Has ido por enjambre de nieves azuladas
y en cada mejilla has colgado tus barcos.
De nieves precisas vestiste tus pomulos
y hasta una marea llegó buscando tus hojas.
Copla de mantis y acrobacias de linfas
subrepticio muecin de un árbol helado.
De cada palpitar has contado los trenes
y has cazado vagones en liras y campanas.
Minotauros sin ojos al lado del mar te maldicen
y defiendes tu casa sin brujulas ni follajes.
Algo como el odio o el sueño te calcina
y en cada reloj la hora es para ti una ironía.
Una veleidad de juncos, un cristal de tierra
nadie ha acampado para ver lo anhelado.
Duerme uno en ti porque mañana es la herida
la guerra de inhospitos rocios cayendo de tu vida.
En tu aliento de remotas misericordias
habla tu cuello sin veleidad ni olfato.
Has ido y yo creo en lo que fermenta tu corazón
tu paso de clepsidra y de lava en el fuego.
Contemplando como vence esta oración al eter
y luego desesperado se deja asesinar por una luna.
Guillermo Isaac paredes mattos
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