Vive de manera que lo ùnico que puedas ofrecer
sea tu vida.
Aunque en el vacío se ignore este bosque
uno mira dentro del ruido igual que el silencio.
Alada es la serpentina de un barco
el caminar amarillo de una corola en los arrecifes
la nieve de plagas donde el mar construye sus
marismas.
Aqui crecen otros labios
impregnan de calles y el sol sus huertos,
jardines de misteriosas trampas donde orbìta
el misterio una presencia, un golpe
de iras y de aceites.
Holocaustos como una firme condición
de liturgias:
me conoce la arena porque ambos llevamos
la ambición del frío,
la sed profunda de los manantiales
la mano de la inspiración en los ojos,
me conoce la ráfaga porque no temo a mis artes
y en mi extinción semejo un escrutinio
curando heridas de espejo.
Caminante que hablas con una montaña
mineral del carbón y del suplicio
si escribo junto al destino
es porque está lleno de ciudades
y en cada capital sus cenizas transforman
esta soledad en leyendas de átomos
en fulgores colgándose de una mejilla
inhalada en un parto de cometas con el eter.
Palco de naves que persiguen el cielo
lidia el placer su morada de cansancio
con la hierba, asume estaciones
de extrañas perdiciones untadas de barro,
fermenta rocíos en la hoja muerta.
AquÌ, en el reloj de la lluvia
siento que ir es desprenderse de nieves
incendiar surtidores un día en las campanas
escuchar a una citara destrozada por la tierra.
Y en cada ojera despierto menguantes.
su muestra es de espacios como seres y birremes
en el verbo irracional instalando en las piedras
fuentes de enigmas mostrando hechiceros.
Que sea la luna quien arrastra esta noche
este cuerpo,
que me enseñe formulas de abismo con el pétalo
que diga sangre en el filo de la feromona,
porque asi ascenderé hasta el lugar más profundo
del árbol
a escuchar como agoniza la madera.
Guilelrmo Paredes Mattos
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