Aquello entre la noche para ser incriminado.
Docilmente como una apertura
en el drama humedo de la trascendencia
en petalos de desasosiego
donde enrumbaban alfiles
su perfección con la muerte
con arboles rosados que el amor perpetuaban
hacia un profundo sueño.
Y entonces serpenteaban epidemias
y caligrafias de sal eran la orina
de dos extraños espejos
sin reflejar imagenes.
Y sobre ese jamás mi aprendizaje
temerario en el miedo de las hojas
o el alfanje del estribor arenado
y escolleras
dotadas por un viento de vidrio
y paladar de cobre.
Ese es el mundo de los epitafios
de las mafias de selvas
y los estigios del bosque
en èl las hadas pervierten el sabor
de los frutos
y el elixir de la luz es otro sentido
otro simbolo cayendo desde el hemisferio.
Y si te detienes ante ello verás la apariencia.
Debajo de ella vibra lo profundo.
Un ejemplo de que eternamente viviremos
no sòlo la providencia de un solo hemisferio.
Guillermo Paredes Mattos
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