debiera caminar
los recorro,
y es paralelo, la estela vuelve a su pasado
el grito va enmudeciendo las campanas
el planeta de un átomo vencido y disecado
en una máscara de lluvia
en un atrio de ciudades entregadas por un hilo
que un oso navega en cicutas de albumina.
Creo en este momento como un verbo muy
lejos de sí mismo
ausente en el respiro de mi mano
o el latido seco de una osamenta
preguntando epiteleos
en la sabiduría del murcielago.
Por ello cuadrados y confines
son mis tremantes.
Vórtices sobre temerarias esperas
dentro de la arena
noticias de que hoy el mundo empieza.
Destruyendo este jardín
de fuego.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
respirando los elementos de un insomne pétalo
el que aún recorre la trama de mis dedos.
Respiro en esa ventana sin vidrios ni reflejos
asustado entre fanáticas leyendas
ascendiendo por el barro
con su música de aceite.
Estoy en las paredes de una luna
asumiendo candelabros muy cerca del carbón
pero alejado del diamante.
Me persigno en cada botella
aún sin superficies y recito margenes de aros
donde el péndulo trama la intuición del sueño
colorado como un día de luciernagas
en una boca ciega.
Enumero la ceniza de mis uñas
el papel sagrado de mis naipes
este contiguo inhalar mientras mis ojos
de la mirada se separan.
Recorro en mis pasos y aunque debiera caminar
los recorro,
y es paralelo, la estela vuelve a su pasado
el grito va enmudeciendo las campanas
el planeta de un átomo vencido y disecado
en una máscara de lluvia
en un atrio de ciudades entregadas por un hilo
que un oso navega en cicutas de albumina.
Creo en este momento como un verbo muy
lejos de sí mismo
ausente en el respiro de mi mano
o el latido seco de una osamenta
preguntando epiteleos
en la sabiduría del murcielago.
Por ello cuadrados y confines
son mis tremantes.
Vórtices sobre temerarias esperas
dentro de la arena
noticias de que hoy el mundo empieza.
Destruyendo este jardín
de fuego.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Las Guerras Màgicas
Las Guerras Mágicas
Barcos de un hilo hacia el sol, tripulante de abismos,
en el corazón no encontarás respuestas.
Pétalo de un universo sin amar ideologías,
verso de una tierra denunciada por el barro.
Qué hay detrás de la ceniza que busca el fuego,
ésta huella sigiloza como la práctica del átomo.
Como el color de la extinción, cuando la espuma
toca mi puerta convertida en acuario.
Hace tiempo deje el puñal como una fantasía,
disparando voces sobre el metal y el acero.
Hace tiempo mi percusión es de botines y mitones
y miro el sol en el vicio del aura mas ardiente.
Hoy mundo ya no queda tu adolescencia
delirando en la habitación del heroe y de la idolatría.
Y el enjambre lleva pigmentos y sólo sal
es lo que encontrará quien camina hacia el desierto.
Barcos de un aro sigilozo como las escamas
sin decir su nombre a los peces.
Miedo del que toca y del que presiente
cuantas veces crecerá esta noche en mi cuello.
Seca, lúcida como una dimensión de nieve
o una ciudad conquistada por el granizo.
Camina sed, no vaya a ser que nos alcanze el agua
saciado sólo se llega a un lecho.
Contempla mano, para ti es este enjambre lleno de lunas
mi constelación dorada por el epitafio.
Mira hemisferio, estamos lejos y sólo nos tocamos
dado que el viento es irracional y loco.
Barcos de un limbo hacia el mar, aqui una clepsidra
sigue la ráfaga de los pergaminos.
Y el viento equivoca todo lo que es seguro
antes de mancharse de verdades.
Es asi y asi será, miraré el mercurio de una trinidad
perdida entre mis guerras mágicas.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Barcos de un hilo hacia el sol, tripulante de abismos,
en el corazón no encontarás respuestas.
Pétalo de un universo sin amar ideologías,
verso de una tierra denunciada por el barro.
Qué hay detrás de la ceniza que busca el fuego,
ésta huella sigiloza como la práctica del átomo.
Como el color de la extinción, cuando la espuma
toca mi puerta convertida en acuario.
Hace tiempo deje el puñal como una fantasía,
disparando voces sobre el metal y el acero.
Hace tiempo mi percusión es de botines y mitones
y miro el sol en el vicio del aura mas ardiente.
Hoy mundo ya no queda tu adolescencia
delirando en la habitación del heroe y de la idolatría.
Y el enjambre lleva pigmentos y sólo sal
es lo que encontrará quien camina hacia el desierto.
Barcos de un aro sigilozo como las escamas
sin decir su nombre a los peces.
Miedo del que toca y del que presiente
cuantas veces crecerá esta noche en mi cuello.
Seca, lúcida como una dimensión de nieve
o una ciudad conquistada por el granizo.
Camina sed, no vaya a ser que nos alcanze el agua
saciado sólo se llega a un lecho.
Contempla mano, para ti es este enjambre lleno de lunas
mi constelación dorada por el epitafio.
Mira hemisferio, estamos lejos y sólo nos tocamos
dado que el viento es irracional y loco.
Barcos de un limbo hacia el mar, aqui una clepsidra
sigue la ráfaga de los pergaminos.
Y el viento equivoca todo lo que es seguro
antes de mancharse de verdades.
Es asi y asi será, miraré el mercurio de una trinidad
perdida entre mis guerras mágicas.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
El Naipe Rojo
En este universo donde aprendí
del agua y del sueño.
Cuando empezaba en la luz a derramar
una gota de vidrio.
En el instante de la jabalina y de la antorcha.
Tan antiguo como un hermeneuta que cuenta ciudades
a través de su boca.
Yo soy este mástil, mi navío cruza los cielos
e igual que el cielo
para ver mi reflejo tengo que mirarme en el mar.
Elegí, lo mismo que el viento el lugar del hemisferio
para azotar la ráfaga
y entregarla una y otra vez a los cefiros
domada, hecha inocencia
porque la inocencia
es uno de los exhalos de la inspiración.
Soy tan profundo que tengo miedo de rozar superficies
por eso me leo a mí mismo
y si quiero hablar de la creación
miro a mis entrañas.
Mi ironía es lúcida
como una tormenta arrastrando existencias
o intensidades de árboles
en el rito del murcielago.
Soy un nombre
pero más que un nombre soy una experiencia
un fenómeno que desciende de los celajes
para agitarme junto al cuello
de la providencia.
Nunca he sido invitado a mi mundo.
Yo mismo me lo he negado
hay un lugar de mi soledad que no lo merece.
Hay en esa pretensión una mortal sutileza.
De mi ignorancia conozco tanto el mar
como el suplicio
y como la ola o el relámpago
me bato solo contra las piedras
o lo alto.
Por ello a mi lado
hay un icaro que cae a cada instante muere
sin haber tocado el cielo.
Guillermo Paredes Mattos.
del agua y del sueño.
Cuando empezaba en la luz a derramar
una gota de vidrio.
En el instante de la jabalina y de la antorcha.
Tan antiguo como un hermeneuta que cuenta ciudades
a través de su boca.
Yo soy este mástil, mi navío cruza los cielos
e igual que el cielo
para ver mi reflejo tengo que mirarme en el mar.
Elegí, lo mismo que el viento el lugar del hemisferio
para azotar la ráfaga
y entregarla una y otra vez a los cefiros
domada, hecha inocencia
porque la inocencia
es uno de los exhalos de la inspiración.
Soy tan profundo que tengo miedo de rozar superficies
por eso me leo a mí mismo
y si quiero hablar de la creación
miro a mis entrañas.
Mi ironía es lúcida
como una tormenta arrastrando existencias
o intensidades de árboles
en el rito del murcielago.
Soy un nombre
pero más que un nombre soy una experiencia
un fenómeno que desciende de los celajes
para agitarme junto al cuello
de la providencia.
Nunca he sido invitado a mi mundo.
Yo mismo me lo he negado
hay un lugar de mi soledad que no lo merece.
Hay en esa pretensión una mortal sutileza.
De mi ignorancia conozco tanto el mar
como el suplicio
y como la ola o el relámpago
me bato solo contra las piedras
o lo alto.
Por ello a mi lado
hay un icaro que cae a cada instante muere
sin haber tocado el cielo.
Guillermo Paredes Mattos.
La Dimensiòn del Ala
La dimensiòn del Ala
Era como escribir dentro de un pàjaro.
Concebir una luz como lo temerario
descifrando el grial del conocimiento.
Habìa una luna, tenìa el cìrculo del eter
la verdad de esa tentaciòn oyendo extravismos
que dios abandono entre los àngeles.
Habìa una noche porque el rocìo esta alejandose
a cada momento de la muerte
para herir su belleza.
Luces de ensueño
androginas como un àrbol caido.
Cuando llegue al mar contarè de que iris estaba
hecho el universo
y cuando el cielo no tenga ningun astro
para mìs sienes
dirè a la soledad que el tiempo
de los centauros se ha cumplido
y volverè a ciudades destruidas por mis dedos
caminarè entre pasadizos de alambre
aquellos que ofrecen entre la inspiraciòn su espina.
