Hay tantas siluetas, la batalla de este barco
en la espuma,
el cefiro que claudica ante la tempestad
y el halo de un espíritu que cerca eslabones
partituras de hermeticas espuelas.
Vibra el canto, repite su adagio de entrañas
ese sigilo que agoniza entre la tempestad
y la mùsica
de elementos que aman la aurora,
su amor no despide nada,
quizà escencias de vidrio y espína
que doran su cuerpo,
en esa ventana donde es sueño
cada brío, cada reto, el lucero y la voluntad
de haberse ido,
enloquecer en cada atomo,
respirar con la fuerza de un hilo,
de un enjambre
de cardos con la historia de barcos
de proas y tripulantes edulcorando su vicio
o gemelos del agua
en los ritos de la pira de lo que irradia ladinas
sudestadas con el hierro.
Por ello corazón dejemos esta semilla
dentro de aquello que enmohece
y sigamos a nuestras alas pero desde adelante
y supongamos que la nieve a llegado tocarnos
como un naufrago de tristes campanas
que no recuerdan sus ecos
y en nuestro cuello
encontrarà sus sonidos.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
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