La Criatura del Vellocino II
Antes de todo interrogemos griales
porque existen manantiales allì
que jamàs suponen respuestas.
Y ese canto hiberbolico, deberìa memorizar
todo silencio, sobre todo en las pàginas donde
recuerdos del destino guardan
el trance de su miseria.
Poque no hay silencio que no sea
derrotado por el sonido.
Antes de todo que la expediciòn
a un grial sea bàsicamente neològismo
astucia del que pìensa en medio
de la abstracciòn o las manos de un hombre,
esas manos cortadas
tranquilamente por los pedazos
de un pàjaro.
Son los pedazos de un pàjaro
quienes esta noche somatizan el cielo
y ese hemisferio que contuvo a los muelles
no es màs hemisferio por llevar horoscopos de
nieve en su interior.
Recordemos que este poema siempre
serà roto por lo objetivo,
que el idealismo que mece la diplomacia
de este otoño
serà siempre inconcluso.
Y que mis jardines y patios
no son màs jardines ni patios por desconocer
mi trastocar, mi liebre que a veces
es desasimiento.
Este emprender en la boca esa superficie
de algo pagano o mortal
de algo con fundamentos de granizo
o el eter, el eter que no inspira
màs que libros
o continuidades doradas.
Y ello porque el vellocino sigue vibrando en el
universo y lo hace acompañado
del mercurio.
Guillermo Paredes Mattos
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