Un dìa emerge y luego crece en la hoja
como un edificio en los labios de una serpiente.
Malversa su espacio en fuentes que ignoran
los aros de alba posando el destierro.
Horoscopos de piedra dentro de una campana
valvulas de ceniza en cada espectro.
Un dìa emerge y luego cae en la luz
para perder sus labios, el brillo atroz
de sus ojos, el amarillo escrùpulo
de sus pisadas.
Un dìa emerge porque asi lo
dicta el infierno.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
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