jueves, 14 de noviembre de 2013

Tercetos de la Muerte






Uno llega al sueño de un farol con la luna 
sentado en el cielo como un unicornio 
reclamando una hoja cuando el viento es de cera. 
Y el alma es quien recorre su quimera de espina 
su arena  de desiertos, la espuma de un día 
que cerca al animal en medio de las olas. 
Uno es la especie de un juglar amarillo 
de un himno que cae entre pendulos de agua 
recitando palabras sin letras ni ancianos. 
Pubertad del que miente cerca de la aurora 
yo sigo el veneno del dolor con la noche 
la estrella que recuerda un jardín como lo eterno. 
Una creación de dioses antes de los árboles 
antes del horizonte y los caballos, del tropel 
de ese amor que regresa a la ceniza con la vida. 
Uno llega al sueño rodeado de cristales, 
hogando el corazón en su propio soplo 
disparando al abismo lleno de colores. 
En los días del fuego quedan los míos 
y soy preso de brujulas igual que mis labios 
ruines fantasmas que tensando sus yelmos. 
Respiro en la tiniebla de cualquier maravilla 
alado en tentaciones de espadas con mis dedos 
desierto entre heraldos que no conocen planetas. 
Uno es del fuego sólo la ceniza nos espera 
por ello no digas nada al amor, que siga ese curso 
que inocente vaya como el aliento a la muerte. 


Guillermo Paredes Mattos

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