Es como escribir en la nieve
dormir para ver el dìa
desde otro momento
la sutileza donde el ardid es celeste
para compararse a la ceniza
a este candelabro que entrega naves profundas
para acariciar como el dolor las superficies
ese dolor tan lucido a la hora de ser purificado
por la muerte
en una dimensiòn como el ala.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Era como escribir dentro de un pàjaro.
Concebir una luz como lo temerario
descifrando el grial del conocimiento.
Habìa una luna, tenìa el cìrculo del eter
la verdad de esa tentaciòn oyendo extravismos
que dios abandono entre los àngeles.
Habìa una noche porque el rocìo esta alejandose
a cada momento de la muerte
para herir su belleza.
Luces de ensueño
androginas como un àrbol caido.
Cuando llegue al mar contarè de que iris estaba
hecho el universo
y cuando el cielo no tenga ningun astro
para mìs sienes
dirè a la soledad que el tiempo
de los centauros se ha cumplido
y volverè a ciudades destruidas por mis dedos
caminarè entre pasadizos de alambre
aquellos que ofrecen entre la inspiraciòn su espina.
Es como escribir en la nieve
dormir para ver el dìa
desde otro momento
la sutileza donde el ardid es celeste
para compararse a la ceniza
a este candelabro que entrega naves profundas
para acariciar como el dolor las superficies
ese dolor tan lucido a la hora de ser purificado
por la muerte
en una dimensiòn como el ala.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Manantiales de Sangre
Antes que intuir, percibir simboliza un calle.
Despues caminar es ya un mundo seco.
Un lugar que ha perdido la realidad de sus ojos
un corazón que pudo transformarlo en espíritu
un desierto para que lo haga encontrarse con el verbo.
Antes que intuir el pensamiento regresa a una noche
a una mandibula, a una ventana
y es seguro morir y renacer como lo hace un momento.
Cúal será su secreto.
Las luces se abren ahora, sus esqueletos son de fuego.
sus átomos se dividen entre bolidos que buscan infiernos
como lo invisible,
ascenciones como la poética de un hilo en los dedos
de una página vacía en las manos.
Cuéntame herida, que abrías hecho si no te hubiera creado.
Si mi frente no te hubiera tomado del dolor
para transformarte en idea.
Dime barro, cuantos dias recogen la necesidad
de esa generación que muere entre trenes,
segura como un cristal en el vidrio
como un oráculo en el sueño.
Antes que intuir, el universo es un lecho
y aunque haya construido una cama para posar mi cuerpo
se que un un día la eternidad me llevará hacia él.
Fulgores de un rapto donde la nieve es perpetua
mortales solsticios hoy golpean mi cara.
Porqué el olvido no me encontró antes que
este malabarismo.
Este amanecer que semeja siempre fortalezas
de hierba
contando en el filo del celajes de un labio
de una centella cayendo en el pecho.
Porque sólo asi se construyen manantiales
de sangre.
Guillermo Paredes Mattos
Despues caminar es ya un mundo seco.
Un lugar que ha perdido la realidad de sus ojos
un corazón que pudo transformarlo en espíritu
un desierto para que lo haga encontrarse con el verbo.
Antes que intuir el pensamiento regresa a una noche
a una mandibula, a una ventana
y es seguro morir y renacer como lo hace un momento.
Cúal será su secreto.
Las luces se abren ahora, sus esqueletos son de fuego.
sus átomos se dividen entre bolidos que buscan infiernos
como lo invisible,
ascenciones como la poética de un hilo en los dedos
de una página vacía en las manos.
Cuéntame herida, que abrías hecho si no te hubiera creado.
Si mi frente no te hubiera tomado del dolor
para transformarte en idea.
Dime barro, cuantos dias recogen la necesidad
de esa generación que muere entre trenes,
segura como un cristal en el vidrio
como un oráculo en el sueño.
Antes que intuir, el universo es un lecho
y aunque haya construido una cama para posar mi cuerpo
se que un un día la eternidad me llevará hacia él.
Fulgores de un rapto donde la nieve es perpetua
mortales solsticios hoy golpean mi cara.
Porqué el olvido no me encontró antes que
este malabarismo.
Este amanecer que semeja siempre fortalezas
de hierba
contando en el filo del celajes de un labio
de una centella cayendo en el pecho.
Porque sólo asi se construyen manantiales
de sangre.
Guillermo Paredes Mattos
lunes, 7 de noviembre de 2011
Lances de Vidrio
Empezemos.
La barbarie tenìa color y aunque borraba su espìritu
cada noche entre laberintos
aprendìa y aprendìa
como quien sube murallas
o se detiene a contemplar sexualmente
a los vidrios.
Señores de abecedarios y universales lirismos
desprendìan motines y larvas neoliberales.
Yo sòlo buscaba un sentido.
Un universo lleno de recuerdos pero en el futuro.
Mi hoy pertenecìa al presente, es cierto, pero
ese presente era vil y pretencioso
y mi corazòn buscaba la belleza
del misterio
en minotauros atroces.
Ya he escrito de ello. Padezco de imaginaciòn
esta noche, la pureza de mis dados lo sabe.
Los he arrojado al agua mas de una vez y sucede
que al evocar un hilo hay màs de un descenlace,
estoy improvisando para ver que sucede,
el mar es rojo, celeste la locura del sol,
la demencia del brillo pierde lentamente su estatura
y de centigrado a centigrado, jamàs
he de medirla.
Jamàs...
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
La barbarie tenìa color y aunque borraba su espìritu
cada noche entre laberintos
aprendìa y aprendìa
como quien sube murallas
o se detiene a contemplar sexualmente
a los vidrios.
Señores de abecedarios y universales lirismos
desprendìan motines y larvas neoliberales.
Yo sòlo buscaba un sentido.
Un universo lleno de recuerdos pero en el futuro.
Mi hoy pertenecìa al presente, es cierto, pero
ese presente era vil y pretencioso
y mi corazòn buscaba la belleza
del misterio
en minotauros atroces.
Ya he escrito de ello. Padezco de imaginaciòn
esta noche, la pureza de mis dados lo sabe.
Los he arrojado al agua mas de una vez y sucede
que al evocar un hilo hay màs de un descenlace,
estoy improvisando para ver que sucede,
el mar es rojo, celeste la locura del sol,
la demencia del brillo pierde lentamente su estatura
y de centigrado a centigrado, jamàs
he de medirla.
Jamàs...
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Poètica del Suicida
Ser simplemente, como el verbo ser lo intenta.
Tener la intenciòn màs allà de la intenciòn y màs aùn recoger un pedazo,
un trozo de nosotros que hable y no pronuncie, que manifieste y olvide elementos,
que sepa de la escencia las cosas mundanas que descubrì entre mis habitos,
despuès de eso el mar, las miles de orillas que pueden hablar màs de mì
que cualquier silencio.
La verdad-quizà la mentira- nunca me podrè comparar a ese silencio.
Despuès de ello, el punto puede decir lo inasible, pues acaba con una oraciòn,
incluso con el verso, es un poco de pànico y desesperaciòn situarse ante ello,
pero pànico y desesperaciòn revelan que la poesia
no està libre de lo atroz, esteticamente hablando.
Ser simplemente, abocarse gramàtico a las cosas de las cosas,
ser inteligente en la medida que la providencia nos deja aquella lucides
que cae de los pàjaros, para quien escribe, los pàjaros son sòlo tòpicos
pero el asunto es que siempre estan diciendo cosas màs allà de ellos.
Por ello, yo busco testigos en la arena, en aquello llamado orilla
ante ella, miles de noches descubrì que la historria verdadera - si es que existe algo verdadero-
nunca se escribe.
Se escribe de la luna, de los movimientos
de un suicida que habla de suicidios, porque en el fondo
no tiene la voluntad para terminar esa palabra.
Y una palabra empieza en la creaciòn, pero termina en la vida.
Mi espiritu no ha llegado a ese momento.
Ni siquiera sè como descubrirlo, tampoco oirlo, he ido nada màs
por la vida, ligado a la existencia, ligado a las superficies,
intentando asesinat lo profundo que supuestamente
hay en ellas.
Ser simplemente, tan simple como una mentira, como una sentencia
en forma de agua.
En realidad yo debì haber nacido en el agua.
Pero alguien quiso que un ser me expulsara de su vientre.
Desdde entonces estoy perdido.
Y estarè perdido, para ello he desarrollado narcicismos
y fetichismos semejantes a la aurra y tambièn a los crepùsculos,
desde entonces, cualquier contorsion del verbo ya no es gramatica
y siento lastima de mi gramaticalidad, de mi semantica
màs aùn cuando busca significados en la ceniza
en el atomo de cualquier tropiezo
y quien habla es artista de tropiezos y antorchas,
a mì me gustaria que los trapecistas hubieran llevado en vez de garrochas antorchas.
Asi se hubieran quemado
y hubiera sido facilmente.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Tener la intenciòn màs allà de la intenciòn y màs aùn recoger un pedazo,
un trozo de nosotros que hable y no pronuncie, que manifieste y olvide elementos,
que sepa de la escencia las cosas mundanas que descubrì entre mis habitos,
despuès de eso el mar, las miles de orillas que pueden hablar màs de mì
que cualquier silencio.
