jueves, 21 de junio de 2012

Imagenes Videntes



 
 
Allá donde empezaba el cielo había una hoja
un jirón de desencanto, una cicatriz de espuma
todo en el aura había sido tocado por la niebla.
Deciamos de cada eje una pitonisa invisible
transformabamos el eco en cualquier horizonte
divisabamos penumbras en mastiles de ensueño.
Nuestros labios se encontraban con viejas palabras
largas como un itinerario formado por planetas
que regresan entre veleros y psicodelias.
Oiamos porque el viento siempre es un origen
de cardenas emociones que ruedan solamente
y después agitan un barco como liras perpetuas.
Allá donde empezaba el cielo estabamos agitando
un pesebre de insomnes purgatorios, todos
extasiados por el ala de celestes tormentas.
Las que inician el sepulcro del dolor
las que arrastran el polen hasta las espinas
las que huyen con sueños de auroras.
Galerias de naves enfrentando a un cometa
laberintos de cuarzos que lloraban en el azufre
parajes destilando una altura de albumina.
Allá en la escollera uno sabe que  un soliloquio
presenta albuferas que encienden sus praderas
en la soledad, igual que universos de videntes.
Y entonces presenciamos banderas y pechos
escafandras de lujos invernando en los dedos
sólo en el instante que la sangre vuelve al cielo.



Guillermo Isaac paredes mattos

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