martes, 28 de agosto de 2012

Condiciòn de Insomnes Escritutas










Si pudiera decir que el mundo está muerto
que es un pensamiento de agua o una formula de espumas
incendiando los barcos y los mástiles de mis ojos.
 
Si entablaría pétalos en todas las tinieblas
y la araña me diría como se tejen los huepedes
cuando la soledad nos prohibe naves y planetas.
 
Y oiría entre rastros lo que anduvo tras el sueño
indagando entre la despedida y el aura del desierto
sobre su voz de animal arrastrando la lluvia.
 
Si el exilio fuese el árbol donde recoge la espuma
su periplo de astro desenfundando alquimias
voces de juglar que planta ecos en tripodes azules.
 
Y en cada rapto concebiría el agua su puñalada
en el eje de un destino que cicatriza melodías
amputando el sol en una piel de probetas.
 
Si este dedo fuera el mar y el arenal del iris
el mundo donde quitò a la imaginación una hoja
un sepulcro que gira donde empieza el horizonte.
 
Y podría empujar crestas pero de desertores
de principios que anuncian las crines del ocaso
paciencias que esperan los frutos del delirio.
 
Si en cada projimo fuera de piedra
y en la diferencia de un halo, inqusidor de bosques
cumpliendo crisoles de apuntalamientos.
 
Y correría en entonces de algas y pápiros
igual a condiciones  de magia y columnas,
citaras de metal en el iris de los elementos.
 
Si pudiera el devenir rodearse de puertos
de dolientes compañeron que amaron las agujas
y se entregan de noche al huerto del camello.
 
Si todas èstas cosas aquì escritas, como yo
pudieran.
 
 
 
 
Guillermo Paredes Mattos

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