El cinismo es sòlo una ventana del escrupulo.
Con algo de granizo
y espiritualidad de sonido.
Con fervorosa imagen a tiempo
de las plazas y de aquellos que juegan
con la figura en un lienzo,
donde el mar se desvanece igual que nosotros
sobre el aliento
y el espejo de la vida.
Entonces hablo de mi existencia
igual que lo ignoto
y la morgue de una avenida
donde los ancianos juegan con las piedras
en un delicioso horror
compartiendo su yugo y su cita
con el subdito y la hoja.
Pero al doblarla ellos descubren
que su momento no era cierto
y que tampoco la verdad
es solamente de la noche,
vertebrada como una liturgia
donde los animales vibran como animales
y luego conviertense en mamiferos.
Y mientras tanto dios está en la arena.
Contemplando el oceano.
Y no puede darse cuenta de ello.
Guillermo Paredes Mattos
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