Aqui mis labios te recogieron en un palabra
y te entregaron al mar,
desde entonces cada aurora aguardo tu regreso
confundiendo tus ojos en cada crestra;
y en el presagio que deja la espuma sobre la superficie
mi memoria le canta a tu orgía.
Veo otra vez la sensualidad desnudando lo alto,
la piel profanada por una caricia,
la inasible furia de la espina
cuando hiere el alma.
Contemplo la noche que jamás volvió al cielo,
el crepúsculo que marcho a la deriva,
el alba corriendo hacia lo inasible
y entre arpegios y palacios te busco,
digo el nombre que el devenir extingue en una oración,
confundo el llamado de un dios en la arena
aquel que sólo tu voz responde.
Era de luna y todo lo amado había partido,
nadie volvía de la desesperación para llamarte,
bastaba saber que la mirada es ciega cuando
se acerca a tu beso,
que desde el terciopelo supiste hundir una maldición
y condenado entre copulas alzaste
aquel que había dormido,
que volvía de su sueño para entregarse al tuyo.
Esta es mi gesta dice el idilio,
pero aún en las noches cuando descifro mi angustia
y como un corcel desesperado
cabalgo por el universo para encontrar mi morada,
tu recuerdo me dice que aún tengo una leyenda en el alma
y que esa no podrá morir al lado de la vida
y yo como hombre tendré que encontrarte.
Guillermo Paredes
No hay comentarios:
Publicar un comentario