Dios duerme en el aura de un pétalo y cae el rocío
es una muerte de esporas que liban sensaciones
donde el mar es un juego de savias
entre las sombras. Miro allá, milicias de espectros
nos separan y entre barcos de niebla
el tremante levanta su oración como un himno.
Repites para este sonido el jardín de un silencio
la soledad más ardiente posada por los mástiles
el hilo de un menguante lleno de botines
ahora es la luna amor, es una plaga que deja
sus brillos en la marea, es un espejo de algo
que viaja en el viento hasta ella y no vemos.
Miro la pertiga del horizonte, en ella rendido
envíe catapultas de trigo
y calciné una estrada de amapolas
cayendo de la nieve.
Miro un navío, lleno de tripulantes
busca lejanías, ese instante donde el tiempo
se entierra dentro de nosotros
y todo cae en la sangre como si fuera nada.
Guillermo Paredes mattos
No hay comentarios:
Publicar un comentario