La verdad-quizà la mentira- nunca me podrè comparar a ese silencio.
Despuès de ello, el punto puede decir lo inasible, pues acaba con una oraciòn,
incluso con el verso, es un poco de pànico y desesperaciòn situarse ante ello,
pero pànico y desesperaciòn revelan que la poesia
no està libre de lo atroz, esteticamente hablando.
Ser simplemente, abocarse gramàtico a las cosas de las cosas,
ser inteligente en la medida que la providencia nos deja aquella lucides
que cae de los pàjaros, para quien escribe, los pàjaros son sòlo tòpicos
pero el asunto es que siempre estan diciendo cosas màs allà de ellos.
Por ello, yo busco testigos en la arena, en aquello llamado orilla
ante ella, miles de noches descubrì que la historria verdadera - si es que existe algo verdadero-
nunca se escribe.
Se escribe de la luna, de los movimientos
de un suicida que habla de suicidios, porque en el fondo
no tiene la voluntad para terminar esa palabra.
Y una palabra empieza en la creaciòn, pero termina en la vida.
Mi espiritu no ha llegado a ese momento.
Ni siquiera sè como descubrirlo, tampoco oirlo, he ido nada màs
por la vida, ligado a la existencia, ligado a las superficies,
intentando asesinat lo profundo que supuestamente
hay en ellas.
Ser simplemente, tan simple como una mentira, como una sentencia
en forma de agua.
En realidad yo debì haber nacido en el agua.
Pero alguien quiso que un ser me expulsara de su vientre.
Desdde entonces estoy perdido.
Y estarè perdido, para ello he desarrollado narcicismos
y fetichismos semejantes a la aurra y tambièn a los crepùsculos,
desde entonces, cualquier contorsion del verbo ya no es gramatica
y siento lastima de mi gramaticalidad, de mi semantica
màs aùn cuando busca significados en la ceniza
en el atomo de cualquier tropiezo
y quien habla es artista de tropiezos y antorchas,
a mì me gustaria que los trapecistas hubieran llevado en vez de garrochas antorchas.
Asi se hubieran quemado
y hubiera sido facilmente.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Idea del Centauro
En medio del desasimiento.
En esa idea llamada centauro y su sensibilidad
sin ortodoxia, sin hojas
iluminadas por reflejos de trance y destino.
Debo asumirlo, la palabra no es sòlo hipnòtica.
Actuaciones de mar y comentarios en sus venas
de exegesis y anagogìas. Mirar en la interpretaciòn
es definir en imperios de nervios,
una noche comparandose en mi habitaciòn
con el bulto y la pisada,
con la facilidad y la dificultad de una cosa.
Pero ante dios, sabemos que el oceano jamàs serà pràctico
que mi recorrido jamàs tendrà la apariencia
ni la demostraciòn entre apogeos
y primaveras
de que solemnes puñales reinan en mis sueños.
Por ello yerro a la deriva en sus horizontes.
En sonidos y fìsicos ruegos.
En gravitaciones
donde la lògica se olvida de todas las cosas
para poder acariciarse.
Y esto lo contemplo desde el agua.
Y al darle un nombre tengo que regresar al tìtulo de esto.
Decirlo ante luminosa noche -otra vez- idea
del centauro.
Guillermo Isaac paredes Mattos
En esa idea llamada centauro y su sensibilidad
sin ortodoxia, sin hojas
iluminadas por reflejos de trance y destino.
Debo asumirlo, la palabra no es sòlo hipnòtica.
Actuaciones de mar y comentarios en sus venas
de exegesis y anagogìas. Mirar en la interpretaciòn
es definir en imperios de nervios,
una noche comparandose en mi habitaciòn
con el bulto y la pisada,
con la facilidad y la dificultad de una cosa.
Pero ante dios, sabemos que el oceano jamàs serà pràctico
que mi recorrido jamàs tendrà la apariencia
ni la demostraciòn entre apogeos
y primaveras
de que solemnes puñales reinan en mis sueños.
Por ello yerro a la deriva en sus horizontes.
En sonidos y fìsicos ruegos.
En gravitaciones
donde la lògica se olvida de todas las cosas
para poder acariciarse.
Y esto lo contemplo desde el agua.
Y al darle un nombre tengo que regresar al tìtulo de esto.
Decirlo ante luminosa noche -otra vez- idea
del centauro.
Guillermo Isaac paredes Mattos
Rosa Blanca
La rosa blanca
Uno sabe, se pregunta cosas. Es como no saber
y no saber significa que pase lo que pase, estaré siempre
en mis calles, dabajo de mis árboles, lo siento por mí y por aquellos
que pensaron que los versos viven más que un alma.
Bueno, en el fondo no lo siento por nadie, quien ha ido más alla
puede percibirme. Pero ello no importa.
Soy un hombre solitario, un hombre que escribe nada más.
Hoy podía hablar de metáforas, de figuras, de metatextos, en fín
pero eso es snobismo
por ello ya no leo poetas modernos,
sólo veo, sólo miro, si mi destino es cruzar este camino sólo
a mi alma le sobran espíritus para hacerlo.
Cuando escribes un primer poema no sabes si eres niño o estás frente al mar, el mar nos llama
para que cantemos y asi sucede.
Dicen que existen seres cuya epoca no es esta,
seres que no entregan un solo pedazo de su corazón -ni lobos ni corderos-
seres que siguen su camino nada más.
En su camino hay rosas que se cruzan su boca para acariciralo
mi vida convirtio esa caricia en magia,
dudo que alguien al encontrar una rosa, pueda darle el corazón de la magia.
Existen son pocos, sugiero que es mejor olvidar ese academicismo
para explicar el encuentro con la rosa.
A una rosa sólo no hay que oirla desde el lenguaje de sus petalos.
Lo que esperas de una rosa es imposible que puedo darlo....y no hay razón que pueda explicarlo.
La explicación es un prostibulo.
Me río de aquellos que buscan vanguardias, porfavor, los profetas
ya atravesaron el desierto...Allá ellos si no pudieron salir de ese desierto,
pero patetico es seguir y decir lo que esos profetas dijeron.
Esa es sabiduría, pero patetica.
Y quien escribe prefiere su tragicomedia.
Aqui estan mis reglas, este es mi mundo, cuando leo
despierto y elevo cualquier momento
igual que una demagogía elevando palabras sin ningun sentido.
Palabras.
Que jamás serán las de la rosa.
Guillermo IIsaac mattos.
Uno sabe, se pregunta cosas. Es como no saber
y no saber significa que pase lo que pase, estaré siempre
en mis calles, dabajo de mis árboles, lo siento por mí y por aquellos
que pensaron que los versos viven más que un alma.
Bueno, en el fondo no lo siento por nadie, quien ha ido más alla
puede percibirme. Pero ello no importa.
Soy un hombre solitario, un hombre que escribe nada más.
Hoy podía hablar de metáforas, de figuras, de metatextos, en fín
pero eso es snobismo
por ello ya no leo poetas modernos,
sólo veo, sólo miro, si mi destino es cruzar este camino sólo
a mi alma le sobran espíritus para hacerlo.
Cuando escribes un primer poema no sabes si eres niño o estás frente al mar, el mar nos llama
para que cantemos y asi sucede.
Dicen que existen seres cuya epoca no es esta,
seres que no entregan un solo pedazo de su corazón -ni lobos ni corderos-
seres que siguen su camino nada más.
En su camino hay rosas que se cruzan su boca para acariciralo
mi vida convirtio esa caricia en magia,
dudo que alguien al encontrar una rosa, pueda darle el corazón de la magia.
Existen son pocos, sugiero que es mejor olvidar ese academicismo
para explicar el encuentro con la rosa.
A una rosa sólo no hay que oirla desde el lenguaje de sus petalos.
Lo que esperas de una rosa es imposible que puedo darlo....y no hay razón que pueda explicarlo.
La explicación es un prostibulo.
Me río de aquellos que buscan vanguardias, porfavor, los profetas
ya atravesaron el desierto...Allá ellos si no pudieron salir de ese desierto,
pero patetico es seguir y decir lo que esos profetas dijeron.
Esa es sabiduría, pero patetica.
Y quien escribe prefiere su tragicomedia.
Aqui estan mis reglas, este es mi mundo, cuando leo
despierto y elevo cualquier momento
igual que una demagogía elevando palabras sin ningun sentido.
Palabras.
Que jamás serán las de la rosa.
