Con el legendario castillo de los naipes
desolado mientras despunta el ojo
entre lirios de arcanas diferencias
con la luna.
Con un mar sin recordar que nos rendimos
a la arena.
Que las distancias son palacios de viejos colosos
y el amor es el ritmo
de las tinieblas dentro del entrenamiento.
Y no hay cita con los prófugos
como mirmidones de claveles con el miedo.
No hay historias de estelas que conozcan
de los árboles
el brillo resbalando de la copa.
Miro la pasión porque está llena de bosques
porque silba como la soledad
un día de venas
mientras urden esquinas inquisidores de balas
unciones como el albur o el vacío
oprimiendo una verja de arsenico.
Pero aquí el hado representa funciones de agua
máquinas como el deseo derrumbandose
formas de espera donde sigilizo el vertigo
hunde su puñal de meridiano.
Vigilia del que humedece colinas en sus pupilas
del que no cree en cabelleras de polvora
y plenilunios
.
Aguardo nada más el festín de una corola
la cresta del mar entre mi pensamiento
el legado de la imaginación
como un relámpago.
Y soy una silla que da su rostro a una ventana
el caliz de una adolescencia sometiendo pañuelos
y listas de manantiales con la nada.
Es decir, el aborto màs docil
de la naturaleza.
Guillermo Paredes Mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario