viernes, 29 de junio de 2012

Idea de la Luna






Hay que dejar a la idea una última escena de la noche
representar cadencias que palpiten sólo para ella
dividir estaciones donde la sal depreda el horizonte.

Esperar como un eco mientras cae una ventana
en el abismo inocente de un ala con la lluvia
inclemente en el tembloroso paso de la rabia.

Ir con la luna sobre vastedades donde fluye ignoto
la fuente de un atroz concilio de madreselvas
evocando el amor perdido en una marea.

Impregnar en la reminiscencia una nave de olvido
arrastrado por el lampo hasta una goleta de cisnes
de rastros como el eco y esferas de coincidencias.

Hay que dejar para la idea la libertad de una hoja
posarse en cada vara de la espuma, oir de lejos
la melodía de la musa entre los barcos.

Y paralelamente pájaros de muerte tocan reliquias
albos como escrutinios de agua en la cabeza
dominando sienes de fortuna con el extravío.

Por ello en las ventanas duerme el suplicio
esperando esa gota que pueda rescatarlo
tomarlo del naufragio tejido por sus pétalos.

Invocar que su esperanza desciende del naipe
que en sus ojeras si alguien raspa es el celeste
empujado por delfines y flamas de extravismos.

Yo creo en ese amor, está lleno de naufragios
de somnolencias que no pueden amarse
de herejías que esbozan sólo un retorno.

Y despinto mis ropajes en altas banderas
porque deformes colores viajan hacia el cielo
quiero sòlo uno en mi periplo de polen y despojos.

De anuncios y de cardenos violencias acuaticas.
de venas recitando al  velo de la entraña
desastres entre luces y brillos de rameras.

Yo quiero lucidez para recibir esta milicia
una mañana con lo gamado para templar papeles
arboles de sueño, mas sueños aùn sobhre treboles.



Guillermo Isaac Paredes Mattos


Poema






Esfera, huye del mar, está cayendo por el horizonte
el pájaro que ves en el cielo no ha de rescatarlo
y si pudiese caería por su peso en las alas.
No llames a Dios, él está lleno de banderas
y mudo y dislocado revisa sus novicios
angeles y santos, humedos entre la niebla.
No esperes de los ríos el postrero extravismo
relatando espesura de vagones en los hilos
donde el amor jura cruzar todas las divisiones.
Oh, pero el amor es un juguete de sueños
un reo de la perversión aleteando su alba
su rueda con el sol, su pira con el astro.
No creas en la lluvia, está llena de gotas
escribe tan mal que tiene que separarse
pra poder tocar la enfermedad de la tierra.
Tampoco vuelvas de la hoja hacia el cielo
es mejor que duermas alli hasta el verano
y luego de burles de él con tu vuelo.
Esfera en mis ojos no hay para ti sino imagenes
espumas que sostienen siluetas pero no levitan
su aire con el sueño un día de columnas.
De castillos que llevan este sol en los dedos
ni preguntan por un río de muñecas sin nombre
enhebrando el costal de un vilo en mi reto.
No tenses las murallas donde vivió el helecho
tampoco lleves en tu seno la razón del que liba
en una providencia que alude a calles sin pupilas.
Sin nombres que pueblen desde el sonido
masticables pruencias que hay en el acorde
de una hora de espinas entre los juramentos.
No hables con los duendes, menos si son rojos
inquiere si tu memoria eleva desabridas
imanes de ceniza encontrados entre la gloria.
Esfera, allá en la noche puedes ver mi ocaso
retener la huella y la sombra de mis labios
sostener como un crisol la rada de mis huesos.
 


Guillermo Paredes Mattos

domingo, 24 de junio de 2012

Primer Estadio del Poema





Entre purezas la lluvia
confesando en su primer latigazo
el vahido
clarinadas de voces
trompetas donde el sonido es pifano y estrella
eco como el alba de un mágico homicida
aquel que ofrece latitudes de muecines a la muerte.

Y què baltico fuera presumir ante mi boca
relatarle cada resto de una batalla
las cenizas que huyen entre los sonidos
la intenciòn de la sangre convirtiendose  en palabra
y què nautico ser más astral que un planeta
boreal como un oso
inmensidad de granizo como helecho
semejante al tripulante que retiene una virgen
una estela de humo en los vortices del molino
por  ombligos de mar cansados en una botella
en una piedad
en una emblemadura de cardos
de narices que intentar poseer un fantasma.

Pero esta camina lucido y desesperado
hasta la niebla.

Ese es el primer estadio
del poema.




Guillermo Paredes Mattos






sábado, 23 de junio de 2012

Llegada a la Pupila





 
 
 
La idea del mar representa espadas con la marea
una forma de luces que tiemblan junto al desmayo
y devuelven el eco entre formas de aludes y tropas.
 
De cada vestigio cercenan el la pureza
que trota en vientrea de pubis celestes,
maquinados por la imaginación,
 por la sensibilidad de un peso
carece de estridencias brotando en un río.
 
La idea del mar es un barco que flota entre paredes
la ausencia de un hilo cuando se teje distancias
y los umbrales reclaman un grito de estilos
de macabras certidumbres con la agonía
con el trecho de un ala, con su fiera de rueda
de inspiración acechando coribantes de sueño
asoladores que llevan coronas de frío.
 
La idea del mar lleva caravanas de rusos
caminando en el cielo
acertijos de vencejos sin miradas
voces de ardientes maleficios con la arena
cuando la duna clava mariposas y todo es cena
de miradores dentro del iris
esperando el fuego de la transformación
para convertirse en  pupilas.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 

Poema





 
 
 
 
La voluntad persigue esferas desde los arboles,
recuerdas serena alguna ventana
el liso despertar de una flor
el ventanal del halo.
 
En el mar donde sus aguas se enfrentan
a una campana
crean religiosos festínes de arenas
manchada de vicios y clanes
como frutos de principios
en una edad devastada,
creada por un sentimiento
por hechos de tierras.
 
Uno de todos es envuelto por un vilo
y nacen en cervicales como trovador
de piscinas
y tormenta de antonomasia y horizonte.
 
A veces camina entre otras desgracias
dramas de quimeras y fortines
donde vió temperamentos anudar
vacíos en el corazón del ojo. Dramaticos vinculos
con el amor donde raen las piedras
el sabor de una muralla,
idealizada
postergada por cometas de agua
sedientos y visionarios en
una sed de
misticos lampos en los filos
en el deseo lleno de sentinas
bajo ebrias perversiones
y columnas desiertas
inventando junto al espiral
de su cosmos otro màgico
fracaso.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 
 

jueves, 21 de junio de 2012

Visiones Videntes II




 
 
 
El azul como espuma dividida por astros
la matinal conjunción del mortal en los hilos
que teje la orilla cuando nada la advierte.
Es un huerto de espías camino del opio
donde presiente el verdugo las manos de la muerte
dorada por un sol de pensamientos y crepúsculos.
La luna mientras tanto es un ojo de esperma
una savia de estelas descolgandose entre botas
que gotean pasillos de fardos o polillas.
El azul es un huerto de extrañas linfas
desiertos donde la soledad no puede involucrarse
y va tras de aquellos que sueñan  rocíos.
Es el himno de quien teme cortejar carabinas
y entre músicas de piernas detiene la distancia
en largos y temblorosos caminos.
Que tomen los pájaros el lugar de la noche
en ellos será presencia que tirita en el ala
y no la soberbia desde el secreto del cielo.
Que sea el oido y la pupila del murcielago
el corazón que añorò medias raidas
y emparejò ladrillos de acero en sus labios.
Sólo asi verà la tierra de los arcos prometidos
y dios llorará aquel que no ha llegado
pues llegan los que no creyeron finalmmente en nada.
 
La verdad del hombre a veces muere en el
camino.
 
 
 
Guillermo Isaac paredes mattos
 

Imagenes Videntes



 
 
Allá donde empezaba el cielo había una hoja
un jirón de desencanto, una cicatriz de espuma
todo en el aura había sido tocado por la niebla.
Deciamos de cada eje una pitonisa invisible
transformabamos el eco en cualquier horizonte
divisabamos penumbras en mastiles de ensueño.
Nuestros labios se encontraban con viejas palabras
largas como un itinerario formado por planetas
que regresan entre veleros y psicodelias.
Oiamos porque el viento siempre es un origen
de cardenas emociones que ruedan solamente
y después agitan un barco como liras perpetuas.
Allá donde empezaba el cielo estabamos agitando
un pesebre de insomnes purgatorios, todos
extasiados por el ala de celestes tormentas.
Las que inician el sepulcro del dolor
las que arrastran el polen hasta las espinas
las que huyen con sueños de auroras.
Galerias de naves enfrentando a un cometa
laberintos de cuarzos que lloraban en el azufre
parajes destilando una altura de albumina.
Allá en la escollera uno sabe que  un soliloquio
presenta albuferas que encienden sus praderas
en la soledad, igual que universos de videntes.
Y entonces presenciamos banderas y pechos
escafandras de lujos invernando en los dedos
sólo en el instante que la sangre vuelve al cielo.



Guillermo Isaac paredes mattos

miércoles, 20 de junio de 2012

Los Carbones del Himen








Juglares en este retorno, reflejos de sentinas
cayendo entre espejos de cielo. Una luz en la boca
la ceniza de mis brújulas tomando distancia
de este soplo, aquel viaje, mientras un atomo
representa el sueño de la plaga traficando ciegos
en una marea.
 
Entonces la marisma bate el viento
la prudencia que contesta a la rosa y el rastro
de las botellas juegan raudas inasibles
aladas en una goleta
en el vicio seminal
del batiscafo, aquel medrando
aquel coralino,
pápiro de ansia juntandose en una maleta,
en un adobe gris y la parda excitación
del que resta campanas a la arena
de aquel soñando que todo
bajo las azoteas
llena de carbones
un himen.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 

Origen de la Svastica





La pasiòn envuelve el despliegue màs humano
los sentidos resuelven que su periplo
es sòlo una baraja
un promontorio, un ardiente renacer de alfanges
donde cada ariete lame la audacia
de un jeroglifico
de una luz lastimandose en los filtros de
mi obediencia
de su obscenidad
de mi generaciòn a veces,
indicios de luminosos deicidas
para ellos el voto de pleamares
de incognitas palabras dentro de mis yemas
y las tuyas
deshilachando ojeras
igual que la noche.
 
Svasticos pomulos
ruido de insomnes que no conocen
el penetrar de sus labios
carcajada del mal en la silueta
puedo recorrerlos lleno de fervor cuando
el mal fosforece
y los trechos funcionan como caminos
que ruedan como pàjaros.
 
Metal de bruces en cada mejilla
mi parpado es la goleta del ansia
mas pequeña y entonces
juego con el mar sin ser niño
y me equivoco hasta que el error huye
de mi vida
y sè que ese mismo camino
a la verdad le toca.
 
Pero no lo muestra.
 
 
Guillermo Paredes mattos
 
 

Tìtulo de la Memoria





 
Un apóstata recorre ventanas donde vivió
el desastre,
delata tráficos y heraldos que corrigen
al lado de noches sus sueños
como si ellos fueran borradores.
 
Penetran el musgo porque son inmortales
y lucidos entre imperfecciones
inhalan
rocinantes ilusos de retinas,
de pupilas colgandose del trecho
donde ardientes paraguas combaten
con con la lluvia.
 
Es humedo cual corrientes marinas
que acarician la arena
lleva en su memoria afelios de extrañas grandezas
la pureza de un oráculo brotando
del nardo
o  la rama seca.
 
Un apóstata -niebla verguenza-
está hecho de naves par saber de dónde llega el agua
para no saber porque es del mar.
 
Desciende del sol cuando corta la marea
pero no cuano la olvida.
 
Prefiere olvidar antes que guardar
en la memoria.
 
 
 
Guillermo Paredes mattos

Caida del Amor





Amor, he cabalgado en todas las tinieblas
no porque fuera un elegido
en realidad no tuve otra cosa y recorrí
también los trechos
donde extraños collarines brotaban entre
la efervescencia
de una garganta silueteando un grito
cuando el rocío muere.
Te tuve, es cierto como esa verdad
que se tiempla en la memoria de la duda
y todo es sabio y sólo mi corazón es errante
en su ignorancia,
en sus sentidos azules, eso es decir que
mi existencia huye en el mar
que mi ser reproduce en las olas
todos los movimientos que te dieron los otros.
Por ello cada día es que me aleje de tus sueños
quizo este brazo inventarte uno solo
sólo uno
que dijera caballos y galopes de ciegos
que nombrara pinaculos y fosforescentes ruegos,
que inclinara oraciones igual que la rama
cuando el peso de la lluvia en sus hojas
la hace acercarse a la tierra.
Y tengo una prudencia amor, no es nada nueva
tiene un color de paciencia hablando con la luna
tiene un sudario de lenguajes quitandole números
a la nada, al arpegio del silo mas intenso
o a la intensidad más pura de tus hilos.
Si me detienes hazlo con un hongo lleno de banderas
al lado de una juventud perdida en las estrellas
o en esos muladares
que a veces forma el infinito
y nosotros llamamos constelaciones.
 
 
Guillermo Paredes Mattos

Poesia




 
 
 
Miraba el frenesí aquel astro
doràndose en la escencia de un manantial profano
ese que cala luces cuando están dormidas.
Era un equinoccio
de mi pecho se elevaban astros
y confundíanse
como sombras entre la penumbra.
Amaba todo lo que fuera el brillo y la tiniebla
y el punto donde se unen para otra cosa.
Recorría aprendizajes dejados por el agua
allá ella que jamás quizo ser sabía.
Recorría sabidurías que no fueron mas alla
de sí mismas,
allá ellas que no quisieron ser dioses.
Pero tengo un ala sobre cada misterio y me despliego
casi igual que el pájaro
aúnque no pueda sostenerme más que un instante
en el cielo
y eso cuando me arrojo de una montaña.
Miraba el frenesí aquel astro
el cristal donde la luz recorre la ira de
todo laberinto
fraguado por la araña,
el silencio que después del sonido
habla con la hormiga
y el angulo donde el sol es perverso
como ceniza de chimenea,
labios de un angel que busca su beso
y al no encontrarlo
fragua para el amor un horizonte.
 
 
Guillermo Paredes mattos

martes, 19 de junio de 2012

Los Dados de Moises






 
 
Asi como la lluvia en lo insondable
formando una pradera
aquì me tomo.

Algo como el presente quiere culminar
la obra del agua
pero ella fluye y contemplo
que nadie es pasado ni futuro de este verbo
y que su lenguaje
se enjuaga sólo como una esferas

Para cada uno el pulso de la vida o
de la muerte,
para cada cual la rueda y la aguja
con la que bebemos  la era,
pero jamás el río que no les pertenece
ni el manantial arrancado a lo divino.

Que cada uno enfrente a la verdad desde
sus pájaros.

Mieses de luna, Moises abre un río
para que pasen los ciegos
pero esa generación no verá la tierra prometida
y el profeta morirá antes de poder tocarla.

Turbas que medran episodios
junto a la arena
cabalga un rocío sin medias
un follaje de corsarios que en los labios
desafiaron el logos desde la última palabra.

Oh voces que resisten aún en el secreto.

Esperenme, en los bordes de mi estela
ustedes siguen siendo mi única esperanza.



Guillermo Isaac paredes Mattos

Los Dioses Posesos





 
 
Un dios y lo que represento esta lleno
de mortales.
Siente igual que la cadencia mientras penetra
la gloria
y un extravismo se pierde
como la demencia de un cristal en el brillo.
Sabe todas las formulas
y se descuelga en ellas como una araña en
las sombras
sus tejidos forman lo divino y
roen el celeste
como lo hace un cometa.
Se vanagloria de cada estropicio
lo cual significa que hay en su aliento
una pesadumbre de helecho
de consignas llevadas por el mar
de ráfagas que son como algun horizonte
sin aprendier  a amar el silencio.
Es un dios
sus actos los representa
cuando la humedad es borrada
por la aurora.
Y el brillo posa su orgía
en la hoja.
Por esas y otras cosas, lo mejor
es alejarse de èl.



Guillermo Paredes Mattos




Iridiscencia de una metàfora





Yo tejo en los cielos, los trenes son para los muertos.

Mis sentimientos aman pero sólo escrutinios
y la bendición de un rezo siempre tensa huesos
de platino 
en mis sienes. Un aullido destierra
la sepia innombrable de invasores celestes
angeles de piedra que caen del cielo
como pajaros de lluvia
metales fosforecentes un día de espadas
cuando el amor es sólo una ventana
un lujo vidrio desbarrancandose en un cuerpo.

Y calibro mensajes que la eternidad deja
en el cielo
en la hora fugaz de todo equilibrio
extasiando quimeras,
fortunas de penumbras con el mar
estridencias que aún encienden un cuarzo
la hoja deja pupila de zafiro en mis dedos
esporas de esferas que son de los pájaros.

Un pàjaro que conoce exactamente el lugar
del origen.

La idea plana de todas mis ideas.

Mi cromosoma en tregua con la fosforescencia.

Y todos los puntos de metal.




Guillermo paredes mattos






Luna de Espuma






 
Pertenezco a la espuma, esa que està hecha
de espuma.

Aquella que resiste entre novicios, pardos como la noche,
entre instantes donde y sin iridiscencia
desencadenamos ventanas o un planeta.

Y entonces digo a la edad floreciendo el sol preñado 
del cielo
porque mi es un camino de pétalos
mientras el universo duerme.

Anteriores estacas de bronce
difuminan la sombra, el vapor de la aguja
y un barco de cetros vuelve insomne de mi boca.


El  amor parece besar a alguien pensando que el
amor es todo.

Helices  de tensa libertad
encorazonan  roces,  heridas otra vez en las cumbres.

Pero vuelvo a elegir el anhelo con que muere el pensamiento
en sus alturas, cuando el albedrio es  manojo de hierba
y el viento la arrastra sin saber que nunca ha de ser hojarasca.


Ese destino, ya fue destinado para las ramas.

Y la contemplaciòn de los àrboles.



Guillermo Paredes Mattos


martes, 12 de junio de 2012

En formaciòn Azul III





 
 
Persigo el barco de aquel arder en los ojos
como un aparejo desnudo de invisibles piedras
donde un pétalo separa al sol del universo.
Miro merecenarios que trepan jardínes
emisarios de silenciosos evangelios en el alba
desprendiendo fortunas de visiones y prados.
Será por ello que todo empieza entre marea
y después un laberinto llega como posada
de albergues que rozan trancas de arena.
Es la argamasa la adolescencia de un cetro
conteniendo estradas en una ventana
donde como el alma también muere redil.
Es un guardían la noche de una serena
invitación de mandibulas al amor, de esperas
sobre vidrios que jamás serán cruxificados.
Yo me recuerdo entre todos los barcos
tenía una proa de angustia diestra, el delfín
enseñando borracheras del sol en el cuerpo.
Yo me separaba entre lúdicos desiertos
y agitaba el confin para que nada quede muerto
y retaba otro amor maldiciendo la palabra.
Y tuve un aliento de arañas junto a la piel
desdiciendo, desvaneciendo cualquier juicio
la muerte, la avaricia, la tez y el derecho.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos



En Formaciòn Azul II





 
Forma latitudes de barcos y  humedades extrañas
inventando estelas mientras alzan los ritos
marcos de espuma al llegar la ola.
Sorpresiva el ala de una maniobra
teje musculos de aura dentro de la arena
jardínes de credos y de dimensiones.
Sensación del que excita en una marisma
el mortal vaticinio de un caminante
insinuando latigos de musas y escorías.
Rameras de fuego destilando invencibles
treguas de equinos que cortan las olas
con puñales de mantis y aros de historias.
Digo un quizá que hinche manantiales
evocando la más ardiente prosa
en las pupilas matinales de un vencido.
Que la metrica inhale el color del vacío
y que supuren los trenes seres como insomnes
huertos de piedra sometiendo el tiempo.
El nombre que llega de las nieves
el estepario de esporas y columnas
donde sólo una vez el universo flota.
Y después cimitarras de yugo con la marea
un verso que propale espinas entre la seda
un centauro que convierta en ceniza toda tregua.
Después la vertiente que mira entre las hoja
la hormiga que lleva memoria del helecho
el caracol de linfa en su miedo de savia.
Que se arrastre la lluvia en todas las ventanas
que mire crisoles que caen de mi frente
que tome el camino otra vez de la aurora.
Que sea el cenit cuando la mañana construye
que mis labios inspiren sólo vanidades y cosan
a ese soplo de carceles robadas sòlo por el deseo.
 
 
 
Guillermo Isaac Paredes Mattos
 



En Formaciòn Azul



En cada herida hay el recuerdo de una batalla
como en la tiniebla la evocación de una luz
en los ojos la memoria de una manada.
Yo suelo en mis bosques recoger sólo vortices
que aprendieron a llevar en sus cielos
la estela de su svastica quebrada por la orilla.
Y resucito en la lumbre de algas y esporas
en la celula que bebe su interior de oxigeno
sobre indescifrables rastros de eras amarillas.
De colores y de formas entre lo más profundo
porque no sólo en la superficie ofrece el brillo
su fruto de anilina pastando junto al aire.
Y presiento en equilibrios de ráfagas y cetros
junto a maquinaciones de hordas y auroras
en pesebres de angeles y luceros.
No importa el destino si no tiene la silueta
del idolo que extiende su corazón de llama
sobre cada horror del universo.
Y me detengo en posibles llamaradas de verso
aunque sepa la luna que soy un misterio
de estrellas y bardos rastreando su peso.
Todo es un rapto de niveos palpitares
caldea un azur que es es la representación
de una superficie huyendo de los labios.
Ofreciendo la boca a los astros, irradiando
presas de venganza en la mentira, quieto
meridiano que has posado sólo pétalos.
He bebido ya la savia de tus venas
he arancado sus paises dentro de la aurora
ví en amaneceres su desesperación de bruma.
El amor gira en el dedo igual que el espanto
y laberintos de seda son juicios de arduos
crespitares de caballos que inundan el barro.
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

La Aurora de nuestros Titanes





Dando al mar una acuarela, un solo paso
el viento donde profana la ráfaga el instante
y el dios de la andanada, el mar, este rapto
que pervierte el horizonte.
Si pudiera vivir asi eternamente
con este soplo de fuego a cada instante
derramado por cualquier horizonte, si no tuviera
que decir una palabra, sino tuviera que enfrentar el verbo
cada noche y esa inspiración iría desnudando
asesinando todo soplo, desafiando al aguila en sus garras
al demonio en todas sus cadenas.
 Pero eso es demasiado.
Sòlo creamos,  pero no enfrentamos la aurora
donde se baten los titanes.
Guillermo Paredes Mattos

Interpretaciòn de los Pajaros




 
 
Nosotros amamos los pájaros porque ellos
parten de cualquier superficie
y su vuelo se pierde entre la lejanìa,
por ello tambièn los odiamo.
 
Y asumimos los clanes que giran en el pensamiento
porque la idea más profunda no sea liberada
y siga brillando en lo remoto.
 
Porque la intuición nieva en rieles
como todos los temporales y mis trenes
abren desde sus ventanas
silencios de lluvias donde agoniza el agua.
 
Nosotros llevamos la sensibilidad
donde no puede sostenerse ningun sueño
y la razón toma alas extrañas para desnudarse
obra ya de divinas paciencias de misterio.
 
Pactamos en alas a pesar que nunca nos muestren
su vuelo y despidan su corazón de la tierra
cuando estamos dormidos,
cuando pregunta por su casa el sueño
y pregonan los barcos mitologías de profanas
intuiciones escalando un reto.
 
Nosotros desplegamos para que todo como
el amor deambule en las mejillas
igual que un astro.
 
Que quede claro, igual que un astro
jamàs como una hoja.
 
 
 
Guillermo Isaac Paredes Mattos



Svasticas




 
 
Supone la entraña un amanecer de bolidos
desafiando quimeras en cada civilización
en la idea amarilla de todas las penumbras.
 
Y escribe en pápiros de viejas servidumbres
donde contempla el ocaso ponientes de sangre
inspirados bolidos fulgientes entre la seda.
 
Entre ardientes carabelas, insomnes en el agua
donde tirita ante el amor toda marea y supone
verdades que sólo el fuego da en la tregua.
 
Y a nuestro lado agoniza una svastica roja y amarilla.
 

Cristales



 
 
 
 
Un dìa
es sólo en la existencia del ala
donde se bate contra el sueño un corazón.
Recuerdo que entre visiones iluminaban heraldos
la escalera invisible de toda reliquia
el canto que profana brújulas
y montaraces memorias en la pisada.
Pero hemos visto perderse lunas que jamás
se involucran,
astros que no saben como detenernos
que apenas pueden escoger un aliento
en el hemisferio y pervierten raices
de fuego y de mercurio en sus balsas,
manantiales que agitan extrañas promesas
y elucidan numeros para algebras de miedo
para desencantos ruines
lejos del amor y el pensamiento.
Desde el cristal yo renuevo
mi música de astros y es vieja como un arlequín
en las paredes
estentorea como un crepitar de algas en las murallas
encantadora de chimeneas cuando aplaza un cenit
su espera de tinbres inocentes con la muerte.
Dudas de cierto número, de aquel que es puerto
una cosntelación desciende mientras cae un huerto
una luz que forma centellas en los labios
una superficie que esconde la divinidad de la tarde
y entonces se hace postrera para renacer
cualquier pupila
y tomo un navío, sólo uno
para defender mis angeles y demonios
de las piedras.
 
Y porque asi lo dicta el infierno.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos
 

viernes, 8 de junio de 2012

El Viraje de los Espolones



 
 
 
El nombre se aleja detrás de su sueño.
A veces cuando nada queda, dejo raices en
ese despertar y espero mientras la noche destila
pájaros como una tiniebla, verdades como alas de fuego.
Quién muere bajo el azul en ellas.
Tú que me has dado la profundidad y la superficie
que al alejarse me posa demasiado tiempo
en un sudarios y comprendo antes que mi alma
a donde caerá mi vida.
Yo que miro y veo un tràfico urdir entre fragancias
el opalo de una mirada
perderse entre cefiros finisimos oleajes
o brisas
donde una mariposa emana el vertigo
de otro ritmo,
el tiempo más frenetico.
 
Herencia de un matinal fervor con la espuma
donde se dividen los espolenes.
 
Porque su viaje con los barcos
ha terminado.
 
 
 
 
Guillermo Isaac paredes Mattos

Los Espejos del Dìa




Un dìa emerge y luego crece en la hoja
como un edificio en los labios de una serpiente.
Malversa su espacio en fuentes que ignoran
los aros de alba posando el destierro.
Horoscopos de piedra dentro de una campana
valvulas de ceniza en cada espectro.
Un dìa emerge y luego cae en la luz
para perder sus labios, el brillo atroz
de sus ojos, el amarillo escrùpulo
de sus pisadas.
Un dìa emerge porque asi lo
dicta el infierno.


Guillermo Isaac Paredes Mattos

Poema del Sextante




 
 
 
Andarà mi espionaje sobre mi izquierdo...
 
Dice el mar, he visto muchas veces tus piernas
no ir al ritmo de ningùn pensamiento
pero has seguido a travès de la noche
igual que un himno que desciende de los astros.
 
Dice el àrbol, bajo mis ramas huìas hacia la divinidad
igual que un pàjaro, pero el cuerpo encarcelaba
tu alma. Entonces cùal era la brùjula en tus sienes
quièn despertaba acechando dominios e imperios
quièn recogìa el sol que lucìa el fuego
para que la mirada se cegara.
 
Dònde hablaba el eco si ningun sonido
formaba la garganta
y las palabras habìan confundido
su destino y hacia manantiales
de brillo para guiarse.
 
Dònde el mar, cùal es secreto.
 
Sigo detràs del frenesì, penetro pubertades
y alhambras
puedo recitar adientes caballos en mis ojos
detenerme y empezar como lo hace
la imaginaciòn cuando liba un sextante
una ojera y un barco
dentro de sus ruedas.
 
Hablar dentro de pinaculos que eluden
para luego emanar su tibieza.
 
Y porque sè como se pierde y como se borra
la estela,
jamàs aprendo de mi alma.
 

Guillermo Isaac Paredes Mattos