Guillermo IIsaac mattos.
sábado, 29 de octubre de 2011
Inicio
Inicio del Sueño Para mì, que sè escribir màs allà de las cosas y sobre todo de todas las cosas -cosa que en el fondo no significa lo mismo- me inmporta el punto. Para este ser, individual como el sueño de las hojas cuando en la noche busca su reflejo en los espejos. Y los espejos lo unico que representan es la imagen defomre de una mirada. Pero miro el mar lo miro porque se acerca a la orilla para sacrificar una marea y yo me rìo de esa poètica, la marea es un muerto que encuentro pretextos en la vida. Yo los abandonè hace tiempo. Dentro de la tradiciòn el mar es un ruido. En la mìa cada cosa es una dimensiòn y ello porqu el universo siempre dicta otras cosas. Sus palabras son sentencias de este ser, de este uno que ha cosido su boca, las agujas con las cuales lo hice, no se llaman figuras. Mis figuras son rojas. No porque desciendan de las venas, no porque tengan alguna relacion con la carne. Existen sensibilidades que no han abiero ni su mundo ni su palabra. Allà si el tiempo de las estelas no puede comprenderlo. Para escribir no se necesita comprender ni hablar de nada. Es sòlo oir una musica atroz -como las que oigo- y replegarse mientras la època habla de morgues de infancias muertas en las arenas. Por ello me siento ante ellas. Mi amor por ellas es porque su muerte es el unico corazòn que conozco y existe en la tierra, despuès de eso mi ignorancia es dedicada con amor a mi esquizofrenia. Sì, habràn concluido que hay dioses que no saben que su espìritu vive en la locura. Pero hay un detalle. No lo saben. Y mucho menos reciben la bendiciòn de ella. Y ahora terminemos, esta paradoja, fuì formado por gnosis que al abrir su corazòn desangran criaturas de seda. Yo las devoro. Esta no es inmortalidad mas que de un pajaro casi hermafrodito androgino por cosas de la gravedad. Y yo -mi nombre es guillermo. Camino por aquello que una señal traza en la niebla, semejante en una inquisiciòn. Ojalà alguna noche, aprendàs a quemarte en ella. Finalmente este es mi mundo. Estoy aqui por palabras que la vida ni la muerte no comprende. Y - por se acaso- debo aclarar- que ese no es mi principio.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Imagenes del Látigo
Imàgenes del Làtigo
Si en el recuerdo arrastras una sinagoga
negra.
Si las sombras beben efigies de
sus propias sombras.
Cuando la noche es complice de brillo e infamias
a la par de luces desalmadas y purpuras venganzas
llenas de amapolas.
Dentro del mar porque es incoherente
hipnotico y bastardo.
Luciendo lumenes de carne y orfandades estrepitosas.
Si el turno del ensueño
precede a los galeones.
Y ya sòlo oigo maestrìas de sensibilidad
y temperamentos lunàticos.
En hogueras y sobrenombres
donde mediocres estrellas,
alarmadas por la noche
en un fantàstico amanecer
casi piedra, tal vez humor
de hechos calamitosos,
dejan en las calles un sobre
un testamento acuatico.
Si en el color, sì el viento
durante esta ya afirmaciòn o
la conquista de un poema
o un espìritu en èl...
Derrotado.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Si en el recuerdo arrastras una sinagoga
negra.
Si las sombras beben efigies de
sus propias sombras.
Cuando la noche es complice de brillo e infamias
a la par de luces desalmadas y purpuras venganzas
llenas de amapolas.
Dentro del mar porque es incoherente
hipnotico y bastardo.
Luciendo lumenes de carne y orfandades estrepitosas.
Si el turno del ensueño
precede a los galeones.
Y ya sòlo oigo maestrìas de sensibilidad
y temperamentos lunàticos.
En hogueras y sobrenombres
donde mediocres estrellas,
alarmadas por la noche
en un fantàstico amanecer
casi piedra, tal vez humor
de hechos calamitosos,
dejan en las calles un sobre
un testamento acuatico.
Si en el color, sì el viento
durante esta ya afirmaciòn o
la conquista de un poema
o un espìritu en èl...
Derrotado.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
Angeles
Hay angeles que nos hieren desde luces profundas,
llamaradas que impregnan y suspenden un halo
de bastardas hojas secas.
Son iluminaciones de engaños, rastros inasibles
que fulgen en la arena
con el amor de un navio soñando en los lobos.
Yo tengo un papel para esos seres de seda
para el terciopelo de sus ojos, para sus tañidos de polen
y tengo un sendero de calles que muerden, de presos y ejes
de concilios que no creen que la espuma es una rada
y que el silencio un verbo, una mantis de extravismos,
un cometa abrazando la pira de un cristal
donde sólo el brillo agoniza.
Yo tengo la muerte en un adios de barajas
incendiando mis dedos, alimentado por esas cenizas
viajo constelado dejando las mejillas,
algo como el vidrio ardiente de una escarapela
algo como el fugaz tridende del gorjeo,
ese que vive sólo en el sonido
en ese lugar empujando halos hasta el sueño
igual que el corazón.
Hay ángeles sin rastros ni caballos,
un meridiano de agujas y algo funerario
en el carbón camino del diamante.
Esos ángeles tan posibles como una radiografía
o ese aparejo sin ningun ardid riendo con nosotros
mientras el amor galopa en las tinieblas
convertido en deuteronomio.
Guillermo Isaac paredes mattos
llamaradas que impregnan y suspenden un halo
de bastardas hojas secas.
Son iluminaciones de engaños, rastros inasibles
que fulgen en la arena
con el amor de un navio soñando en los lobos.
Yo tengo un papel para esos seres de seda
para el terciopelo de sus ojos, para sus tañidos de polen
y tengo un sendero de calles que muerden, de presos y ejes
de concilios que no creen que la espuma es una rada
y que el silencio un verbo, una mantis de extravismos,
un cometa abrazando la pira de un cristal
donde sólo el brillo agoniza.
Yo tengo la muerte en un adios de barajas
incendiando mis dedos, alimentado por esas cenizas
viajo constelado dejando las mejillas,
algo como el vidrio ardiente de una escarapela
algo como el fugaz tridende del gorjeo,
ese que vive sólo en el sonido
en ese lugar empujando halos hasta el sueño
igual que el corazón.
Hay ángeles sin rastros ni caballos,
un meridiano de agujas y algo funerario
en el carbón camino del diamante.
Esos ángeles tan posibles como una radiografía
o ese aparejo sin ningun ardid riendo con nosotros
mientras el amor galopa en las tinieblas
convertido en deuteronomio.
Guillermo Isaac paredes mattos
martes, 25 de octubre de 2011
Jardìn de Fuego
Jardín de Fuego
Creo en los ruidos sobre una espada de agua
respirando los elementos de un insomne pétalo
el que aún recorre la trama de mis dedos.
Respiro en esa ventana sin vidrios ni reflejos
asustado entre fanáticas leyendas
ascendiendo por el barro
con su música de aceite.
Estoy en las paredes de una luna
asumiendo candelabros muy cerca del carbón
pero alejado del diamante.
Me persigno en cada botella
aún sin superficies y recito margenes de aros
donde el péndulo trama la intuición del sueño
colorado como un día de luciernagas
en una boca ciega.
Enumero la ceniza de mis uñas
el papel sagrado de mis naipes
este contiguo inhalar mientras mis ojos
de la mirada se separan.
Recorro en mis pasos y aunque debiera caminar
los recorro,
y es paralelo, la estela vuelve a su pasado
el grito va enmudeciendo las campanas
el planeta de un átomo vencido y disecado
en una máscara de lluvia
en un atrio de ciudades entregadas por un hilo
que un oso navega en cicutas de albumina.
Creo en este momento como un verbo muy
lejos de si mismo
ausente en el respiro de mi mano
o el seco làtido de osamentas
preguntando por un epiteleo
por conocimientos
de murcièlagos.
Por ello cuadrados y confines
son los tremantes.
Vòrtices y temerarias esperas
dentro de la arena
noticias de que hoy el universo empieza.
Destruyendo este jardìn
de fuego.
Guillermo Isaac paredes mattos
Creo en los ruidos sobre una espada de agua
respirando los elementos de un insomne pétalo
el que aún recorre la trama de mis dedos.
Respiro en esa ventana sin vidrios ni reflejos
asustado entre fanáticas leyendas
ascendiendo por el barro
con su música de aceite.
Estoy en las paredes de una luna
asumiendo candelabros muy cerca del carbón
pero alejado del diamante.
Me persigno en cada botella
aún sin superficies y recito margenes de aros
donde el péndulo trama la intuición del sueño
colorado como un día de luciernagas
en una boca ciega.
Enumero la ceniza de mis uñas
el papel sagrado de mis naipes
este contiguo inhalar mientras mis ojos
de la mirada se separan.
Recorro en mis pasos y aunque debiera caminar
los recorro,
y es paralelo, la estela vuelve a su pasado
el grito va enmudeciendo las campanas
el planeta de un átomo vencido y disecado
en una máscara de lluvia
en un atrio de ciudades entregadas por un hilo
que un oso navega en cicutas de albumina.
Creo en este momento como un verbo muy
lejos de si mismo
ausente en el respiro de mi mano
o el seco làtido de osamentas
preguntando por un epiteleo
por conocimientos
de murcièlagos.
Por ello cuadrados y confines
son los tremantes.
Vòrtices y temerarias esperas
dentro de la arena
noticias de que hoy el universo empieza.
Destruyendo este jardìn
de fuego.
Guillermo Isaac paredes mattos
sábado, 22 de octubre de 2011
Trascendencia en Azul II
Algo como la belleza derrotada por sì misma
en un dìa mistico.
Elaborada por ciertas estaciones donde la espuma
describe las hojas de un mundo que inscribiò
en los àrboles
la leyenda de la naturaleza.
