En medio del desasimiento.
En esa idea llamada centauro y su sensibilidad
sin ortodoxia, sin hojas
iluminadas por reflejos de trance y destino.
Debo asumirlo, la palabra no es sòlo hipnòtica.
Actuaciones de mar y comentarios en sus venas
de exegesis y anagogìas. Mirar en la interpretaciòn
es definir en imperios de nervios,
una noche comparandose en mi habitaciòn
con el bulto y la pisada,
con la facilidad y la dificultad de una cosa.
Pero ante dios, sabemos que el oceano jamàs serà pràctico
que mi recorrido jamàs tendrà la apariencia
ni la demostraciòn entre apogeos
y primaveras
de que solemnes puñales reinan en mis sueños.
Por ello yerro a la deriva en sus horizontes.
En sonidos y fìsicos ruegos.
En gravitaciones
donde la lògica se olvida de todas las cosas
para poder acariciarse.
Y esto lo contemplo desde el agua.
Y al darle un nombre tengo que regresar al tìtulo de esto.
Decirlo ante luminosa noche -otra vez- idea
del centauro.
Guillermo Isaac paredes Mattos
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