Juglares en este retorno, reflejos de sentinas
cayendo entre espejos de cielo. Una luz en la boca
la ceniza de mis brújulas tomando distancia
de este soplo, aquel viaje, mientras un atomo
representa el sueño de la plaga traficando ciegos
en una marea.
Entonces la marisma bate el viento
la prudencia que contesta a la rosa y el rastro
de las botellas juegan raudas inasibles
aladas en una goleta
en el vicio seminal
del batiscafo, aquel medrando
aquel coralino,
pápiro de ansia juntandose en una maleta,
en un adobe gris y la parda excitación
del que resta campanas a la arena
de aquel soñando que todo
bajo las azoteas
llena de carbones
un himen.
Guillermo Paredes Mattos
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