Quìmicas de agua y elementos de sueño.
Vortices de algebraicas pasiones
y es que el sentimiento despuès de los astros
es tambièn numerado.
Y entonces pródigo...
el peligro de tocar una linea -nace- con luces divinas,
y hay quienes dicen entre figuras
que la belleza es madre milenaria de ellas,
pero la figura es tambièn un lenguaje secreto
un verbar de telefònos
cuadrados entre torbellinos,
entre postraciones de piras
donde vì un pedaso de sol,
girar al estertor de una ciudad sumergida
asi las prefiero,
asi deslizan en la noche
luciernagas de vidrio,
estuarios de velas y mercurios
mi espiritu bebe de la noche amor
de sus antorchas errantes,
de ese desierto inesperado
y al decir desierto,
medito en la calle donde mis ojos se levantan
al cielo,
pues entre evidencias vivimos
una de ellas
por definiciòn nos dice
que los ojos al buscar en los aires
no son sepultados por los hombres ni el cemento.
Pero mi lenguaje es de bosques
y me pertenece cuando la caida es de halos
comandados por la lluvia,
y si comprendes que no es necesario partir
entonces este momento habra dibujado su humedad
en el universo.
Criaturas de sed
manchas psicologicas en la ventana de un ruido
allì entre el sonido el vuelo recrea
la examinaciòn y el mensaje,
de un testamento que giro como un circulo
sin contemplar la vida.
Y si lees tanto en mì
encontraràs que ese contemplar llega disfrazado
de llamarada y providencia
de divinidad y magos.
De tantas pero de tantas cosas.
Todas se posan en el amanecer en mi mesa.
Todas
son iluminadas por mis candelabros.
Y finalmente devoradas por los lobos.
Guillermo Isaac paredes mattos
en un dìa mistico.
Elaborada por ciertas estaciones donde la espuma
describe las hojas de un mundo que inscribiò
en los àrboles
la leyenda de la naturaleza.
Quìmicas de agua y elementos de sueño.
Vortices de algebraicas pasiones
y es que el sentimiento despuès de los astros
es tambièn numerado.
Y entonces pródigo...
el peligro de tocar una linea -nace- con luces divinas,
y hay quienes dicen entre figuras
que la belleza es madre milenaria de ellas,
pero la figura es tambièn un lenguaje secreto
un verbar de telefònos
cuadrados entre torbellinos,
entre postraciones de piras
donde vì un pedaso de sol,
girar al estertor de una ciudad sumergida
asi las prefiero,
asi deslizan en la noche
luciernagas de vidrio,
estuarios de velas y mercurios
mi espiritu bebe de la noche amor
de sus antorchas errantes,
de ese desierto inesperado
y al decir desierto,
medito en la calle donde mis ojos se levantan
al cielo,
pues entre evidencias vivimos
una de ellas
por definiciòn nos dice
que los ojos al buscar en los aires
no son sepultados por los hombres ni el cemento.
Pero mi lenguaje es de bosques
y me pertenece cuando la caida es de halos
comandados por la lluvia,
y si comprendes que no es necesario partir
entonces este momento habra dibujado su humedad
en el universo.
Criaturas de sed
manchas psicologicas en la ventana de un ruido
allì entre el sonido el vuelo recrea
la examinaciòn y el mensaje,
de un testamento que giro como un circulo
sin contemplar la vida.
Y si lees tanto en mì
encontraràs que ese contemplar llega disfrazado
de llamarada y providencia
de divinidad y magos.
De tantas pero de tantas cosas.
Todas se posan en el amanecer en mi mesa.
Todas
son iluminadas por mis candelabros.
Y finalmente devoradas por los lobos.
Guillermo Isaac paredes mattos
Los Nudos de la Reminiscencia
No es la iniciaciòn lo que hace parto de una avenida
ni la representanciòn donde todo universo- el personal-
se adhiere a frases como la sentencia o los vinilos,
aquì estamos dejando otra incognita.
Digamos que es implicito, como la angustia y lo
tàcito.
Tampoco la sepia de un niño horizontal
cuya oraciòn de aurora se conforma en los grados
de enfermedades continuas. Una libera el devenir
del instinto. La otra, llena de ferias
el sitio culpable de una orden
donde se acumula el aceite por dictado
de la lluvia.
Y ya que hablo de leyes, en alguna recogo los
eventos de pureza, los dañinos
los que elevan marejadas pues existen tridentes,
como un lenguaje que va màs allà de si mismo
buscando desasirse en sus limites.
Lo siento lenguaje, no eres mas ser que aquel que escribe.
Que no sabe porque escribe, pero da a ese don el
talento de algun trance espantoso,
lleno de espinas para beber con ellas
la profunda tuberculosis del destino.
No es la iniciaciòn, aquì hay otra soledad
donde la reliquia vuelve a crear
expresiones de niebla, reminiscencias
como aquellas desnudando el exhalo
de un edificio, de un racimo avanzando solo
entre tò y el canto aproximado
a la articulacion invisible,
esa que une la ola con la orilla.
Allì donde todo nos muestra su estallido.
Luego de eso puedes volver tu mirada
hacia abajo.
No encontrarás una sola célula
en la arena que resista a la religión
de esa subjetividad.
Y lo más extraño es que cuando
lo hayas dejado
atrás.
La reminiscencia volverá a crear
nudos con ello.
Guillermo Paredes Mattos
ni la representanciòn donde todo universo- el personal-
se adhiere a frases como la sentencia o los vinilos,
aquì estamos dejando otra incognita.
Digamos que es implicito, como la angustia y lo
tàcito.
Tampoco la sepia de un niño horizontal
cuya oraciòn de aurora se conforma en los grados
de enfermedades continuas. Una libera el devenir
del instinto. La otra, llena de ferias
el sitio culpable de una orden
donde se acumula el aceite por dictado
de la lluvia.
Y ya que hablo de leyes, en alguna recogo los
eventos de pureza, los dañinos
los que elevan marejadas pues existen tridentes,
como un lenguaje que va màs allà de si mismo
buscando desasirse en sus limites.
Lo siento lenguaje, no eres mas ser que aquel que escribe.
Que no sabe porque escribe, pero da a ese don el
talento de algun trance espantoso,
lleno de espinas para beber con ellas
la profunda tuberculosis del destino.
No es la iniciaciòn, aquì hay otra soledad
donde la reliquia vuelve a crear
expresiones de niebla, reminiscencias
como aquellas desnudando el exhalo
de un edificio, de un racimo avanzando solo
entre tò y el canto aproximado
a la articulacion invisible,
esa que une la ola con la orilla.
Allì donde todo nos muestra su estallido.
Luego de eso puedes volver tu mirada
hacia abajo.
No encontrarás una sola célula
en la arena que resista a la religión
de esa subjetividad.
Y lo más extraño es que cuando
lo hayas dejado
atrás.
La reminiscencia volverá a crear
nudos con ello.
Guillermo Paredes Mattos
Ciudad Roja
Ciudad Roja
A ti destino, una y otra vez a ti.
Aunque haya una calle para la caida del mar, quedará un sepulcro para morder ese momento con los dedos.
Y de cada estigma volveré a beber, con la ironía de un más en el discurso inasible, el que no puede tocarse. Y es que sin ser alados los cometas caen por el universo sin ningún destino y yo convoco a los ojos antes de que ello suceda.
Temo al mar, tengo miedo de esta luz ahora que no puede iluminarme, lo diré con la diestra para que lo sepa mi zurda, mis entrañas se iluminan en el eter.
Y el eter conjura malabarismos de barro, su diálogo es azul como el horizonte de una mano esculpiendo en la araña, porque ella no sólo teje telas. Ay, esos vándalos que apenas pueden rozar la nieve, pero jamás involucrarse en ella. Esos pájaros que tienen miedo del aire porque en él maestría de otra dimensión es sostenerse.
Aunque hayan colores que escriban del metal mi diálogo será siempre una fortuna, el mito de horóscopos en el médano y la escollera del hilo disparando carceles, lunas de metal, un elixir de fuego en mi lecho, ese que puede concebirme sin que la inspiración lo sepa.
Y de cada reliquia tomaré el invierno de la copla, el aceite del viento sobre la cascara del petróleo y ese sonido inconexo en los parpados de un río, donde aún me miran los espejos del sueño.
Por más que un tridente lleve el temple de los bosques y en mi cuello no haga sino la única palabra para la garganta esa que rebota eternamente entre paredes de carne, la verdadera, aquella que no puede decir jamás mi nombre ni el de nadie.
Aunque resista, estaré quieto en el agua para que el devenir sea un roce, mi calabozo es de cera, sólo mi sangre puede derretirlo.
Pasión tu que urdes pasajes como las tinieblas, dime como hace la sombra para conquistar este albur, para tomar mis zapatos y creer que son suyas mis caminatas, hasta ese adagio sin más ni espuma, donde el sol es el candelabro de todas mis historias.
Pero duermo en el árbol de una presencia derramandose entre los árboles, mis noches son en realidad mis días y mis oidos son templos donde leales vigilantes no dejar pasar otros sonidos.
