lunes, 4 de junio de 2012

La Estrella de un Maniàtico



                                                     En una estrella, no pueden vivir dos maniàticos.



 
 
Habrá centinelas donde los barcos nos muerden
y el rocío penetra estaciones de cielos
urdiendo la casa de una despedida
llamando arlquines en una hora sagrada.
 
Verás como el río se detiene en los ojos
escucharas de los trenes el clamor del acero
incendiando las brujulas de una caracola
los mensajes alados de un corazón en la arena
buscando temblores en otro despertar
insomne como el lumen donde aprendí a quedarme
a llenar los bosques de paginas
de algo como la noche de contrabando
descifrando miles de miradas antes que otros ojos.
 
Serás una silueta antes que del cirio
 de aquellas agujas sobre el sueño de alarmas
de una màntica de
donde lo remoto toma un lapso
el abracadabra del polen
las huellas llevando campanas solo para el polvo,
dibujos de un barco con aleaciones de ojos
risueños y extraños en su magia inocente
en esa inspiración que viaja entre los prados
y camina de bruces sólo para que las estrellas
la besen.
 
 
 
Guillermo Isaac paredes mattos

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