Andarà mi espionaje sobre mi izquierdo...
Dice el mar, he visto muchas veces tus piernas
no ir al ritmo de ningùn pensamiento
pero has seguido a travès de la noche
igual que un himno que desciende de los astros.
Dice el àrbol, bajo mis ramas huìas hacia la divinidad
igual que un pàjaro, pero el cuerpo encarcelaba
tu alma. Entonces cùal era la brùjula en tus sienes
quièn despertaba acechando dominios e imperios
quièn recogìa el sol que lucìa el fuego
para que la mirada se cegara.
Dònde hablaba el eco si ningun sonido
formaba la garganta
y las palabras habìan confundido
su destino y hacia manantiales
de brillo para guiarse.
Dònde el mar, cùal es secreto.
Sigo detràs del frenesì, penetro pubertades
y alhambras
puedo recitar adientes caballos en mis ojos
detenerme y empezar como lo hace
la imaginaciòn cuando liba un sextante
una ojera y un barco
dentro de sus ruedas.
Hablar dentro de pinaculos que eluden
para luego emanar su tibieza.
Y porque sè como se pierde y como se borra
la estela,
jamàs aprendo de mi alma.
Guillermo Isaac Paredes Mattos
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