sábado, 30 de noviembre de 2013

La Casa de los Muertos





La Casa de los Muertos
Llamo inspiración porque una noche destroza el hilo de una aguja con su desierto.
Llamo inspiración ahora que puedo derramarme en la visión de los truenos.
Llamo inspiración en la orilla donde el pensamiento se detiene.
Ya ves espíritu vuelves a caminar como un oráculo.
Llamo: la nieve es una maravilla de piedras que un día dijeron mi nombre.
Mi desierto es la sed de estas sienes, donde vulevo a predicar
para aquellos que no pueden detenerse.
Contempla existencia, como rebotan en las paredes
como se encierran en sus parpados.
Aman la realidad como si fuera el único cometa
y nosotros sabemos que en realidad es el postrero.
Te llamo inspiración en este desierto y su extravismo de fuego
donde la llama camina con zapatos de atomo
y una camisa desciende en el aire con el bolido de una ráfaga.
Te llamo, en mi maestría de cielos y de infiernos
allí donde sólo mi soberbia podría encontrarte.
Tú, alada y mortal en todas mis intuiciones.
Te llamo, llevo el látigo para otros seres
creo y lapido dimensiones.
Cruzo candelabros como sólo sólo pueden hacerlo mis brújulas
Tejo una mariposa en la imaginación porque jamás has de encontrarla.
No intentes tomarla, tu estetica y la mía hn sido ya condenadas
yo por supuesto vibro junto al eter.
Yo tengo lavas de barro cada noche, la estrella y la constelación me esperan.
El sonido de un gato cortando su cabeza.
El tiempo que se abre cuando uno tensa percepciones.
Yo he ido más allá corazón de ti y de mi.
Tu espíritu me ha hablando y en madrugadas de vidrio
ascendimos hasta la corola de un purgatorio.
Que me escuches o no siempre será algo lejano.
Llamo inspiación, quiebro los cristales para que el reflejo se borre.
Asumo que los astros con una calle de maderas.
Concibo aureas mandibulas porque en ellas la imaginación
abre otras puertas.
Y yo he cruzado todas.
Guillermo Paredes Mattos

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