Pertenezco a la espuma, esa que està hecha
de espuma.
Aquella que resiste entre novicios, pardos como la noche,
entre instantes donde y sin iridiscencia
desencadenamos ventanas o un planeta.
Y entonces digo a la edad floreciendo el sol preñado
del cielo
porque mi es un camino de pétalos
mientras el universo duerme.
Anteriores estacas de bronce
difuminan la sombra, el vapor de la aguja
y un barco de cetros vuelve insomne de mi boca.
El amor parece besar a alguien pensando que el
amor es todo.
Helices de tensa libertad
encorazonan roces, heridas otra vez en las cumbres.
Pero vuelvo a elegir el anhelo con que muere el pensamiento
en sus alturas, cuando el albedrio es manojo de hierba
y el viento la arrastra sin saber que nunca ha de ser hojarasca.
Ese destino, ya fue destinado para las ramas.
Y la contemplaciòn de los àrboles.
Guillermo Paredes Mattos
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