La espuma del halo. El mar incendiaba por mì
una idea y representaba la luna
un todo de cometas.
Decía el drama que el cristal se pierde
en una hoja
que el pregamino levanta una cita con
la voluntad
descubriendose en el hilo de un amanecer
de mafias.
Yo recuerdo traversas comparados por la delicia,
la ventana donde un gato dejaba
trampas a la lluvia,
el retorno donde un cuervo posaba el azul
y deliraba.
Ah, ciudades de polvo aún embarran mis iris
mi conocimiento desplaza en todas sus cabañas
el pielago insomne de su exilio.
Soy un barco que invoca mares en sus medanos
una demasia del que surge oyendo en
las banderas
el cuarzo emergiendo en la crepitación
de la ráfaga.
Mi dimensión es posible aún si su corazón
fuera de helecho
mi piedad de membranas aún si sus cristales
fueran ciegos
mi intensidad como un astro
a pesar que mi ciclos provinieran de
antropofagos.
La espuma como una tempestad: señales
de espejismos en notas
de un suburbio con la experiencia.
Pero detenme en un lado insomne
cuando el estilo del mar semeja
la belleza y el hecho de la noche
me canta que ha sido dividida
para que exista una en cada ojo.
Deten esta espera que mi poetica
no se convierte
en una hoja
su ironía es de sal y abre pergaminos
sólo para el sueño
y mi corazón como un verso
puebla ciudades.
Ciudades de ensimismamiento
y crateres.
Tan, pero tan cerca
del asfalto.
Guillermo Paredes Mattos
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