El azul como espuma dividida por astros
la matinal conjunción del mortal en los hilos
que teje la orilla cuando nada la advierte.
Es un huerto de espías camino del opio
donde presiente el verdugo las manos de la muerte
dorada por un sol de pensamientos y crepúsculos.
La luna mientras tanto es un ojo de esperma
una savia de estelas descolgandose entre botas
que gotean pasillos de fardos o polillas.
El azul es un huerto de extrañas linfas
desiertos donde la soledad no puede involucrarse
y va tras de aquellos que sueñan rocíos.
Es el himno de quien teme cortejar carabinas
y entre músicas de piernas detiene la distancia
en largos y temblorosos caminos.
Que tomen los pájaros el lugar de la noche
en ellos será presencia que tirita en el ala
y no la soberbia desde el secreto del cielo.
Que sea el oido y la pupila del murcielago
el corazón que añorò medias raidas
y emparejò ladrillos de acero en sus labios.
Sólo asi verà la tierra de los arcos prometidos
y dios llorará aquel que no ha llegado
pues llegan los que no creyeron finalmmente en nada.
La verdad del hombre a veces muere en el
camino.
Guillermo Isaac paredes mattos
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