sábado, 25 de agosto de 2012

Fetichismos Democràticos







 
 
Llegamos con desierto para cubrir las hojas
luego el vespertino coral es la selva
de una ruina inventada por la boca.

Aqui las formulas imitan deformes.

Y entre arcanos romances con las tinieblas
el hilo que despierta es el credo inasible
de la noche
es alguien y algo tan fugaz como lumbres
derramando precipicios 
el horizonte.

Què harà el horizonte con ellos.

Uno llega y no hay sílabas para decirlo
el viento nos discrimina porque somos de piel
el desierto porque no somos de arena.

Pero el recuerdo es un panal de medusas
un barco sin prisa en la lengua
la saliva de un rito sobre auras
posando esquinas en sus labios
y el farol que ilumina es una noche de sangre
entre cadaveres y clarividencias
sarcofagos de conatos donde un mirador empuja
la distancia.

Uno llega desnudando el menguante posible
de sus heridas
la cabeza de agua en las ojeras
el libro de semen en las manos.

Y es posible allí sólo una ventana.

El patio del alcohol gigante
el mercado de luces que se borran
al conjugar vestigios:
Radiantes esferas con el labio
del cristal más apetecible en 
el deseo.




Guillermo Paredes Mattos
 


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