Ambar de montes que se arrastran de la noche a la marea, si hay un equinoccio está hecho en este instante de papeles y el mundo puede terminarse, tomar el signo de la extinción para empezar turbado, en la conmoción de un tren cuando ve llegar un hilo, insomne porque huyo de la linea.
Pero para ti y para mi eso no tiene importancia.
Yo te seguiré voluntad, a cualquier destino.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
A ti destino, una y otra vez a ti.
Aunque haya una calle para la caida del mar, quedará un sepulcro para morder ese momento con los dedos.
Y de cada estigma volveré a beber, con la ironía de un más en el discurso inasible, el que no puede tocarse. Y es que sin ser alados los cometas caen por el universo sin ningún destino y yo convoco a los ojos antes de que ello suceda.
Temo al mar, tengo miedo de esta luz ahora que no puede iluminarme, lo diré con la diestra para que lo sepa mi zurda, mis entrañas se iluminan en el eter.
Y el eter conjura malabarismos de barro, su diálogo es azul como el horizonte de una mano esculpiendo en la araña, porque ella no sólo teje telas. Ay, esos vándalos que apenas pueden rozar la nieve, pero jamás involucrarse en ella. Esos pájaros que tienen miedo del aire porque en él maestría de otra dimensión es sostenerse.
Aunque hayan colores que escriban del metal mi diálogo será siempre una fortuna, el mito de horóscopos en el médano y la escollera del hilo disparando carceles, lunas de metal, un elixir de fuego en mi lecho, ese que puede concebirme sin que la inspiración lo sepa.
Y de cada reliquia tomaré el invierno de la copla, el aceite del viento sobre la cascara del petróleo y ese sonido inconexo en los parpados de un río, donde aún me miran los espejos del sueño.
Por más que un tridente lleve el temple de los bosques y en mi cuello no haga sino la única palabra para la garganta esa que rebota eternamente entre paredes de carne, la verdadera, aquella que no puede decir jamás mi nombre ni el de nadie.
Aunque resista, estaré quieto en el agua para que el devenir sea un roce, mi calabozo es de cera, sólo mi sangre puede derretirlo.
Pasión tu que urdes pasajes como las tinieblas, dime como hace la sombra para conquistar este albur, para tomar mis zapatos y creer que son suyas mis caminatas, hasta ese adagio sin más ni espuma, donde el sol es el candelabro de todas mis historias.
Pero duermo en el árbol de una presencia derramandose entre los árboles, mis noches son en realidad mis días y mis oidos son templos donde leales vigilantes no dejar pasar otros sonidos.
Ambar de montes que se arrastran de la noche a la marea, si hay un equinoccio está hecho en este instante de papeles y el mundo puede terminarse, tomar el signo de la extinción para empezar turbado, en la conmoción de un tren cuando ve llegar un hilo, insomne porque huyo de la linea.
Pero para ti y para mi eso no tiene importancia.
Yo te seguiré voluntad, a cualquier destino.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
jueves, 20 de octubre de 2011
Los Cielos Purpuras
Los Cielos Purpuras
De todos los pàjaros, la muerte es el màs extraño,
debe esperar al final de la vida su oportunidad.
De todos los cielos, aquellos purpuras descendieron
en mi corazòn como una nave, ardientes y fugaces,
una manifestaciòn de infamias,
en cada amanecer un velero.
Una noche abri las puertas del infierno, nunca podrè
cerrarlas.
Fuì abrigado por purpuras y demonios. Mostraronme la magia
en los sepulcros de un tallo, en mi infancia
llamada clarvidencia. Yo puedo asumir que fuì un profeta
si ello hubiera servido a mis huesos,
a mis fuselajes, a mis percusiones.
Pero no, anduve de dirigible en dirigible
conocì en cada bicicleta
el musgo que forma la humedad del tiempo.
El papel del espacio en este momento serìa la de
redemir, como elevar nuevamente circulos de acero
para que un dios de carne llamado animal
enseñe a otro sus espinas.
De todos los pàjaros, el ùnico que respira en el aire
es el que no posee pulmones, que dispara cirugìas
y estremecimientos de verbo, lo ruìn
de una musica, la anònima huella
donde el desencanto conviertese en niebla
para ser alimentado por un naipe.
Por ello no fuì un hombre, todo lo que supe
fuè escrito en el cielo. Lo curioso es que tampoco
fuì un dios. Mi vida es sòlo un parentesis
donde el devenir asesina mi lucidez
para encontrarla.
Allì donde la locura y las venas se abren silenciosamente.
Con esa extraña maldiciòn que posee la transparencia
en sus dientes.
De todos los pàjaros, la muerte es el màs extraño,
debe esperar al final de la vida su oportunidad.
De todos los cielos, aquellos purpuras descendieron
en mi corazòn como una nave, ardientes y fugaces,
una manifestaciòn de infamias,
en cada amanecer un velero.
Una noche abri las puertas del infierno, nunca podrè
cerrarlas.
Fuì abrigado por purpuras y demonios. Mostraronme la magia
en los sepulcros de un tallo, en mi infancia
llamada clarvidencia. Yo puedo asumir que fuì un profeta
si ello hubiera servido a mis huesos,
a mis fuselajes, a mis percusiones.
Pero no, anduve de dirigible en dirigible
conocì en cada bicicleta
el musgo que forma la humedad del tiempo.
El papel del espacio en este momento serìa la de
redemir, como elevar nuevamente circulos de acero
para que un dios de carne llamado animal
enseñe a otro sus espinas.
De todos los pàjaros, el ùnico que respira en el aire
es el que no posee pulmones, que dispara cirugìas
y estremecimientos de verbo, lo ruìn
de una musica, la anònima huella
donde el desencanto conviertese en niebla
para ser alimentado por un naipe.
Por ello no fuì un hombre, todo lo que supe
fuè escrito en el cielo. Lo curioso es que tampoco
fuì un dios. Mi vida es sòlo un parentesis
donde el devenir asesina mi lucidez
para encontrarla.
Allì donde la locura y las venas se abren silenciosamente.
Con esa extraña maldiciòn que posee la transparencia
en sus dientes.
El Fuego de la Tradiciòn
El Fuego de la tradiciòn
La vida es un lugar perdido en la inocencia.
Una inspiraciòn a medias.
Se culturiza en nociones de yugular y entrañas,
donde suele vibrar una màntica,
con esa mùsica que la soledad diluye en una vena,
recordandome que antes del poema
hay un destino.
No posee inteligencia, recorre aposentos
como lo hàce la locura y la locura no es irracional
es un evento lùcido como la aurora,
despuès de haber abandonado la noche,
eso lo imitò de los hombres.
La vida es una exposiciòn cerebral.
El desafìo de la mente ante la ceremonia
de una neurona en ella, una nebulosa canta allì
su visiòn del rocìo.
Es este viento de agallas irreconocibles.
El paseo en la orilla antes que la demencia del oceano
llegue a nuestras manos.
Es nuestra maldiciòn, sòlo el alma
puede conducirla hacia la tradiciòn
del fuego.
Y entonces contemplamos sus cenizas.
Guillermo Isaac paredes mattos
La vida es un lugar perdido en la inocencia.
Una inspiraciòn a medias.
Se culturiza en nociones de yugular y entrañas,
donde suele vibrar una màntica,
con esa mùsica que la soledad diluye en una vena,
recordandome que antes del poema
hay un destino.
No posee inteligencia, recorre aposentos
como lo hàce la locura y la locura no es irracional
es un evento lùcido como la aurora,
despuès de haber abandonado la noche,
eso lo imitò de los hombres.
La vida es una exposiciòn cerebral.
El desafìo de la mente ante la ceremonia
de una neurona en ella, una nebulosa canta allì
su visiòn del rocìo.
Es este viento de agallas irreconocibles.
El paseo en la orilla antes que la demencia del oceano
llegue a nuestras manos.
Es nuestra maldiciòn, sòlo el alma
puede conducirla hacia la tradiciòn
del fuego.
Y entonces contemplamos sus cenizas.
Guillermo Isaac paredes mattos
Estrella de una Lìnea
La Estrella de una Lìnea
Nunca recogì una estrella de la arena.
Dejè que murieran en su espìritu.
Allì en esos estuarios, lo ùnico que aguarda
a mi corazòn son cementerios amarillos.
Una podredumbre esotèrica para
dejar el lado nictalope
encallado en una trama a lo lejos.
Donde los cristales son llamados a convertirse
en agujas, ese es su mundo.
Y la existencia prueba la existencia del ser
con una muestra llamada hombre.
Antiguas vivencias que la realidad escribe
en estrenos de poses y violencias,
en naves descartando la profundidad
que dobla lo siniestro.
Jamàs acariciè un resplandor,
todo lo dejè a mis ojos
todo lo encerrè en mi alma
y èsta durmiò en los nombres lentamente
abriò la paciencia
dibujo las sectas de los mares.
Allì donde escribì un poema, habìa otro
que detràs esperaba su sonido
ese lamento propio sin persecuciones
amenazando las heridas
que el viento inhala de los polos
y en esos viajes cardinales
amè por ùltima vez
la lìnea poseìa en una estrella
como una criatura
agonizando y renaciendo
en un artificio,
el palido anfitriòn
con la cual llega al fìn esta
noche.
