En cada espiral que llamea en una palabra como el horizonte
donde mortales acacias caen igual a iras
formando transparentes angustias con la agonía.
Cuando el aliento nos divide entre pocimas de cicutas
y es arduo el coral y malhechores de bosques
esperando victimas entre el verdor y la nieve
nos conjugan.
Y el aguila huye rendida en salvajes celestes
prodigando en el eter invenciones de espumas
tocadas por el vidrio de un halo con el sueño.
Pero es tarde para ella y su poesìa.
El universo ya ha sido conjugado.
Guillermo Paredes mattos
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