Cuando abro los pétalos ninguno tiene mi mirada y eso de caminar como un angel se parece a la lluvia.
Mis estimulos -subterraneos y de barro- consumen praderas conquistadas por la luna y aunque sé que jamás vibraré como un astro, finalmente vibro como un alma.
Yo creo demasiado en las praderas, vi morir bosques de sangre en mi soledad por ello oigo más a las venas que al universo y si me derramo es para templarme desde alguna ignorancia. Pareciera ella el canto de una inocencia, un camino de niños que emanan sus sueño en ventanas de espuma, aquellas dejadas por el agua en las ciudades cuando regresa a los mares.
Cuando abro los pétalos me dices que es el cielo donde debo buscarte y algo como un cristal vuelve mis entrañas transparentes y asciende, lejos de mí, igual como una centella cruzando el infinito y desprendiendose de alguna estrella que camina hacia la muerte.
Todo ello cuando abro...
Guillermo Paredes Mattos
Q maravilla
ResponderEliminarLlena de ternura, belleza
No tengo palabras para expresar lo q me hecho sentir
Tù desde un plano sensible, yo desde otro - el que debe dar respuesta- tampoco encuentro palabras para responderte...
ResponderEliminarUna y otra - ni siquiera en los planos del tiempo se mueven- para poder alcanzarlas.
Como veras finalmente es una afirmaciìn a medias, la prueba son estas palabras...jajaja.
Prueba tambièn de aquello que pude decir.
Guille.