jueves, 14 de noviembre de 2013

La Estaciòn de los Halos






La Estación de los Halos
 
 
Sigue en el presagio, que esto
no es una palabra.
 
La noche es naúfraga mientras hurga
en la silueta de una botella.
 
Y una cabellera detiene en su brillo
la señal que el fulgor
no deja ser llamarada.
 
Sigue que sumérgese todo lo dicho
en este prado de retinas que mecen las paredes,
que son cetrinos y huracanes
llevan en sus latidos.
 
Sus ojos viajan en la memoria
de otra oración.
 
Resiste que es salvaje el estro,
terrible el sitio donde se posa la trama
y la creación es de sepia
porque es una rosa,
y no porque la llames poesía.
 
Contempla pues la razón desciende
de hilos,
dominada por fábricas de sueños y los halos
son químicas de polen a la hora
de cortar las manos.
 
No te separes si tu ciencia
pierde a cada instante sus raices,
ni digas atroz entre la veleidad
pues el azul no es sabiduría,
lo gritaron centauros de arena
en el agua.
 
Antes que rompa en ellos la ola.
 
 

Guillermo Paredes Mattos

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