viernes, 29 de junio de 2012

Poema






Esfera, huye del mar, está cayendo por el horizonte
el pájaro que ves en el cielo no ha de rescatarlo
y si pudiese caería por su peso en las alas.
No llames a Dios, él está lleno de banderas
y mudo y dislocado revisa sus novicios
angeles y santos, humedos entre la niebla.
No esperes de los ríos el postrero extravismo
relatando espesura de vagones en los hilos
donde el amor jura cruzar todas las divisiones.
Oh, pero el amor es un juguete de sueños
un reo de la perversión aleteando su alba
su rueda con el sol, su pira con el astro.
No creas en la lluvia, está llena de gotas
escribe tan mal que tiene que separarse
pra poder tocar la enfermedad de la tierra.
Tampoco vuelvas de la hoja hacia el cielo
es mejor que duermas alli hasta el verano
y luego de burles de él con tu vuelo.
Esfera en mis ojos no hay para ti sino imagenes
espumas que sostienen siluetas pero no levitan
su aire con el sueño un día de columnas.
De castillos que llevan este sol en los dedos
ni preguntan por un río de muñecas sin nombre
enhebrando el costal de un vilo en mi reto.
No tenses las murallas donde vivió el helecho
tampoco lleves en tu seno la razón del que liba
en una providencia que alude a calles sin pupilas.
Sin nombres que pueblen desde el sonido
masticables pruencias que hay en el acorde
de una hora de espinas entre los juramentos.
No hables con los duendes, menos si son rojos
inquiere si tu memoria eleva desabridas
imanes de ceniza encontrados entre la gloria.
Esfera, allá en la noche puedes ver mi ocaso
retener la huella y la sombra de mis labios
sostener como un crisol la rada de mis huesos.
 


Guillermo Paredes Mattos

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