Guillermo paredes mattos
Nunca recogì una estrella de la arena.
Dejè que murieran en su espìritu.
Allì en esos estuarios, lo ùnico que aguarda
a mi corazòn son cementerios amarillos.
Una podredumbre esotèrica para
dejar el lado nictalope
encallado en una trama a lo lejos.
Donde los cristales son llamados a convertirse
en agujas, ese es su mundo.
Y la existencia prueba la existencia del ser
con una muestra llamada hombre.
Antiguas vivencias que la realidad escribe
en estrenos de poses y violencias,
en naves descartando la profundidad
que dobla lo siniestro.
Jamàs acariciè un resplandor,
todo lo dejè a mis ojos
todo lo encerrè en mi alma
y èsta durmiò en los nombres lentamente
abriò la paciencia
dibujo las sectas de los mares.
Allì donde escribì un poema, habìa otro
que detràs esperaba su sonido
ese lamento propio sin persecuciones
amenazando las heridas
que el viento inhala de los polos
y en esos viajes cardinales
amè por ùltima vez
la lìnea poseìa en una estrella
como una criatura
agonizando y renaciendo
en un artificio,
el palido anfitriòn
con la cual llega al fìn esta
noche.
Guillermo paredes mattos
La Criatura del Vellocino II
La Criatura del Vellocino II
Antes de todo interrogemos griales
porque existen manantiales allì
que jamàs suponen respuestas.
Y ese canto hiberbolico, deberìa memorizar
todo silencio, sobre todo en las pàginas donde
recuerdos del destino guardan
el trance de su miseria.
Poque no hay silencio que no sea
derrotado por el sonido.
Antes de todo que la expediciòn
a un grial sea bàsicamente neològismo
astucia del que pìensa en medio
de la abstracciòn o las manos de un hombre,
esas manos cortadas
tranquilamente por los pedazos
de un pàjaro.
Son los pedazos de un pàjaro
quienes esta noche somatizan el cielo
y ese hemisferio que contuvo a los muelles
no es màs hemisferio por llevar horoscopos de
nieve en su interior.
Recordemos que este poema siempre
serà roto por lo objetivo,
que el idealismo que mece la diplomacia
de este otoño
serà siempre inconcluso.
Y que mis jardines y patios
no son màs jardines ni patios por desconocer
mi trastocar, mi liebre que a veces
es desasimiento.
Este emprender en la boca esa superficie
de algo pagano o mortal
de algo con fundamentos de granizo
o el eter, el eter que no inspira
màs que libros
o continuidades doradas.
Y ello porque el vellocino sigue vibrando en el
universo y lo hace acompañado
del mercurio.
Guillermo Paredes Mattos
Antes de todo interrogemos griales
porque existen manantiales allì
que jamàs suponen respuestas.
Y ese canto hiberbolico, deberìa memorizar
todo silencio, sobre todo en las pàginas donde
recuerdos del destino guardan
el trance de su miseria.
Poque no hay silencio que no sea
derrotado por el sonido.
Antes de todo que la expediciòn
a un grial sea bàsicamente neològismo
astucia del que pìensa en medio
de la abstracciòn o las manos de un hombre,
esas manos cortadas
tranquilamente por los pedazos
de un pàjaro.
Son los pedazos de un pàjaro
quienes esta noche somatizan el cielo
y ese hemisferio que contuvo a los muelles
no es màs hemisferio por llevar horoscopos de
nieve en su interior.
Recordemos que este poema siempre
serà roto por lo objetivo,
que el idealismo que mece la diplomacia
de este otoño
serà siempre inconcluso.
Y que mis jardines y patios
no son màs jardines ni patios por desconocer
mi trastocar, mi liebre que a veces
es desasimiento.
Este emprender en la boca esa superficie
de algo pagano o mortal
de algo con fundamentos de granizo
o el eter, el eter que no inspira
màs que libros
o continuidades doradas.
Y ello porque el vellocino sigue vibrando en el
universo y lo hace acompañado
del mercurio.
Guillermo Paredes Mattos
La Belleza del Mal II
La Belleza del Mal
Se potente como la brùjula del rocío.
Inunda y presagia sin que el amor lo sienta.
Envuelve cada expresión sin que la sensualidad
sea armonía, equilibrio de elementos
que descienden cada noche
como un parapeto donde son izadas carnivoras
exploraciones de vinilo.
Da voluntad a cada muerte de la tierra.
Que el universo sea barrido por sí mismo
y la naturaleza, capaz en triturarse en tu espìritu
y tú en el de ella.
Grita y despierta al monólogo que hay en la locura
es el unico que por irracional dirá la verdad
de una noche.
Yo que solo puedo vivir la tempestad puedo decirlo
esa es mi verdad, una pequeña muerte
sumergida por la aurora
masticada por los ríos
ensortijada por papeles y aguas
mientras la creación presiona algo lejano
una plaga distante
una mafia
entre la vida y la muerte.
Escucha al mundo hablar de ello, pero al hacerlo alejate.
Pon distancia entre tù y todas las cosas que oyes
o percibes.
Y finalmente
Se màs artista aùn para que esa distancia no deje
de involucrate en su realidad, es decir
esa belleza - una de tantas- que el mal
ha dejado en nosotros.
Llamemosle esta noche por antonomasia
existencia.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Se potente como la brùjula del rocío.
Inunda y presagia sin que el amor lo sienta.
Envuelve cada expresión sin que la sensualidad
sea armonía, equilibrio de elementos
que descienden cada noche
como un parapeto donde son izadas carnivoras
exploraciones de vinilo.
Da voluntad a cada muerte de la tierra.
Que el universo sea barrido por sí mismo
y la naturaleza, capaz en triturarse en tu espìritu
y tú en el de ella.
Grita y despierta al monólogo que hay en la locura
es el unico que por irracional dirá la verdad
de una noche.
Yo que solo puedo vivir la tempestad puedo decirlo
esa es mi verdad, una pequeña muerte
sumergida por la aurora
masticada por los ríos
ensortijada por papeles y aguas
mientras la creación presiona algo lejano
una plaga distante
una mafia
entre la vida y la muerte.
Escucha al mundo hablar de ello, pero al hacerlo alejate.
Pon distancia entre tù y todas las cosas que oyes
o percibes.
Y finalmente
Se màs artista aùn para que esa distancia no deje
de involucrate en su realidad, es decir
esa belleza - una de tantas- que el mal
ha dejado en nosotros.
Llamemosle esta noche por antonomasia
existencia.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Categorias del Sueño
Categorìa del Sueño
Deberìa ser confrontado.
Empezar delante de la lluvia para saber
si todo lo que llevo, puede mirar el mar y mi espìritu
lo cual tendrìa un sentido.
Un significado.
Escribir sueño por ejemplo
y quedarme ante la idea de su categorìa,
sòlo citarè una de sus demencias
llevarme cuando duermo por
donde su voluntad decide.
Ello es una forma de locura.
Es una figura del destino.
De su lenguaje.
De esas porporciones semanticas y filològicas debajo
de una silaba.
Y una sìlaba es el canto mas desgraciado
que forman dos palabras cuando estàn solas.
Deberìa oir el sonido del bosque
los idiomas sin ninguna parte, es cierto
que ellos caminaron alguna vez ante el todo
pero escribir es un encuentro con la divinidad.
Eso es algo que puede llamarse categorìa
esta noche.
Sè que un pedazo de relàmpagos està llena de maniaticos,
pero tambièn se que dentro de esa percepciòn
si mis simbolos toman distancia
podrè sentarme sobre la hierba
mirar, hasta contemplar la muerte
de un pàjaro.
Quisiera que mi alma muriera
con su canto.
Pero no cada alma debe encontrar
el suyo.
Y construir su manantial
llamado sepulcro
en èl.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Deberìa ser confrontado.
Empezar delante de la lluvia para saber
si todo lo que llevo, puede mirar el mar y mi espìritu
lo cual tendrìa un sentido.
Un significado.
Escribir sueño por ejemplo
y quedarme ante la idea de su categorìa,
sòlo citarè una de sus demencias
llevarme cuando duermo por
donde su voluntad decide.
Ello es una forma de locura.
Es una figura del destino.
De su lenguaje.
De esas porporciones semanticas y filològicas debajo
de una silaba.
Y una sìlaba es el canto mas desgraciado
que forman dos palabras cuando estàn solas.
Deberìa oir el sonido del bosque
los idiomas sin ninguna parte, es cierto
que ellos caminaron alguna vez ante el todo
pero escribir es un encuentro con la divinidad.
Eso es algo que puede llamarse categorìa
esta noche.
Sè que un pedazo de relàmpagos està llena de maniaticos,
pero tambièn se que dentro de esa percepciòn
si mis simbolos toman distancia
podrè sentarme sobre la hierba
mirar, hasta contemplar la muerte
de un pàjaro.
Quisiera que mi alma muriera
con su canto.
Pero no cada alma debe encontrar
el suyo.
Y construir su manantial
llamado sepulcro
en èl.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Rosa del destino II
La Rosa del Destino
En viejas coreografìas de siniestros desencantos
encierra un mar ajeno, bolidos y expresiones,
cercanas al amor y sus pàginas de odio.
