miércoles, 20 de junio de 2012

Poesia




 
 
 
Miraba el frenesí aquel astro
doràndose en la escencia de un manantial profano
ese que cala luces cuando están dormidas.
Era un equinoccio
de mi pecho se elevaban astros
y confundíanse
como sombras entre la penumbra.
Amaba todo lo que fuera el brillo y la tiniebla
y el punto donde se unen para otra cosa.
Recorría aprendizajes dejados por el agua
allá ella que jamás quizo ser sabía.
Recorría sabidurías que no fueron mas alla
de sí mismas,
allá ellas que no quisieron ser dioses.
Pero tengo un ala sobre cada misterio y me despliego
casi igual que el pájaro
aúnque no pueda sostenerme más que un instante
en el cielo
y eso cuando me arrojo de una montaña.
Miraba el frenesí aquel astro
el cristal donde la luz recorre la ira de
todo laberinto
fraguado por la araña,
el silencio que después del sonido
habla con la hormiga
y el angulo donde el sol es perverso
como ceniza de chimenea,
labios de un angel que busca su beso
y al no encontrarlo
fragua para el amor un horizonte.
 
 
Guillermo Paredes mattos

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