La pasiòn envuelve el despliegue màs humano
los sentidos resuelven que su periplo
es sòlo una baraja
un promontorio, un ardiente renacer de alfanges
donde cada ariete lame la audacia
de un jeroglifico
de una luz lastimandose en los filtros de
mi obediencia
de su obscenidad
de mi generaciòn a veces,
indicios de luminosos deicidas
para ellos el voto de pleamares
de incognitas palabras dentro de mis yemas
y las tuyas
deshilachando ojeras
igual que la noche.
Svasticos pomulos
ruido de insomnes que no conocen
el penetrar de sus labios
carcajada del mal en la silueta
puedo recorrerlos lleno de fervor cuando
el mal fosforece
y los trechos funcionan como caminos
que ruedan como pàjaros.
Metal de bruces en cada mejilla
mi parpado es la goleta del ansia
mas pequeña y entonces
juego con el mar sin ser niño
y me equivoco hasta que el error huye
de mi vida
y sè que ese mismo camino
a la verdad le toca.
Pero no lo muestra.
Guillermo Paredes mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario