martes, 7 de agosto de 2012

Terciopelo Subterraneo XXI








Con la materia de un barco anclado en el designio
conservando los frutos el metal de la argamasa
cortando vidrios de maderas
en falsas poesìas.

Hasta aqui no llegan los gigantes de los ojos
y de cada noche una luciernaga
deja el alarido y un grito en su cresta.

Los sueños al correr posan ligeros sus ojos
fabricantes de ruedas miran sus imagenes
desplazar laberintos
en bolsillos y medias.

Apariencia de un latido en forma de cabaña
caminamos entre ropas de prados
en la retina de los bosques
y hundimos partituras de ensueño con la sutileza
de un adios ardiente.

Ella era una màquina, una palestra
de condiciones para una avenida, la ciudad sin calles
de un mandarìn perdido
y misterioso.

Pero me relato en la niebla de un halo
y dirijo el desierto de un dromedario en bolsas de rocìo
comulgando con estilos de velos en las maderas
incinero la guillotina de mis falsos verdugos.

Ah fabulosa la ciencia de un extravismo en
las pupilas
las balsas de un rostro empreden su carbòn
de agua
y en un suplicio la imagen vuelve a recordar
que no llego a la vida
para oir el sufrimiento
aunque tambièn lleve sus heridas.

Adioses, la naturaleza es como un ciervo que crece
en los retablos
el indicio de una sospecha, el caminante
de una carcel de vidrio.

Adioses, ustedes repiten laminas muy cerca
del diamante
cuando este labio esta agonizando subterraneo.

Con la materia de un barco en el velamen
de una distracciòn llegando de las paredes
suplo mi conciencia en un lugar de estrados
donde mira mi corazòn la noche.

En ella reventaran hasta el amanecer mis 
pustulas.




Guillermo Isaac paredes mattos

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