En cada formula de tinieblas gime herida
alguna calle como el cielo un adios de barcos
y algo como el mar enciende un bosque
una reminiscencia seducida por abismos
un amor de tierra que pertenece en las edades.
Frutos de laberintos se abren en los hilos
donde una llamarada colgaba sus astros
y los gladiadores de la mariposa se escondían.
Pero como en cada cadalzo soy victima y verdugo
el horizonte y la mirada que en él se pierden
y llevo borrachos a una corte de penumbras
empezando dinastias acaricidas por el silencio.
Viejos criminales que conducen auras en su pecho
inocentes recuerdos asesinados por la nostalgia
en los volantes del pájaro sé que nace la lluvia
y la soledad es como el granizo, inspirada
para ser conducida a los lagos.
He aquí la agonía de una mafia
herida por despertares subterraneos
sumergida por dedos de constelaciones
percibo la silueta de la tempestad
porque es vastago de la llamarada
y escribo en cada costilla
porque mi amor es un brocal de barro.
Y en este momento miro en su fondo.
Borroso y lunàtico
como de agua.
Guillermo Paredes Mattos
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