domingo, 10 de noviembre de 2013

El Yelmo Azul





Celeste es la última morada,
lejana cuando estamos inmersos en esta visión
de la cual sólo en sueños despertamos.
Remota como el presagio borrando la creación
desde nuestras entrañas,
cuando en el limbo fulge la luz
arrasando mi historia,
mi leyenda en los pergaminos y los yelmos,
uniendo virgenes de espuma a mi boca
ninfas de luna emergiendo y desafiando a los bolidos,
al eter y la estepa profanada por un canto,
una herejía de amor págana en los altares
donde cede el cielo a un anhelo
y la distancia teje sus ultimos ardides para que no me vaya.
Pero es tarde para su cuerpo,
la vida que habitaba en ella fue conquistada
y mi corazón contempla el crepúsculo que ha de ser tomado
y en él ese azul que agoniza ya
al presagiar mi ansia.

Guillermo Paredes Mattos

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