Algo como la belleza derrotada por sì misma
en un dìa mistico.
Elaborada por ciertas estaciones donde la espuma
describe las hojas de un mundo que inscribiò
en los àrboles
la leyenda de la naturaleza.
Quìmicas de agua y elementos de sueño.
Vortices de algebraicas pasiones
y es que el sentimiento despuès de los astros
es tambièn numerado.
Y entonces pródigo...
el peligro de tocar una linea -nace- con luces divinas,
y hay quienes dicen entre figuras
que la belleza es madre milenaria de ellas,
pero la figura es tambièn un lenguaje secreto
un verbar de telefònos
cuadrados entre torbellinos,
entre postraciones de piras
donde vì un pedaso de sol,
girar al estertor de una ciudad sumergida
asi las prefiero,
asi deslizan en la noche
luciernagas de vidrio,
estuarios de velas y mercurios
mi espiritu bebe de la noche amor
de sus antorchas errantes,
de ese desierto inesperado
y al decir desierto,
medito en la calle donde mis ojos se levantan
al cielo,
pues entre evidencias vivimos
una de ellas
por definiciòn nos dice
que los ojos al buscar en los aires
no son sepultados por los hombres ni el cemento.
Pero mi lenguaje es de bosques
y me pertenece cuando la caida es de halos
comandados por la lluvia,
y si comprendes que no es necesario partir
entonces este momento habra dibujado su humedad
en el universo.
Criaturas de sed
manchas psicologicas en la ventana de un ruido
allì entre el sonido el vuelo recrea
la examinaciòn y el mensaje,
de un testamento que giro como un circulo
sin contemplar la vida.
Y si lees tanto en mì
encontraràs que ese contemplar llega disfrazado
de llamarada y providencia
de divinidad y magos.
De tantas pero de tantas cosas.
Todas se posan en el amanecer en mi mesa.
Todas
son iluminadas por mis candelabros.
Y finalmente devoradas por los lobos.
Guillermo Isaac paredes mattos
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