Quizà en esta hoja donde nace el verde
un pensamiento divaga còmo la belleza
entierra el cortejo de extrañas insinuaciones.
Y en el viento de la espuma nos separan
rudos amores que van entre las mascaras
enarbolando capullos de trapos y penas.
Quizà como una estela, toda presencia
divisando entre halos, es trecho que la muerte
diò a la vida antes de formarla en el atomo.
Y entonces busco hundirme en la pisada
entonar un cansancio de abrojos, divisar
la paciencia que se ama en el abismo.
Por ello en cada luna asumese irredento
la clara invenciòn del labio y rueda
hacia la pasiòn mi sal y mi escrutinio.
Los labios que presencian una estela
el preterito del cielo concluido en la hoja
la magistral desesperanza de lo divino.
Y en los templos del jugar todo cae al hastìo
invernando como un oso entre la amapolas
y llamando al mar como un juguete.
Quizà en este tallo algo ceda a la mirada
y ante un barco emanamos voces de tretas
trampas donde el viento abre sus esperas.
Y una escoria de menguantes mira el estro
el hilo del pergamino anunciando la calle
donde mùsicas androginas vestìan la hoja.
Quizà las fortunas huyen entre selvas
disparando naves con aquellos poseidos
que van de la brujula hasta una campana.
Y oprimen la duda como la verdad de celos
cabalgando en auroras de fuego y rocìo
parecidos a dioses muriendo en la muerte.
He de leer el libro
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