La Noche de las Brùjulas
Es sòlo una brùjula y ellas no se pueden extinguir
en la soledad.
Es sòlo el pajaro porque un dìa habitarà ciudades
que no seràn celestes.
Y sumergido descubrirà que la cìtara de un hombre nunca
toca en vano.
Es este àrbol, su tradiciòn llega de espìritus que acariciaron la nieve
que caminaron por roces donde empieza el mar
y usurparon a los cisnes religiones.
Es sòlo una brùjula, por ello sòlo quiero un pedazo
de arena
donde mis alevines sean distancias mas distancias
que mis oraciones
y esta suplica sepa que nada dentro de ella podrìa conmoverla
màs que un pielago
que crece entre nodrizas, que aleja polares
estrategias donde sòlo la adolescencia es vencida,
por martires,
por trozos que llegan de la espuma
por este supuesto que no es forma de sal,
pero es herencia de un dolor que heredè de otros hombres
de aquellos idolatras que algo de heroes sostenìan
camino de la aurora y de los halos.
Pero el conocimiento cree cerrar sus oidos,
no oir entre cicatrices, no encontrar sus siluetas
entre los funerales
en ese albedrìo liturgiaco
tan grande como el gorjeo o el record
de lo que no es pecado,
para èl mis cruces y mis sudarios.
Es sòlo una brùjula.
Miràndola sè que un dìa se convertirà en màstil.
Y mi espìritu estarà en ella.
Guillermo Isaac paredes mattos
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