Allì nacen medallas, arcanas sepulturas
con escaleras de jade y apocalipsis de sed
junto a cometas de jardines y hambres.
Allì el papel, la marca del martirio, trenes
de anunciaciòn y desesperaciòn, casi todo,
la linea sobre el mar, el rito de alguna superficie.
Amarillas las flautas dialògan entre vortices
de extraños diagramas llamados misterios
vistiendo ciegas proclamas de locuras.
Me visto en la carne, asumo allì el rostro
despidiendose de àrboles y juramentos sin rumbo.
Yo -ahora lo memorizo- nunca tuve una promesa.
Nombres de rosas derriten mi casa, el cartel
de una mafia en mi castillo de pronombres,
de mafias que una noche escribieron un pino.
Un ficus sideral, la maestrìa del amor en su huerto
el piso del jazmìn, la botella encerrada de naipes.
Mirà, allà sobre la nada sòlo un maravilloso vacìo.
Dioses de brea edifican la espuma, la sal del poema
los adioses y juicios quebrandose en las leyes
hasta un punto silencioso de largas epistemes.
En viejas coreografìas, nace a la noche sin mascara
la turba anunciando ciudades sin pètalos
y mi puño es quebrado por su mentalidad,
por esa pasiòn de no saberse, de encontrarse
en los muelles como un dique perdido,
esperando nada cada amanecer, toda noche.
Recursos literarios para mì son esquemas
cuadraturas tan largas como el ala de esquelas
quemandose en fenix de magos sudorosos.
Aquì la luz, aquì tambièn el paseo entrañable
de un edipicos alquimistas, llevando a sabiendas
que nada como lo elemental es profundo.
Y profundo ante mì, el hallazgo de esta rosa, llena de
cicatrices y heridas como un universo desangrado
estrellando sus venas a cada momento en mi rostro.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
En viejas coreografìas de siniestros desencantos
encierra un mar ajeno, bolidos y expresiones,
cercanas al amor y sus pàginas de odio.
Allì nacen medallas, arcanas sepulturas
con escaleras de jade y apocalipsis de sed
junto a cometas de jardines y hambres.
Allì el papel, la marca del martirio, trenes
de anunciaciòn y desesperaciòn, casi todo,
la linea sobre el mar, el rito de alguna superficie.
Amarillas las flautas dialògan entre vortices
de extraños diagramas llamados misterios
vistiendo ciegas proclamas de locuras.
Me visto en la carne, asumo allì el rostro
despidiendose de àrboles y juramentos sin rumbo.
Yo -ahora lo memorizo- nunca tuve una promesa.
Nombres de rosas derriten mi casa, el cartel
de una mafia en mi castillo de pronombres,
de mafias que una noche escribieron un pino.
Un ficus sideral, la maestrìa del amor en su huerto
el piso del jazmìn, la botella encerrada de naipes.
Mirà, allà sobre la nada sòlo un maravilloso vacìo.
Dioses de brea edifican la espuma, la sal del poema
los adioses y juicios quebrandose en las leyes
hasta un punto silencioso de largas epistemes.
En viejas coreografìas, nace a la noche sin mascara
la turba anunciando ciudades sin pètalos
y mi puño es quebrado por su mentalidad,
por esa pasiòn de no saberse, de encontrarse
en los muelles como un dique perdido,
esperando nada cada amanecer, toda noche.
Recursos literarios para mì son esquemas
cuadraturas tan largas como el ala de esquelas
quemandose en fenix de magos sudorosos.
Aquì la luz, aquì tambièn el paseo entrañable
de un edipicos alquimistas, llevando a sabiendas
que nada como lo elemental es profundo.
Y profundo ante mì, el hallazgo de esta rosa, llena de
cicatrices y heridas como un universo desangrado
estrellando sus venas a cada momento en mi rostro.
Guillermo Isaac Paredes Mattos.
Muerte de un Juguete
La Muerte Fisica de un Juguete
Existen pàjaros sobre la arena, condenados a mirar
eternamente el cielo.
Esperan que nuestras manos les den la muerte.
Sucede a la par que una vida debajo de la tierra
espera el amanecer para hablar con la primera luz,
cansada ya de lo que escenifican las sombras.
Las sombras sòlo escenifican palabras.
Y en esa existencia de recursos y pubis
hay un vientre donde el carbòn como
el pàjaro tambièn sueña mira el cielo.
Pero esta condena es humana.
Es de aquellos que cansados de la lejanìa
y los objetos, hacen lo màs simple
miran en los sueños del vidrio
como mueren os juguetes,
incluso aquellos que pertenecen
al infinito.
Guillermo isaac paredes mattos
Existen pàjaros sobre la arena, condenados a mirar
eternamente el cielo.
Esperan que nuestras manos les den la muerte.
Sucede a la par que una vida debajo de la tierra
espera el amanecer para hablar con la primera luz,
cansada ya de lo que escenifican las sombras.
Las sombras sòlo escenifican palabras.
Y en esa existencia de recursos y pubis
hay un vientre donde el carbòn como
el pàjaro tambièn sueña mira el cielo.
Pero esta condena es humana.
Es de aquellos que cansados de la lejanìa
y los objetos, hacen lo màs simple
miran en los sueños del vidrio
como mueren os juguetes,
incluso aquellos que pertenecen
al infinito.
Guillermo isaac paredes mattos
La ira y el Fuego
La Ira y el Fuego
"El pensamiento es sólo la reflexión de una figura"
En el inicio los árboles caminaban muy lejos de nosotros.
Y eramos dos árboles.
Los objetos aprendìan a sostenernos
pues esa es su naturaleza.
Los objetos, raramente asimilan cualquier desencanto,
todo inútil espejo.
Y la realidad es uno de los nuestros.
Pero antes de pensar, el pensamiento
logra herirse a si mismo, ardiente y luminoso
como el fondo de una piedra
como el encaje de una estación o el bacín
encaramado en anaqueles de húsares
asilados por el miedo.
En el inicio, era la ira y era mi fuego, la ceniza
se recogía como una esperanza lejana
y vana, todo un remordimiento.
Una venganza incluida por el mar en los papeles.
A veces en ese mi momento más personal todo
es reliquia y debiera dejar de escribir
para ser más poeta,
para embriagarme como la marea y los tridentes,
para ser colonial y llenar
de mercenarios la cima donde bebe mi contusión
un invisible cuerpo.
Y ya que alguna noche pronuncié vellocino, lo hice
por experiencia y casi fenómeno.
Lo hice como un hecho, el más subjetivo de mi vida.
Y sólo soy una inteligencia a base de vacíos.
Algo más, migro e higienico resisto en los baños
menguantes de espermas
condiciones muy largas al buscar su pecho, esa cara
que miro de noche atravesar la luna
es sólo un seno.
El resto de algún pubis, la pus del torno,
el ensimismamiento dado que los giros
e inflexiones llegan de violencias
y sólo violencias,
una, la más superficial
escupe su nombre esta madrugada.
Y entonces nosotros los cuervos somos vetereanos y gnosticos
ànte toda filosofìa.
Guillermo Isaac Mattos
"El pensamiento es sólo la reflexión de una figura"
En el inicio los árboles caminaban muy lejos de nosotros.
Y eramos dos árboles.
Los objetos aprendìan a sostenernos
pues esa es su naturaleza.
Los objetos, raramente asimilan cualquier desencanto,
todo inútil espejo.
Y la realidad es uno de los nuestros.
Pero antes de pensar, el pensamiento
logra herirse a si mismo, ardiente y luminoso
como el fondo de una piedra
como el encaje de una estación o el bacín
encaramado en anaqueles de húsares
asilados por el miedo.
En el inicio, era la ira y era mi fuego, la ceniza
se recogía como una esperanza lejana
y vana, todo un remordimiento.
Una venganza incluida por el mar en los papeles.
A veces en ese mi momento más personal todo
es reliquia y debiera dejar de escribir
para ser más poeta,
para embriagarme como la marea y los tridentes,
para ser colonial y llenar
de mercenarios la cima donde bebe mi contusión
un invisible cuerpo.
Y ya que alguna noche pronuncié vellocino, lo hice
por experiencia y casi fenómeno.
Lo hice como un hecho, el más subjetivo de mi vida.
Y sólo soy una inteligencia a base de vacíos.
Algo más, migro e higienico resisto en los baños
menguantes de espermas
condiciones muy largas al buscar su pecho, esa cara
que miro de noche atravesar la luna
es sólo un seno.
El resto de algún pubis, la pus del torno,
el ensimismamiento dado que los giros
e inflexiones llegan de violencias
y sólo violencias,
una, la más superficial
escupe su nombre esta madrugada.
Y entonces nosotros los cuervos somos vetereanos y gnosticos
ànte toda filosofìa.
Guillermo Isaac Mattos
viernes, 7 de octubre de 2011
Superficies Ideales
El fìn es que la idea no deàmbule
entre los cielos.
Y si lo hace, lo haga plagada
de superficies.
Guillermo Paredes Mattos
entre los cielos.
Y si lo hace, lo haga plagada
de superficies.
Guillermo Paredes Mattos
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