La rosa blanca
Uno sabe, se pregunta cosas. Es como no saber
y no saber significa que pase lo que pase, estaré siempre
en mis calles, dabajo de mis árboles, lo siento por mí y por aquellos
que pensaron que los versos viven más que un alma.
Bueno, en el fondo no lo siento por nadie, quien ha ido más alla
puede percibirme. Pero ello no importa.
Soy un hombre solitario, un hombre que escribe nada más.
Hoy podía hablar de metáforas, de figuras, de metatextos, en fín
pero eso es snobismo
por ello ya no leo poetas modernos,
sólo veo, sólo miro, si mi destino es cruzar este camino sólo
a mi alma le sobran espíritus para hacerlo.
Cuando escribes un primer poema no sabes si eres niño o estás frente al mar, el mar nos llama
para que cantemos y asi sucede.
Dicen que existen seres cuya epoca no es esta,
seres que no entregan un solo pedazo de su corazón -ni lobos ni corderos-
seres que siguen su camino nada más.
En su camino hay rosas que se cruzan su boca para acariciralo
mi vida convirtio esa caricia en magia,
dudo que alguien al encontrar una rosa, pueda darle el corazón de la magia.
Existen son pocos, sugiero que es mejor olvidar ese academicismo
para explicar el encuentro con la rosa.
A una rosa sólo no hay que oirla desde el lenguaje de sus petalos.
Lo que esperas de una rosa es imposible que puedo darlo....y no hay razón que pueda explicarlo.
La explicación es un prostibulo.
Me río de aquellos que buscan vanguardias, porfavor, los profetas
ya atravesaron el desierto...Allá ellos si no pudieron salir de ese desierto,
pero patetico es seguir y decir lo que esos profetas dijeron.
Esa es sabiduría, pero patetica.
Y quien escribe prefiere su tragicomedia.
Aqui estan mis reglas, este es mi mundo, cuando leo
despierto y elevo cualquier momento
igual que una demagogía elevando palabras sin ningun sentido.
Palabras.
Que jamás serán las de la rosa.
Guillermo IIsaac mattos.
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